Laboratorio del desarrollo

EL EJE

La formación del eje es un requisito previo para elaborar la naturalidad: un principio de enfoque personal para cada acción, no sólo en términos de conocimientos, sino también con un estado interno que corresponda (desde la perspectiva de la armonía).

Para formar el eje es necesario construir una circulación correcta de la energía, que dé a la persona la capacidad de generar energía y administrar los procesos energéticos en su cuerpo en un nivel en que se puede aumentar la capacidad interna del organismo. Hay que entender que cuando la circulación de energía no está construida, el ser humano consume más energía de la que desarrolla.

Este nivel depende de la calidad de la preparación relacionada con el llenado. La capacidad para controlar el proceso de las propias acciones no es suficiente, se necesita tomar conciencia de los principios y leyes que permiten construir correctamente el trabajo del cuerpo, la energía y la conciencia. Es importante eliminar los bloqueos energéticos internos y no involucrarse a sí mismo en procesos que destruyen el trabajo energético de los meridianos del cuerpo. En consecuencia, en esta situación, necesitamos los conocimientos y la comprensión real de las características del cuerpo desde la perspectiva de la conductividad energética.

Hay que entender que cuando hablamos de un eje, hablamos de orientación (el eje mental),  de circulación íntegra de la energía (el eje energético) y de la correspondencia interna (el eje físico). Veremos los dos primeros aspectos.

El eje mental:
  • entendimiento personal de su cualidad;
  • capacidad para establecer en sí mismo las preguntas correctas, relacionadas con la cultura estructura energética del ser humano;
  • estudio de la experiencia y la comunicación con personas que ya han realizado determinados esfuerzos para comprender lo dicho antes;
  • lectura de diversos libros, que permiten ver una determinada cuestión desde diferentes perspectivas;
  • asistencia a conferencias y seminarios, donde se pueden hacer las preguntas que todavía estén sin respuesta;
  • posibilidad de recibir consultas para aclarar lo que no está claro;
  • pasar correctamente el tiempo que se define como profesional (el trabajo);
  • pasar correctamente el tiempo que se define como libre.


La construcción del eje mental implica la correspondencia de acciones y objetivos. Es necesario comprender los diferentes métodos de presentación de un material, en lugar de tratar cada material desde un solo punto de vista, lo que a menudo aísla a una persona de la totalidad necesaria. Es importante tener en cuenta que en la etapa inicial, hasta que el arte del aprendizaje esté construido, puede haber un deseo de encontrar la metodología que más convenga y con la cual uno se sienta más cómodo. 

Esto puede llevar a una posición de "yo sé todo" cuando en realidad este conocimiento está totalmente ausente. Es una trampa, donde en lugar de mirar una vez más sobre el objeto de la cognición con un ángulo ligeramente diferente, se manifiesta la posición de "yo sé". Esto conduce a bloqueos de la percepción. La cognición debe establecer la circulación correcta para experimentar el proceso energético.

El eje energético

Para la mayoría de las personas el concepto de energía está en el nivel de un pensamiento asociado (quién y qué dijo sobre la cuestión, cuál es la actitud de los demás, imágenes, inexactitud de la información en el aprendizaje, falta de concentración en la realización de las posibilidades de la percepción, etc.). Todo esto aleja más de la cuestión y hace posible especular  no sólo a los que participan ella, sino también a quienes no tienen ninguna comprensión de lo que realmente ocurre. 

Antes de conceder cualquier definición de los procesos energéticos, es necesario entender sus leyes. Y además, para una persona normal y prudente que tiene la fuerza y la intención de convertirse en un hombre de acción, es importante salir de tales formas de percepción de la energía como el aura, mal de ojo, desfiguración, demonios, etc. Todos estos conceptos son suplantaciones para personas débiles y sin voluntad, que aún no pueden hacerse a sí mismos una pregunta inteligente y menos encontrar una respuesta.

De hecho, sólo después de un enfoque razonable y medido hacia este tema, se puede uno involucrar a sí mismo en procesos de construcción energética. En este caso el enfoque individual generará su propio esfuerzo, sobre el cual una persona podrá apoyarse más adelante en su desarrollo. Este esfuerzo dará una máxima adecuación para evaluar las cuestiones que son más difíciles para la percepción.

Es importante comprender que sin la circulación construida de la energía dentro del cuerpo (sobre la cual está dirigida la combinación de diferentes esfuerzos), no se puede hablar de algún desarrollo real. En esta situación la persona es incapaz de controlar los procesos energéticos que operan dentro de su cuerpo. Y si todavía existen diferentes bloqueos en el nivel físico o mental, la situación podría deteriorarse debido a los problemas relacionados con alguna enfermedad.

La comprensión del objetivo, de las prácticas necesarias y de lo que se necesita trabajar en ellas desde la perspectiva de los procesos energéticos internos, evita las acciones innecesarias. Aparece la posibilidad, rápida y eficientemente, de pasar una etapa inevitable de regularización de los procesos energéticos dentro del cuerpo y, a continuación, llevar a uno mismo hacia un posterior desarrollo interno.  
 

El arte del aprendizaje 

En este caso el arte del aprendizaje determina la comprensión del eje como una manera de elaborar la naturalidad. Es decir, estamos hablando de la naturalidad que tiene sus indicadores fisiológicos y energéticos.

Condiciones del aprendizaje

Las condiciones del aprendizaje deben aceptar el objetivo de la formación del eje, implicado no sólo en el nivel de la conciencia, sino también en el nivel de la percepción física. Esto posibilita una interpretación diferente de la existencia del cuerpo, una magnitud y una experiencia que están asociadas justamente con el concepto de un eje.

Estado sin retorno

El estado sin retorno en el desarrollo del eje es un estado de esfuerzo interno constante, que equilibra nuestra mente, cuerpo y energía, donde el eje es un formato físicamente reconocible del estado del cuerpo.

Herramientas del aprendizaje

Son aquellas prácticas relacionadas con la formación del eje (Yoga sufí, Ba gua Zhang). Las que trabajan en la formación correcta de éste.

 

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