El Ritmo de Vida

La persona nace con una determinada predestinación no sólo de su comportamiento, sino también de su estado. Su vida está determinada por el ritmo, que se forma con el nacimiento. Este ritmo se apoya por los parámetros energéticos del hombre, por su energía primordial. Si esta energía no es suficiente, le espera caos e incertidumbre, porque cualquier ritmo biológico, social o natural estará produciendo cambios en su vida. Sólo la presencia de una vitalidad suficiente permite a la persona al menos seguir un ritmo constante, y en el mejor caso, oponerse a su medio circundante. Ser, no alguien que dirigen, sino alguien que dirige.

El ser humano tiene inherentes tres ritmos básicos:

  • Biológico, que determina los procesos de formación del cuerpo y las condiciones de vida que están predestinadas;
  • Energético, que se determina por la calidad de la energía que circula (este ritmo está relacionado a la nutrición, la respiración y el movimiento de la persona);
  • Mental, que se determina por la calidad de la nutrición del cerebro. Este ritmo se basa en los dos anteriores, sin embargo tiene sus propios indicadores de desarrollo, que se caracterizan por la forma en la que la persona usa su cerebro en el proceso de la vida. En términos generales: si depende de estímulos y reacciones externas o de su propio interior.

La falta de comprensión de las leyes de estos ritmos, puede dar lugar a una alteración del ritmo más importante - el mental, que a su turno altera el funcionamiento del ser humano como tal, ya que el individuo con un ritmo perturbado del cerebro no puede formar una opinión, ni enfocar su mente, ni mantenerse en los procesos en los que participa. Sólo reacciona a ellos. Y lo más difícil aquí es que sin ajuste y sin volver al ritmo regulado (cuando la ejecución de los procesos y los intereses externos dependen del abastecimiento interno de energía) no se pueden mejorar las propiedades ni de la consciencia, ni de la energía de la persona. Y si tenemos en cuenta que el ritmo mental se establece último (después del biológico y energético), resulta que el único desarrollo que podemos tener, sólo puede basarse en el mantenimiento de un ritmo y estando en él.

Resulta, que hasta los siete u ocho años, los niños deben aprender a dominar lo principal – el ritmo. Todo el resto - sólo a través del prisma del ritmo, de lo contrario se puede producir el mayor desorden: el cambio del ritmo biológico, que tarde o temprano va a dar lugar a un trastorno energético y mental. El niño menor de 14 a 16 años no debe ser percibido desde la perspectiva de si es inteligente o no: o bien está en el ritmo y copia fácilmente el conocimiento o no está y se resiste a todo - a lo que puede y a lo que no puede.

El ritmo biológico por su naturaleza tiene procesos cíclicos y si se alteran, comienza una explotación excesiva del ritmo energético, que se basa no sólo en el biológico, sino también en el mismo proceso de circulación de la energía. Por ejemplo, depende de la velocidad y el ritmo de caminar, la profundidad de la respiración. Alterando el ritmo biológico, simplificamos el energético. En el estadio de crecimiento, cuando hay abundante energía, no es tan notable e incluso da sus resultados, ya que el cuerpo vive por la ley de "un día por dos". Pero la energía puede no llegar a ser suficiente, incluso para la formación del cuerpo, por no hablar de existir en un armónico sistema de coordenadas en la edad adulta.

Por supuesto, es difícil sacar una regla válida para todos, porque las condiciones de nacimiento y existencia son diferentes y una persona que no entiende que por la naturaleza de nuestro nacimiento todos tenemos fuentes de generación diferentes, no puede entender la diferencia, porque mira a su alrededor desde la posición de sus propias reacciones, sin percibir los procesos internos de las otras personas.

La capacidad de cuidar y mantener el funcionamiento del organismo es un proceso que está asociado con el ajuste a relación con el ritmo. E incluso no tiene importancia si la persona lo entiende o no: el mismo proceso de armonización, de fijar la atención en el ritmo le hace atento de sí mismo. Por lo tanto, el desarrollo inicial debe basarse únicamente en la naturaleza de la armonización. Esto es especialmente importante si el niño todavía no tiene tres o cuatro años, es decir, cuando todavía está en una fase de transición del ritmo interno al externo.

Este es el momento en el que la mayoría de los padres simplemente destruyen la naturaleza de sus hijos, distrayéndolos de sí mismos, involucrándolos y expresando una actividad innecesaria en lugar de apoyar la formación de un reajuste natural.

Esto es especialmente importante para las niñas, la naturaleza de las cuales tiene un ciclo cerrado. Y en general, hasta la formación del útero (14 años de edad) la niña debe estar a lo máximo aislada de cualquier posible perturbación. Por supuesto, en el mundo actual, crear las condiciones para la llamada "educación japonesa" es imposible, pero inculcando interés o simplemente involucrando el niño en el trabajo con el ritmo, le ayudará a protegerse naturalmente del ambiente en el que predominan las reacciones externas. Esto puede hacerse a través de la música, la danza, los diversos ejercicios rítmicos e incluso la poesía.

Sin embargo, cualquier persona que quiere desarrollarse, que tiene la intención de cambiar su naturaleza y en general su vida, tiene que entender las condiciones en las que se encuentra. Estas están en el ritmo que tenemos por nacimiento o en el que hemos formado en el curso de nuestra vida cotidiana. Y si queremos hacer algo, entonces debemos comenzar consigo mismos.

Comenzar consigo mismo, significa reconstruir su ritmo de vida. Para ello tenemos que empezar todo de nuevo y aquí sería bueno entender qué ritmo necesitamos y cómo aprender a adaptarse a él, a fin de no aumentar lo disponible. Y, por supuesto, en este contexto, el conocimiento primario que existe en la naturaleza es el conocimiento sobre el ritmo, que es inherente a las leyes del Cuerpo Africano.

El Cuerpo Africano es una condición para la creación y el desarrollo, basado en ciertas propiedades de la existencia vibratoria, que tienen un patrón rítmico de naturaleza superior no sólo al biológico o energético, sino también al mental. Entonces este es el cuerpo, el cual se establece la idea del Ser Humano Perfecto. Por lo tanto, el conocimiento sobre el Cuerpo Africano - no es sólo la cima, a la que debemos aspirar, sino también una técnica de seguridad que permite destruir nuestro recurso natural, que nos enseña el conocimiento primario - la capacidad de sintonizarnos y corresponder a los procesos vitales que podemos realizar o con los que podemos concordar.

12 septiembre 2013

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