Indicadores temporales de la Integralidad

Los indicadores temporales de la Integralidad es la comprensión de la anatomía de la integración, la comprensión del proceso que debe ser usado para avanzar en su desarrollo en general y en la Alquimia Integral, en particular. Y a pesar de que esta cuestión se apoya en la Arquitectura Integral, es necesario aprender y expresar su actitud hacia el esfuerzo del cerebro, antes de concebir este esfuerzo y mucho menos antes de manejarlo.

Debido a que estos esfuerzos están relacionados con el cerebro y éste mismo es valor temporal, consideraremos los indicadores como temporales. Pero lo más interesante es que a pesar de todo, al usar la temporalidad del cerebro, la Alquimia Integral nos enseña expresar los procesos intemporales, construyendo al mismo tiempo la existencia del cerebro intemporal. Sin embargo, precisamente los conceptos temporales son los importantes para la configuración, sintonización, orientación, y el seguimiento.

Todos los conceptos temporales provienen de las tareas de la Arquitectura Integral y de llevar todos los procesos reaccionarios en nuestra cabeza, a un seguimiento ordenado. De lo contrario, dispondremos de un conjunto de acciones reaccionarias e incontroladas en nuestra mente además embulladas por su uso caótico.

Es decir, se trata de llevar el cerebro del estado crónico al ordenado, para llegar a la fase de avance, apoyándonos en las funciones incorporadas en las células del cerebro.

Fases de avance

  • Avance de la no-mente, abstracto
  • Avance inductivo
  • Avance postnatal
  • Avance dialéctico
  • Avance prenatal
  • Avance alquímico
  • Avance metafísico
  • Avance de clarividencia
  • Avance antropomorfo
  • Avance molecular

Las fases de avance son las funciones principales para el manejo de las características resonantes en la Alquimia Integral, independientemente de si están provocadas: por emociones o el movimiento de los electrones. La Alquimia Integral nos enseña pensar paralela y sucesivamente a la vez. Y tal concepto como “siguiente” tiene otra lógica básica diferente. Por lo tanto, el pensamiento se construye de diferente manera. Así que, en la fase paralela no hay lugar de negación. Por eso, aquí no es importante ver la regularidad, sino que construirla.

Si uno no construye la regularidad, entonces podrá sólo guiarse por reglas y a menudo incluso sustituye la guía por las reglas con la reacción a ellas. Por así decirlo, a favor de las reglas. Nuestros procesos mentales deben provenir del conocimiento de las funciones donde se desarrolla al mismo tiempo también la profundidad del pensamiento, la altura, la nitidez y la estupidez. El pensamiento integral tiene orden numérico de manejo que proviene de las condiciones de la Arquitectura del cerebro.

Si por ejemplo un hombre no enseña a su cerebro avanzar, entonces en 30 años se encontrará en la situación cuando estaré solo. Es decir, el cerebro deja de crecer y cambiarse y empieza a exigir de la consciencia otras funciones y procesos diferentes. Resulta que la reflexión de girar la cabeza hacia el deseo sexual ha construido de tal manera al cerebro que hasta el final de su vida puede seguir únicamente esta función generada.

Y si no lograremos entender qué es el comportamiento del cerebro en estado de no-mente, entonces se forma dependencia de la reflexión. Y lo único que queda es servirle, dado que ya es cierta fuerza que no nos deja aun parcialmente ir a la fase inductiva de avance, o sea de aumentar el esfuerzo de trabajar con la misma lógica sustituyéndola con la información contradictoria. En realidad, incluso una sola reflexión o reacción generada, pueden formar un hábito indefinido en nuestras comprensiones que no estará preparado en absoluto no solo procesalmente sino que tampoco informativamente aceptar incluso las ideas simples diferentes, como por ejemplo, el avance postnatal, donde la cuestión principal consiste en qué hacemos y cómo lo hacemos.

Algo más, la naturaleza prenatal posee aquello que me formó en esta acción. Y la aceptación, digamos, de la naturaleza perinatal, que de hecho nos controla, ya es una situación que está más allá del pensamiento simple. Ésta implica, como mínimo, prestar atención a su causa. De lo contrario, la experiencia prenatal no aceptada por nuestra consciencia, implicará una vida posterior inconsciente.

Cuando falta lo cognoscible, estamos obligados a buscar el apoyo en lo absoluto, que nos lleva automáticamente a lo relativo. No necesitamos la verdad matemática, sino que mente geométrica. Concebir conscientemente la capacidad de conocer es el verdadero conocimiento. Entonces viviremos en la necesidad de conocer y no en la necesidad de saber. El contenido absoluto, igual que la forma, está caracterizado por el esfuerzo. Y en este caso debemos saber formar actitud hacia el pensamiento dialéctico, precisamente actitud. Y aquí ya no nos basta con la simple asociación, ya que de inmediato se hacen visibles las limitaciones fisiológicas, repito fisiológicas, del cerebro. Y para ver la diferencia entre el mundo material y no material, es importante conocer el avance metafísico.

Al mismo tiempo, si se altera la sucesión y se empieza, por ejemplo, con el desarrollo del esfuerzo metafísico (y el avance es desarrollo del esfuerzo), entones es posible caer rehén del avance de “clarividencia”, done ya no somos nosotros, sino que “éste” el que nos empuja. Según en qué corriente se encuentra nuestra consciencia, obtenemos la rítmica de su existencia. Así que es importante conocer la rítmica para hacer algo con la mente incluso si sigue la corriente temporal y esto es, además de todo, también limitación del momento del tiempo.

Y resulta que, nos guste o no, la consciencia está limitada por aquello de lo que depende. Y una cosa es limitación por los indicadores temporales y otra diferente, por los intemporales. Por lo tanto, las características se reducen al concepto “reacciono a lo que veo”. Y cuando la causa de nuestra existencia proviene ya de los parámetros visuales y no de los concebidos, empezamos a subordinar a estos parámetros también el cerebro, aumentando los estados más simples de nuestro cerebro, la reacción al reflejo.

Desgraciadamente, el tiempo no es la sucesión paralela y forma las mismas limitaciones en combinación con las acciones. Necesitamos la sucesión que nosotros mismos podemos construir y no a la que solo seguimos. Incluso si la sangre indica esta sucesión. Es decir, las sensaciones provocadas por los sentimientos de la sangre, están basadas sobre todo, en la negación. Los hechos de la realidad de la gente moderna están atados a la sensualidad mostrada, o sea al hábito, en otras palabras, que llevan a la negación del conocimiento en el mismo nivel habitual. Una persona que no ha aprendido el Arte de conocer, nunca empezará a conocer. Y esto ya es un fenómeno psicológico de masas, donde la objetividad está determinada por la subjetividad del proceso inventado de conocimiento.

La Alquimia Integral es ciencia del sistema empírico de conocimiento, donde se forma conexión con objetos reales y no con sensaciones. Aunque cabe reconocer que la concepción consciente de las sensaciones es factor del objeto real. La cuestión aquí consiste en las bases de manejo con la consciencia.


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14 marzo 2015

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