Palacio del Gran Señor (Tai Huang Gong 太皇宫)

El Palacio del Gran Señor está situado en el frente de la cabeza y corresponde a los lóbulos frontales del cerebro. Este Palacio determina la regulación, la medida del desarrollo humano, y es el principal responsable  de la construcción del trabajo del cuerpo. Es un Palacio subsidiario, pero aun así tiene gran potencial.

Su trabajo es importante cuando se crea el eje en el cuerpo humano, dado que permite regular correctamente el esfuerzo de la dirección (redistribución de energía Jing), función de la cual es responsable una de sus habitaciones. Con la ayuda del Palacio del Gran Señor, tenemos la posibilidad de estructurar mejor el cuerpo y obtener un conocimiento más profundo de la naturaleza. Esto nos permite liberarnos de la influencia de la orientación Qi (orientación prenatal) y pasar a la orientación Jing (orientación postnatal).

Este Palacio contiene el 20-25% del total de todos los Palacios de nuestro cerebro. El Palacio del Gran Señor se forma a los 16 años en las mujeres y a los 20 años en los hombres. Después empieza a desmoronarse, o la energía en él se vuelve más sutil y, a continuación, a los 21 años en las mujeres y a los 28 años en los hombres, se convierte en el ayudante de los Palacios centrales. Es el último Palacio del cerebro en completar su desarrollo en el plano de la fisiología es decir, en el nivel de la energía Qi.

Así, la profundización en el desarrollo de este Palacio es posible sólo después de alcanzar la edad de 21 años para las mujeres y 28 años para los hombres. El desarrollo de este Palacio determina la centralidad del ser humano, en el momento cuando aparece la posibilidad de operar con él. Esta centralidad está formada por el útero en las mujeres y por el esfuerzo proporcional en el cerebro en los hombres.

Este palacio tiene especial importancia cuando se logra el estado de centralidad en el cerebro, es decir  el esfuerzo centrado en el cuerpo y en los pensamientos. Ocurre entonces  la transición sobre la existencia, en la que entendemos las causas de las acciones y nos volvemos conscientes de la responsabilidad y lo más importante, de la medida.

El período  más importante  de la vida de las personas  para este Palacio es aquel  después de los 30 años cuando el Qi original, naturalmente, comienza a desvanecerse y el cerebro junto con el cuerpo genera un nuevo soporte. De hecho, el Palacio del Gran Señor es un  Palacio postnatal importante, ya que es responsable por la creación del centro del Palacio del cerebro y la integración de los otros palacios en un único sistema. La labor del Palacio o se disuelve en minucias o el Palacio las integra en un único sistema funcional.

La actividad del Palacio del Gran Señor se puede dividir en 3 etapas. La primera etapa es la etapa de la formación del Palacio. En esta etapa el Palacio es responsable de  la formación y desarrollo de los músculos y en consecuencia, de la proporcionalidad del ser humano. Se trata precisamente de la formación y no de la gestión ,es decir, se trata de la armonización natural interna en el sistema muscular.

Después del establecimiento del sistema muscular (el cuerpo alquímico),  el Palacio del Gran Señor pasa a trabajar con la energía Jing y participa en la estructuración de los impulsos, así como también en la organización de la interacción con el esfuerzo consciente (del que es responsable el Palacio del cerebro situado debajo del hipotálamo) o en la organización  con el Palacio del Emperador Celestial (relacionado con el Hipotálamo).

Sin embargo, si estos dos Palacios no están manifestados, el Palacio del Gran Señor se vuelve dependiente de las emociones, que periódicamente lo "alcanzan" a través de impulsos. Y a continuación, no podremos hablar sobre la tercera posibilidad de la función, donde empieza a nutrirse y regularse el llenado del espíritu relacionado con la cristalización interna, cuando el cuerpo decide si dejará algo después de su existencia. Este proceso comienza a los 42 años en las mujeres y a los 49 años en los hombres. En esta situación es importante el vínculo entre el Palacio del Gran Señor y el Palacio del Emperador de Jade, que permite administrar los sentimientos de un orden superior. En este nivel el Palacio obtiene la independencia y no  la dependencia, en la cual sólo se reacciona a la actividad de los palacios existentes. Son especialmente importantes los vínculos con el Palacio de la Cueva Sagrada (ubicado entre el centro de la cabeza y la nuca, donde está el código prenatal de conducta del ser humano) y con el  Palacio de la Perla Móvil (el lóbulo occipital de los hemisferios), que controla el flujo de energía en el cerebro.

