La Matriz del ritmo, o limemos al cerebro

Para lograr la Unidad física, mental y energética hay que lograr una interacción a un nivel profundo, es decir, en el que se puede realizar la máxima interacción de todos los tipos de energía. El lugar de origen de todas las oscilaciones, o más exactamente, el lugar donde se alcanzan todas las oscilaciones en nuestro cuerpo, es el cerebro, o mejor dicho, el cerebro de matriz.

El cerebro de matriz se correlaciona con el cerebro fisiológico, pero se distingue de él por el grado de funcionalidad. Él opera con el espacio de diez dimensiones del tiempo, el espacio del ritmo de siete dimensiones y el tiempo de trece dimensiones del espacio.

En el cerebro de matriz no hay un directo o simple registro de eventos, él funciona fuera de los valores lineales. Es imposible abarcar completamente su actividad, ya que ella depende de la fuerza de la radiación vibratoria de sí misma, o sea tiene una medida personal, vinculada a la estructura de la personalidad o al sistema de coordenadas, que distribuye los esfuerzos en los tres vectores del espacio.

Esta característica importante permite entender el espacio de diez dimensiones (lo forma el eje y la esfera), su volumen y longitud dependen de la percepción y la capacidad del cerebro de matriz. Sin embargo, la forma sigue siendo invariable, es una esfera. O más exactamente, es espiral que recorre por una esfera, captando los ángulos de los ejes. La transición de un ángulo al otro tiene siete fases.

En consecuencia, la fase, junto con la espiral, forman una de las 13 figuras, lo que predetermina las propiedades y capacidades del cerebro de matriz. Es decir, el cerebro de matriz controla el espacio a través de las oscilaciones de las figuras, que forman parte de uno u otro momento angular y posee una comprensión del ritmo perfecto, en el que la unidad del ritmo de matriz es de 13 oscilaciones.

Pero lo más importante consiste en que el cerebro de matriz opera con la unidad de la dimensión, que puede ser descrito como una Medida de matriz. La Matriz del ritmo es una Medida determinada, que corresponde a uno de los ángulos de la forma perfecta o la esfera, es decir, es la propiedad del cerebro de sobreponer una de las 13 figuras al espacio. Es una fuerza que actúa sobre el cuerpo y que crea figura en la figura (cuando una figura está inscrita en otra).

En una proporción lineal, o sea, temporal no se puede designar tal posibilidad, ya que esto es patrón convencional que no tiene ritmo, espacio y tiempo. En un sistema unido de coordenadas está expresada una estructuración diferente (o mejor dicho en el primer caso ella está presente y en el segundo, no). En este caso los puntos de referencia de los vectores temporal, espacial y del ritmo, pueden coincidir, mientras que su oscilación sea diferente.

Como resultado, tenemos tres fases diferentes en el mismo movimiento, en el que el factor más importante es el factor del ritmo. Esto permite al cerebro de matriz medir el espacio a través del sonido, del gusto, de los sentimientos, es decir, de las oscilaciones, orientándose por el pulso, o mejor dicho, por su fuerza.

Es como si hubiéramos medido la fuerza o la frecuencia de la corriente con un dispositivo, que está colocado en la forma. Es decir, la consciencia actúa en este caso como un cono de luz y sonido, manteniendo las propiedades del espacio en su forma perfecta, en la que la longitud de la onda se determinada no por la distancia, sino por la frecuencia. Por consiguiente, la onda no se pierde, no se interrumpe, sino permanece dentro de sí misma, perfeccionando la frecuencia a través de la retroalimentación, es decir, volviendo periódicamente a su estado original. Lo único que se reduce es la cantidad de retornos, mientras que no se cree otro valor marginal.

Por lo tanto, la Matriz del ritmo no sólo permite comprender las propiedades de la energía, sino también operar con estas propiedades, basándose en la cantidad fronteriza. El cerebro de Matriz que mantiene el manejo de la energía en un ángulo de 45 grados (lo que permite que la energía retorne) es, de hecho, una condición de profunda penetración en la naturaleza de la energía, en la que la energía se maneja incluso no por los valores, sino por la forma, donde, condicionalmente, la frecuencia de 10 Hz, la podemos presentar en la forma de un tetraedro quebrado.

La importancia de llevar a su cerebro al nivel matricial del desarrollo se determina, por supuesto, por las tareas. Pero cuando hablamos, por ejemplo, de la velocidad de la luz y el sonido, ¿qué es lo que nos imaginamos? Sí, ¡nada! Y esta es una vivencia de la energía que ha cambiado un cono a otro, sólo que su manejo se realiza en el nivel de la geometría espacial basada en las condiciones de la matriz o de la matriz de ritmo. ¿En qué consiste entonces la diferencia? Pues, sólo en la habilidad.

 

17 enero 2012

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