Yoga de la alimentación

¡Estimados señoras y señores! Declaro el comienzo del era del yoga de alimentación. “Yoga de la alimentación” es un mecanismo que en breve se convertirá en el tema más actual para el desarrollo mental, físico y energético del ser humano moderno.

La carga física que no involucra la conciencia en el trabajo y sólo quema y oxida nuestra energía… diferentes prácticas espirituales que sumergen a la gente en “formas de desarrollo” que son en realidad una reacción de protesta, haciendo avanzar cualquier cosa, excepto las tareas declaradas… los numerosos entrenamientos que en la mayoría de los casos explotan las emociones del ser humano y le privan de las herramientas para sentir… todas ellas son herramientas del ayer.

Y si además tomamos en consideración que con éstas herramientas educativas se equipan personas, que no sólo no pueden aprender realmente lo que tratan de enseñar, sino que además ellas mismas no están dotadas de la experiencia necesaria, entonces la situación con el desarrollo del ser humano, hoy en día, llega a un callejón sin salida.

Sólo piensen: ¿cómo podemos aprender de una persona que por sus capacidades mentales, a menudo, es inferior a dos tercios de sus alumnos? Y otra vez, todo está a la merced de los pasionarios, a los que les da igual a qué tema se dedicarán y en qué dirección. Pero, lo más importante es que los clásicos modelos educativos ya no funcionan, incluso en manos de profesores y pedagogos muy serios. El tema es que en los últimos 25 años se ha producido un fuerte empobrecimiento mental, que está acompañado por alteraciones físicas, provocadas por la actividad física incorrecta, y cambios en los procesos fisiológicos relacionados con la alimentación. Y estos últimos son, por así decirlo, el “último clavo” que acabó con la comprensión y el desarrollo del sabor propio del ser humano.

A esto hay que añadir también los cambios energéticos que acontecen en la naturaleza y los que se vuelven cada vez más difíciles de absorber por el cuerpo, que sigue viviendo según las leyes del pasado o que ya está afectado por dichos cambios (alteración de la circulación de la energía).

En general, ahora sucede lo que ha acontecido varias veces en la historia: la gente ha empezado a buscar métodos alternativos de vida, cuando en lugar de una forma de existencia ha venido otra. Está claro que podemos percibir esto contemplativamente según el principio “que le vamos a hacer, la vida es así”. Esto sería verdad si fuéramos animales y si estuviéramos en un ciclo natural de cambios en la naturaleza. Sin embargo, el ser humano se distingue, o mejor dicho, debería distinguirse y separarse de esta cadena de sucesos, aunque sea sólo por el hecho de que posee un mecanismo propio de desarrollo que el resto del mundo no posee.

Sólo el que posee el esfuerzo humano puede ser considerado como ser humano. De lo contrario, el individuo que es nada más que un “antropoideo” o “humanoide”, aun poseyendo un espectro de reacciones más amplio que el de un animal, en su ciclo natural no se distingue del animal en nada.

Además, al no involucrarse en el desarrollo, la persona se involucra en una lucha contra el desarrollo. Y, ¡en algún lugar hay que meter la energía! Por otra parte, incluso los animales y las plantas siguen el cambio natural y se corresponden con el proceso natural. Una persona que no se desarrolla, no sólo no se corresponde con su propio desarrollo, sino que además está luchando contra el desarrollo natural. ¿Por qué? Porque su conciencia y cuerpo están aislados de los cambios naturales. Y aunque ellos influyen directamente sobre él, éste no puede sentirlos.

Alguien puede objetar: “¿Cómo que no los sentimos? Pues, ¡si cambia el tiempo, me duele la cabeza!”. Pero esto no es seguimiento; es sólo una reacción. El seguimiento es cuando nos inscribimos o participamos conscientemente de los cambios. Y el hecho de que los cambios se conviertan para nosotros en situaciones problemáticas, se debe a que nuestro cuerpo está bloqueado y esto crea más tensión con la que, de hecho, no sabemos qué hacer.

Yo llamaría a este fenómeno un choque emocional en el que caemos de vez en cuando. La planta que crece se orienta hacia el aire, el agua, a la Luna, al Sol, a las estrellas. Y… ¿qué agua tomamos nosotros? Nosotros, que estamos compuestos por agua, ¿con qué líquido nos llenamos? No basta con que sea imposible que todo lo que bebamos no cause daño al ambiente interno, sino que además incitamos a los productores a inventar para nosotros “bebidas de agua” cada vez más sofisticadas. Y el niño, comprando en el mercado una botella de agua, no se da cuenta de que esto no sólo no es agua, sino que es una sustancia que también ¡está alterando su gusto!

En lo que se refiere a los que fabrican y venden esta basura, podemos decir que es un problema suyo, su karma. Y nuestro karma consiste en nuestra falta de educación. Y hoy declaro: la única forma de desarrollo para el ser humano es ¡la alimentación correcta!

Y no estoy hablando del hecho de comer comida cruda basada en verduras llenas de pesticidas, ni tampoco de un vegetarianismo que desarrolla reacciones hacia los que comen carne, sino que me refiero a la alimentación correcta. “Yoga de la Alimentación” es un conocimiento que debe llevarnos a la comprensión de las características frecuenciales de la comida que recibe nuestro organismo.

