Campo etéreo

La idea del campo etéreo era el tema la más interesante durante toda la historia relacionada con las fragancias y las esencias cristalinas.

El Aroma es éter, el espacio tridimensional. Se desarrolla como el cristal que también tiene base tridimensional e incluso posee red cristalina. En esto consiste la diferencia peculiar entre los olores y los aromas. El olor es, ante todo, fuerza, pero no es espacio. Y aquí radica el concepto del campo etéreo, expresado por determinada vibración, vivencia que puede ser representada por el aroma. Al hombre moderno le resulta difícil conocer este campo de percepción debido a las irregularidades en su área olfatoria, causadas por muchas desviaciones.

Desgraciadamente, hoy en día en los representantes de la civilización contemporánea se observa una gran cantidad de alteraciones, causadas por los olores de baja vibración y reacciones no controladas hacia los olores. Tal vez, precisamente la incapacidad de percibir el éter ha creado tantas contradicciones en el mundo científico, donde incluso Einstein no pudo conocer completamente la naturaleza del éter. Y esto, de hecho, nos ha apartado de la comprensión verdadera del éter, arrojando tanto la ciencia, como también la humanidad muy lejos atrás.

La enseñanza del campo etéreo podría llevar a la humanidad al conocimiento de la forma y su contenido. La enseñanza del éter es la enseñanza acerca de las formas perfectas, o sea, aquello con lo que puede vivir el universo. Es aquello a lo que, de hecho, fueron dedicados Kepler y Galileo en sus tiempos. Al conocer el campo etéreo, es importante saber percibir su fuerza, lo que requiere la habilidad de conocer el Aroma y entender la diferencia entre olor y Aroma. Es decir, en este caso se trata del campo etéreo como de un proceso de vivencia, de proceso que da fuerza.

Y aquí vale la pena dirigirnos a Newton, que funda una vivencia similar en la naturaleza de la luz. Y lo que es interesante, su ley de gravitación universal está mostrado en un lugar donde no puede existir un campo etéreo como forma independiente, es decir como forma dotada de fuerza. Él dividió la naturaleza en área donde existe campo magnético y área fuera del campo etéreo. Pero todo el mundo se agarró de lo que le quedó claro, de lo que estuvo abajo y nadie se puso a prestar atención a lo que estuvo arriba. Como resultado, una gran cantidad de las investigaciones de Newton se olvidaron y nunca se usaron.

El éter es un plano universal de vibración, una comprensión apoyada en determinadas sintonizaciones. Estas sintonizaciones permiten no sólo conocer la onda y la oscilación, calculándolas en hertzios, sino que también comparalas, modulando la resonancia.

Para muchos, el campo etéreo es mística, pero es un impulso que ¡vive en el espacio! Secretos del Universo, portales, ovni, etc., todo esto es otro impulso, que vive en otra zona vibratoria diferente. Éste está disuelto en nuestro espacio como el azúcar en el agua. Pero el azúcar se queda azúcar incluso si no lo vemos. Lo mismo pasa con la idea del campo etéreo. Hertz introdujo el cálculo el período de la onda, captó la onda temporal, pero también existe la intemporal. Es decir, el campo etéreo simplemente posee otra longitud de la onda y otros parámetros físicos.

En la antigüedad, la gente miraba al Cielo, miraba el ángulo de refracción de la energía, que venía de los planetas y las estrellas y la que entraba en contacto con la Tierra. El ser humano fue capaz de percibir táctilmente la energía que venía del cosmos. Hablando en sentido figurado, sabía “oler” la fuerza.

Es como el Sol que recién ha salido en el horizonte: no nos da calor, lo que significa que este ángulo para nosotros no posee fuerza. Mientras que cuando se levanta por encima del horizonte, el astro empieza a calentarnos, lo que significa que podemos comprender algún ángulo mínimo del Sol, con el que su fuerza empieza a trabajar. Lo mismo pasa con el campo etéreo. Simplemente la cuestión consiste en el sistema de cognición y en las sintonizaciones. Por desgracia, hoy en día nadie desarrolla el esfuerzo del cerebro, por lo tanto tampoco desarrolla las sintonizaciones relacionados con ciertos indicadores del cerebro (partes que son los mismos ángulos de refracción de diferentes energías y frecuencias).

El Aroma para el hombre moderno es esotérica. Esto es malo y debemos convertir el Aroma en matemática. ¿Por qué malo? Porque es fácil engañar a la gente con aromas. Las fragancias pueden resonar tanto en formas inferiores de vivencias, como en las superiores, o sea son capaces de provocar en la persona reacción, emoción o vivencia más profunda. De esta manera, hoy en día el olor puede convertirse fácilmente en elemento de destrucción.

Y si hablamos del aroma como de disciplina, entonces es necesario comprender que es una ciencia seria de alta vibración con la que o entramos en contacto y tratamos realmente de encontrar algo dentro, o expresamos nuestra actitud emocional, lo que es otra cosa completamente diferente. La cuestión consiste en nuestra adecuación.

La comprensión verdadera del campo etéreo puede venir sólo cuando lo percibamos a través del proceso del equilibrio de nuestro cerebro. Y, en este caso por supuesto es de suma importancia la respiración. La respiración es todo, es primordial y no podemos escaparnos de ella. La respiración siempre ejerce influencia sobre nuestro cerebro y sangre y si no nos aclaramos este tema, entonces dependeremos de los indicadores que están desarrollados en nosotros de nacimiento o generados durante el proceso de la vida.

A esto añadimos también el instinto básico, digamos universal. Es la comprensión de cómo la respiración vive no sólo en nuestro espacio, sino que también en el macrocosmos, donde vive precisamente a través de aquello a lo que llamaos “campo etéreo”.

En nosotros, la comprensión de la frecuencia se forma sobre la base del campo etéreo. En diferentes culturas y tradiciones existe el concepto del Jardín Paradisíaco. El Jardín Paradisíaco es, de hecho, aquello que se desarrolla en el campo etéreo. Y si tratamos de entender qué cantidad de Jardines Paradisíacos puede existir, entonces veremos que en realidad no son tantos, dado que necesitamos únicamente los que resuenan con los indicadores temporales del ser humano. Y puesto que el tiempo vive en sistema de coordenadas septenario, entonces los campos etéreos relacionados con el tiempo también son siete. Y en esto podemos asentar la base física que explica las leyes de la circulación de la energía, dicho de otra manera la condición de la aceleración y refracción de diferentes grados del ángulo, donde el ángulo dominante es de 30 grados.

Dado que el campo etéreo también existe en el espacio tridimensional, esto significa que es polar y divisible. De aquí proviene el ritmo septenario, que es inherente a nuestro espacio donde tenemos un determinado conjunto de ángulos. En estos ángulos puede contenerse la energía a la que podemos referir al aroma.

Le invitamos a asistir a la ponencia sobre este tema.

 

13 agosto 2014

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