Así, el Palacio del Gran Señor, que representa a los lóbulos frontales, es un proyector peculiar de nuestro cerebro, del desarrollo del cual depende nuestro servicio al cerebro (a las reacciones), o nuestro desarrollo del cerebro y su manejo propiamente dicho. Además, el desarrollo correcto de este Palacio es importante para la cognición de la proporción o proporcionalidad  y, en consecuencia, para la construcción muscular (peso principal del cuerpo) y para el control de su volumen.

Posteriormente, este Palacio es importante para la comprensión de la orientación espacial, es decir, para salir de la percepción lineal. Así, en el proceso de nuestra vida el área frontal del cerebro realiza en su trabajo toda la gama de funciones, de menor a mayor. Esto puede impedir fallas en los enlaces dentro del Palacio o con otros palacios. Esto suele ocurrir debido al desarrollo incorrecto del cerebro cuando una persona no profundiza el propio entendimiento, sino que al contrario, lo hace de forma superficial, existiendo en el nivel de las reacciones, perdiendo incluso las funciones elementales de observación o de atención, que son condiciones básicas para el funcionamiento del cerebro.

Si se debilita la función del Palacio del Gran Señor se rompe la geometría, no sólo en el Palacio sino en todo el cerebro. Esto conduce a una falla de la proporción frontal: estado de las seis Pirámides. ¿Qué es esto? Este Palacio tiene seis Habitaciones, cada una de ellas tiene su característica propia, dependiente de la frecuencia. Las Habitaciones son como una pirámide y se dirigen de la parte inferior a la superior en el área del Palacio del Emperador de Jade. Los niveles más superficiales están más organizados en la relación de uno al otro, que los niveles más profundos que dependen más de las características de una súper frecuencia, las que emergen desde el Palacio del Emperador de Jade.

Esto muestra que este Palacio está más orientado al desarrollo del cerebro y a su conexión y la orientación en el espacio, que a la participación en la vida primitiva del organismo en el plano de los distintos deseos. Este Palacio está orientado sobre las experiencias, en lugar de las sensaciones básicas. Y del ser humano depende en qué  medida esa división se incluirá en el proceso biológico, bioquímico y enérgico, aumentando la capacidad de todo el cerebro. Detrás está la comprensión del ritmo y su adquisición de las cantidades físicas.

Una función importante del Palacio es el control de redistribución innecesaria de los esfuerzos, porque los esfuerzos que salen del cuerpo no influyen sobre este Palacio. Es decir, no es reaccionario, siempre permanece en el ritmo de los objetivos bioquímicos y energéticos, manteniendo un nivel de voltaje casi constante, que cambia sólo en la intensidad energética total del cuerpo y la integración de nuestra energía con la energía del espacio.

Es importante no prestar atención sobre este Palacio hasta los 30 años, caso contrario entraremos en dependencia de la información, que todavía no puede transformarse debido al predominio de la energía Qi (energía básica). De hecho, sólo debemos mantener la geometría del Palacio y comprender su importancia para el futuro. Pero si usted tiene más de 30 años, necesita comprender el funcionamiento del Palacio y los lóbulos frontales. El primer indicador es su estado psíquico, la capacidad de mantener el objetivo y seguir a la dirección dada. Si en las acciones y pensamientos existe el caos, es el primer indicador de fallas y de la posible destrucción del Palacio del Gran Señor. Aunque podría considerarse como la destrucción el aumento del esfuerzo interno en la corteza frontal, que está fuera de una conexión estable con el resto de las partes del cerebro.

Si la parte frontal comienza a vivir con su propia vida, la pérdida de este recurso lleva a serias disminuciones de la capacidad mental del cerebro, a la incapacidad para concentrarse  y administrar conscientemente procesos de pensamiento. Esto significa que el desarrollo incorrecto del cerebro (o la falta de desarrollo) y, específicamente de este Palacio, disminuye severamente el intelecto y la importancia de la comprensión del desarrollo por parte de la persona, inhibiendo la formación de la guía para los sentimientos más elevados.