La correcta alimentación es encontrar nuestro propio Ritmo, nuestra identidad. ¿De qué nos servirá hacer algunos ejercicios si nuestra mente es débil? ¡De nada! Al principio hay que aprender a nutrirla y recién después tonificarla. Por eso, debemos salirnos de la conformidad emocional con nosotros mismos considerando que “comemos algo bueno o hacemos algo provechoso y con esto basta”.

Al principio se ha de aprender a interactuar con el tiempo. La interacción con el tiempo es la comprensión de la forma del desarrollo, la forma de nutrición. Debemos salir de la limitación de nuestras vivencias que, en general, no son más de dos o tres (según los índices energéticos), las que alternándose, no obstante, en sus procesos internos no se distinguen una de otra. Y tienen la misma tarea: quemar energía creando un choque emocional. Como ejemplo aquí puede servir el artículo de Peter Garin “En el mundo de los ricos se ha hecho de moda comprar emociones”.

Algo más: incluso si simplemente pensamos en la existencia normal y la supervivencia elemental, entonces debemos comprender que todo lo que comemos hoy en día y cómo lo comemos son una utopía.

“Yoga de la Alimentación” es, en primer lugar, un cambio del ángulo de la circulación de la energía dentro de nosotros, un aumento del volumen energético interno. Al principio debemos aprender a orientarnos por el Sol y la Luna, y para hacer esto, debemos comprender la idea de la resonancia de la energía, lo que podremos conocer, pasando a la Alimentación del futuro. Las plantas y los animales están dirigidos por el movimiento de los planetas y por ello, naturalmente, se distinguen de nosotros.

Nosotros no seguimos nuestras tareas ni por valores naturales ni por criterios humanos. Además de eso, hemos aumentado en nosotros la dependencia con respecto a algunas vitaminas o comidas, en las que supuestamente debería haber vitaminas. Y ello sucede a pesar de que a nuestro alrededor hay un montón de ejemplos verdaderos de gente que se alimenta de la energía cósmica, solar, y que puede pasar meses, ¡incluso años sin comer nada! ¿Dónde están todos estos aminoácidos y vitaminas?

Nadie se pondrá a estudiar estos hechos ni intentará explicarlos, ya que la gente que investiga está igualmente enferma y dispuesta a reaccionar como la gente a la que supuestamente debería ayudar, y además, para esto reciben dinero. Por otro lado, nadie dirá: “Mira, especialista tal… primero arréglate a ti mismo y luego aconseja a otros”.

En realidad sólo el 10% de los dietólogos saben qué hacen. Añadimos un 10% más con los que han ganado bastante experiencia en cómo deben actuar en este caso, aunque habiendo privado a sus pacientes de una vida normal y a veces de la vida en absoluto, antes de comprender cómo actuar. Sin embargo, en lo que se refiere a estos niños prodigios, ya es un tema aparte.

¿Qué quiero dar a entender? Debemos, al principio aprender a alimentar nuestro cerebro y recién después usarlo para nutrir el cuerpo, y no alimentar el cuerpo y desenchufar la mente. Y aquí, de hecho, no declaro ninguna revolución. La historia de la alimentación estructurada y vibratoria posee profundas raíces desde los tiempos de la medicina hermética, que estudiaron también Hipócrates, Avicena, Roger Bacon, Robert Boyle, Isaac Newton.

Si echamos un vistazo a la historia acerca del tema, entonces debemos volver a los tiempos de Hermes Trismegisto que, de hecho, representaba el símbolo del Ritmo, el Ibis. Esto fue una encarnación, no simplemente del Ritmo, sino de las vibraciones que deberían tomar su lugar tanto en la naturaleza humana como en la naturaleza del Cosmos. Podemos decir que la Enseñanza de la alimentación se inició precisamente con él. Luego, todos estos conocimientos se estructuraron en el concepto de cuerpo hermético: “Todo lo que corresponde con la proporción y la estructura es capaz de desarrollarse”. El oro fue tomado como símbolo de dicho proceso. ¿Por qué?

El oro tiene los índices frecuenciales más altos que el ser humano puede absorber mediante su propio esfuerzo. Es decir, por un lado, este es un símbolo determinado y, por otro, un acto práctico. La tarea de “Yoga de la Alimentación” es aprender a percibir la frecuencia del oro. Precisamente estas frecuencias determinan la matriz cósmica con la que el ser humano puede entrar en interacción. De lo contrario, nuestra condición se encontrará, no en cualquier lugar, sino en la materia prima, el caos.

Dado que somos incapaces de contemplar los procesos, nos desarrollamos junto a ellos o reaccionamos ante ellos, puesto que nuestro cuerpo está bloqueado no sólo para nosotros, sino también para conexiones más altas. Y si uno, por ejemplo, cree en Dios, entonces debe aprender a alimentarse como él, algo que enseñaba el alquimista árabe Yabir ibn Hayyan.

 

20 julio 2011

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