La Geometría del dinero

No existe otro tema que interese tanto la mente de la gente, que el tema del dinero. Vivimos en un mundo donde los valores se venden y se compren. Lo que significa que el valor básico para el ser humano consiste en que sea de venta. La actitud hacia el dinero se ha cambiado significativamente: de herramienta se convirtió en valor, lanzando millones de personas al acaparamiento y posteriormente, aun peor, este fenómeno tomó el dominio sobre ellas.

Quieran o no, la generación del dinero alcanzó tales proporciones que la mayoría de la gente hoy en día cae su víctima y la humanidad no sólo elevó el dinero al estatus de "valores", sino que también se rodeó de servicios y necesidades, basados, mayormente en el dinero, dándolo forma del falso interés (a esto también se refieren acciones que no están acompañadas por el mantenimiento, alimentación, perfeccionamiento del recurso básico humano: el cerebro).

En esta situación, la gente se privó de la interacción primera importante con el dinero: la capacidad de invertir. Siempre existía la aspiración a aquello a que llamamos "inversiones", pero este concepto se correlacionaba, ante todo, con el perfeccionamiento del espacio en que vivía la persona, con el perfeccionamiento de sí mismo. Únicamente al mejorarse a sí mismo, se mejora el espacio, por eso el tema y la habilidad de invertir en sí, es la capacidad de invertir en general.

Por ejemplo: una persona necesita un libro, pero dice que no tiene dinero, pero al mismo tiempo gasta no menos dinero no sólo en comida innecesaria, sino que incluso perjudicial. O va a ver una película no observando el principio de la necesidad (al que además debe saber crear), sino que el principio de matar el tiempo, dado que falta el entendimiento o fuerzas para ordenar correctamente este tiempo.

La inversión es aquello que perfecciona o a la persona (y el espacio en que está inscrita), o el proceso. Todo lo demás no puede considerarse como inversión. Los servicios, el consumo, el descanso, en general, todo lo que te quita el tiempo o el esfuerzo no sólo no debe considerarse como inversión, sino que al revés, puede alterar seriamente la conexión con la Geometría del dinero. Y, en realidad, incluso el trabajo mismo que se realiza sin la sintonización correcta, es la pérdida del funcionamiento del cerebro incluso si uno toma dinero para esto. Es que, al fin de cuentas, la cuestión no consiste en cuánto dinero tenemos, sino que en cómo lo manejamos.

Si uno quiere saber invertir, entonces debe aprender a mantener el cerebro en sintonización. Las acciones deben apoyarse en la tarea y no en los deseos. Y no importa si tenemos mucho o poco dinero, la dependencia del esquema de los servicios y los intereses es una, para todo el mundo existe la posibilidad de caer en el "lado izquierdo de la carretera". Y cuando en la base de esto no está el entendimiento, sino que la emocionalidad, alimentada constantemente por la idea de "adónde ir", "qué comer", entonces podemos decir que la situación es clínica. Y la clínica en este caso consiste en que la desviación en los cerebros de la gente en cuanto al tema del dinero, cambia generalmente su funcionamiento normal.

Pero estas desviaciones se alimentan también por un montón de acciones irracionales bajo la idea de la diversión, pero de hecho es distracción. Todo lo que nos distrae de la sintonización, en realidad, nos priva de ella. Si queremos estar en proceso de ganar, debemos saber mantener el cerebro en tonalidad, saber alimentarlo. Para conseguir la comprensión de la Geometría del dinero, debemos aprender a estar en sintonización, estar en proceso en el que el elemento obligatorio debería ser la vivencia del llenarse del proceso. En realidad, los deseos, el querer, las dependencias adquiridas, todo esto es un recurso emocional bastante serio, que nos hace generar reflejos primitivos y junto con esto se simplifica el funcionamiento del cerebro.

La interacción con el dinero hasta cierto grado es un juego, pero no es lotería. Cada premio gordo es igual a pérdida, si fue perdido el principio del juego. Tanto el gordo, como la pérdida son emoción que devasta; el juego es vida, proceso que llena. Pero entre estos conceptos hoy en día está una puente tan grande que no es en el alcance de cada persona concebir lo dicho. Es decir, hablar de entendimiento y concepción consciente no es fácil, cuando las funciones básicas se realizan no por las partes profundas de cerebro, sino que por la corteza cerebral que empieza a irritar aquello que, al revés, debe manejar la actividad de la persona. Y el hombre no pasa de largo todo esto: se simplifican sus deseos por lo que se aumenta la necesidad de tenerlos más. En este caso se pierden no sólo las vivencias profundas, sino que también los esfuerzos que acompañan su regulación.

Y esto es lo más peligroso, perder el esfuerzo en el cerebro, sin el que el ser humano no sólo no puede aumentar y perfeccionar cualquier tipo de procesos con los que está conectado, sino que además pierde la anatomía de la satisfacción, yendo totalmente al gozo fisiológico, convirtiéndose, de hecho, en lumpen. Y una persona llega a ser lumpen independientemente de su estatus social, porque tiene alterada la Geometría de su cerebro.

De esta manera, el golpe más fuerte sobre la humanidad, lo da el poder del dinero que posee su propia Geometría. La Geometría del dinero es tetraédrica, formando la figura que gobierna fácilmente. Por eso, todas las finanzas se concentran en la clase de la gente que está en sintonización con el dinero o la que sabe sintonizarse con el dinero, es decir los que buscan a sí mismos en los proceso de sintonización con el dinero, los que saben sentir la energía del dinero, para los que el dinero es geométrico. Y, en realidad, los conocimientos acerca de esto se esconden en muchas unidades monetarias.

Según su capacidad de interactuar con la Geometría del dinero, la gente se divide en tres clases: los nacidos para manejar el dinero (es decir con determinadas sintonizaciones); los que dependen del manejo de la Geometría del dinero (una determinada clase media); y, al final, víctimas de la Geometría del dinero, con los que entrenan la segunda clase y a los que explotan la primera clase. Y aunque el vocablo "explotan" parece que posee un matiz negativo, aquí todo es justo: yo puedo, tú no, yo sirvo al dinero, tú me sirves a mí.

Los más peligros para nosotros son los representantes de la segunda clase que provocan muchas emociones. Al mismo tiempo parece que dicen cosas correctas. Pero en realidad sus palabras se convierten en palabras-parásitos.

25 septiembre 2014

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