La psicología de la percepción del Ritmo

El Ritmo caracteriza la calidad del contacto del ser humano con lo que le rodea y consigo mismo. Merece la pena disminuir o acelerar el ritmo con relación a su personalidad y se pierde el contacto del hombre no sólo con lo que le rodea, sino también consigo mismo. En consecuencia, ni la consciencia, ni la energía, ni el cuerpo están involucrados en el proceso del desarrollo personal, sino sólo siguen las condiciones del ritmo, que está atando una reacción distintiva a sí mismo.

El valor real de nuestra vida aumenta cuando desarrollamos esto, de lo que somos portadores y no a algo a lo que no correspondemos. Y aquí es importante no nuestra cualidad personal, sino es importante llegar a una interacción con ella. Sólo de esta manera podemos profundizarnos en el conocimiento en vez de ampliarlo.

Saber de la vida y estar en la vida son dos cosas muy diferentes. Sin hacer amistad con nosotros mismos, no sólo somos incapaces de comprimirnos, sino nos vaciamos aún más, privándonos de las propiedades de la vitalidad. La humanidad desde hace ya mucho tiempo se ha sumergido en una existencia impersonal, debido al ritmo en el que la atención, la observación, ni hablar de la concentración, no logran seguir los procesos en los que estamos involucrados.

Al permanecer en un estado de no seguir o no corresponder con el ritmo de los procesos internos, la respiración, el análisis, el hombre se priva, de hecho, también del derecho de llamarse un Ser humano. Él sólo puede ser parte de un ordenador, parte de una máquina, en general, parte procesos que controlan el comportamiento del humanoide, donde lo único que le queda es sólo reaccionar afectivamente a lo que él hace, a lo que ve, etc.

Lo más peligroso para el hombre es que él crea una guía para su vida, que no es más que una reacción a la vida y no la vida misma. Por eso, una persona que está acostumbrada a beber Coca-Cola, aun comprendiendo, mejor dicho, reacciona a la comprensión, de que beberla es perjudicial, la sigue bebiendo.

En el proceso de pensamiento del hombre moderno no influye nada, porque no hay pensamiento, sino hay una reacción al pensamiento. Por ejemplo, la expresión frecuente “Lo sé”. El saber es un proceso de vivencia y no una respuesta a la pregunta. El conocimiento no puede ser declarado, sólo puede ser seguido. El Conocimiento obligatoriamente está involucrado al Ritmo.

El Ritmo es la forma de todo. Si lo comprendemos, entonces experimentamos como mínimo el tiempo y como máximo el espacio. Si no lo comprendemos, entonces somos una forma temporal ajena a nuestro ritmo natural. Esta es la razón por la que el hombre hoy en día está interesado en vivir la vida de otras personas, dándoles consejos, independientemente de si es necesario o no es necesario.

Por lo tanto, el Ritmo en el proceso de la evolución ha formado su psicología: la alegría, la tristeza, etc. que determinan la vida de la mayoría de los habitantes de la Tierra. El hombre, como mínimo, debe aprender a ponerse en contacto con el objeto sobre el que está poniendo su observación o atención, de lo contrario no tendrá la oportunidad de salir del camino que lleva a la nada.

 

06 febrero 2012

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