Inmortalidad

Durante el tiempo de su existencia, la humanidad atravesó diferentes etapas en su postura en relación a la idea de la vejez y la muerte. La primera etapa se la puede mencionar como la del Inconsciente, cuando el cerebro humano no se encontraba todavía preparado para determinar qué es la muerte e incluso qué es la vejez, sino más bien se encontraba dentro de un principio contemplativo animal.

Sin embargo, ese mismo tiempo también puede llamarse como el de los seres súper-organizados, los que también, por supuesto, pueden ser llamados personas y que están relacionados con la Atlántida o Hiperbóreo. Llamemos ese período como “Período de la Atlántida”, tiempo cuando la densidad de la tierra permitía la existencia en paralelo de dos o más mundos (pero no más de tres). Aquellos, que se encontraban en el espacio de la Atlántida, no utilizaban el tiempo y por lo tanto para ellos un fenómeno como la muerte no podía existir, dado que la muerte es una noción temporal.

El siguiente período es el Antiguo, cuando la densidad de la Tierra aumentó y los mundos se dejaron de ver uno a otro, convirtiéndose en destino sólo de elegidos. Ese mismo período se llama “Período del Diluvio”. Aquí se produjo la formación de lo que se conoció como la clase o especie Hombres (momento en el que justamente empezaron los hombres a ser Hombres).

Eran hombres con suficiente nivel de visión como para interpretar el espacio con más volumen, encontrándose entre ellos aquéllos, cuya visión permitía mantener todavía el contacto con otros mundos. En dicho período los hombres veían al mundo como una morada transitoria, donde tenían que mejorar e irse a un mundo más perfecto.

El período siguiente es el “Período de Shambhala”, cuando los hombres empezaron a entender que no todos pueden irse y que cada vez quedaban menos sitios (portales) para esos traspasos. Ese período, — el período de la inmortalidad, — es aquél en el que el nivel de la inmortalidad dependía de las posibilidades que podían alcanzar los hombres. Sin embargo conceptualizando la inmortalidad, recibimos también el concepto de muerte. O sea que esa concepción es, en su esencia, post antigua. Y es la que empezó a dividir a los hombres en mortales e inmortales.

El mundo empezó a orientarse hacia la muerte, siendo en este caso las diferentes religiones el principio de salvación. Las personas reorientan su conciencia desde la posición de la inmortalidad a la posición de la vida eterna, o sea empezaron a desearla. Y el primer deseo fue el deseo de vivir aquí, y más. Empezó el período del elíxir, que siguió activamente hasta los siglos XV — XVII. La dirección del tiempo empezó a ser total.

Definimos al “Período de Guilgtamesh”, cuando la búsqueda de la inmortalidad empezó a apoyarse sobre el espacio, pasando así a un principio temporal que fundaron Adán, Noe, Matusalén, Jesús, Zaratustra, Viracocha y otros.

El “Período de la Edad Media” fue seguido por el “Período de la Tecnología”, cuando el hombre empezó a perder su ritmo de existencia natural y el principio de la inmortalidad comenzó a ser para él un problema irresoluto. A ese período lo llamaremos “Período de Agresores”, ya que los hombres empezaron a quitar vidas a otros, introduciéndose unos en el espacio de los otros.

Empezando desde la mitad del siglo IX, llega el siglo de las tecnologías modernas, donde las máquinas empezaron a conquistar para los hombres el espacio. El hombre empezó a ser dependiente en todo, o mejor dicho en otras palabras, a recibir el “Espíritu Electrónico”.

De esa forma el proyecto de la inmortalidad, es un proyecto dirigido a demostrar al hombre la posibilidad de su existencia en otras características, o sea la posibilidad de superar el control conciente sobre los procesos, que le demuestran el alcance del punto de la imposibilidad de regreso, cuando el hombre puede pasar a otra forma controlada, donde los sentimientos y percepciones son distintos de los anteriormente experimentados.

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