En el caso de la vida en un ritmo antinatural para el ser humano, es difícil para el cerebro contraponerse a si mismo a la presión del entorno externo sin un funcionamiento normal de este Palacio. El plano frontal de la geometría del Palacio empieza a desmoronarse, deformarse  y se convierte en un estado interno caótico (reflexivo), donde se rompe la anatomía espiritual.

Por lo que el trabajo de este Palacio debe regularse, sino se llegará al estado que lo aleja de las comunicaciones internas, y además este Palacio genera en forma independiente los impulsos internos que emanan de la corteza del cerebro y sobre los cuales reaccionan otras divisiones del cerebro. Esto trae a la mente suficiente caos que interrumpe la atención y conduce a un estado de estupidez con algunas impresiones casuales, de las cuales el cerebro comienza a depender. Además aparece el problema del movimiento de la energía por los canales y su reembolso, y, como resultado, se rompe la nutrición de los sentimientos, la geometría de los sentidos.

El Palacio del Gran Señor es el administrador original de nuestra máquina del tiempo, que agrupa lo negativo con lo positivo. Permite enrollar el tiempo en el espacio, y es la comprensión física del ritmo de unidad. Permite controlar el exceso de lo positivo (exceso del desarrollo de la conciencia) o negativo (subdesarrollo de la conciencia), dando lugar a la disminución de la influencia energética. Por supuesto, todo esto es cierto cuando se crea la geometría correcta del cerebro.

De la correcta regulación de la labor del Palacio del Gran Señor depende nuestra capacidad para conocer el alcance de lo divino, la Teo esfera. Sin esa experiencia entraremos en dependencia de la información jerárquica, la calidad de la cual varía del simple formato artístico hasta la orden filosófica. Y eso en el mejor de los casos.

Así, muchas enseñanzas subconscientemente desarrollan este Palacio y empiezan a ofrecer sus modelos de desarrollo. Ellas crean una jerarquía de etapas  similares a una escalera con niveles de crecimiento y desarrollo, e incluso en este punto dan la definición al límite como, por ejemplo, el psicólogo americano Lorenz Kolberg, con su idea del desarrollo moral. O la feminista estadounidense Carol Gilligan, que intentó mostrar el mecanismo de interacción entre hombres y mujeres, pero en realidad de hecho, mostraba el método.

A todos les falta lo principal – el autodesarrollo, basado en la fisiología. Este es un tipo del "ataque frontal", pero sin el enlace geométrico. Aunque, por supuesto, el análisis aquí no puede ser completo, porque una cosa es lo que dicen estas personas y otra lo que oye su audiencia. En esta serie yo nombraría la idea de “hacer crecer la música”, perdida en el siglo XX, la idea inventada por el compositor alemán Hans Werner Henze. Es un ejemplo típico del trabajo del Palacio del Gran Señor donde, por un lado, hay un objeto y por otro lado está el algoritmo de su capacidad.

Pero esto es obra de los enlaces transitorios, en lugar del modelo del desarrollo construido sistemáticamente. O veremos lo que trata el psicólogo suizo Jean Piaget con su idea perfecta sobre el desarrollo de la psique por etapas. ¿Se puede incrustar esto en el ritmo del hombre moderno? Sí, pero sólo fortaleciendo su concentración, es decir, hay que cambiar la tensión en el cerebro. Aquí aparece el problema de la alimentación energética de esta tensión, por lo que estamos viendo ciertas posibilidades interesantes en el pensamiento del individuo en ausencia de un enlace fisiológico.

Aunque, debo decir que esos intentos tuvieron lugar, por ejemplo, en los escritos del filósofo alemán Ûrgen Haberlas; pero el problema es que él trató de hacer esto en el nivel de las experiencias súper concientes, basadas en la trascendencia, donde es más importante la experiencia misma y no el proceso de recibirla. Son conocimientos sin la capacidad de empatía, que, de una u otra forma, conducirán a la teoría del conflicto, descripta acertadamente por el analista Eric Homburger Erikson. Pero cualquier conflicto es una mini-esquizofrenia, ya que falla el vínculo razonable. Se puede decir que una persona que no tiene la capacidad para operar con los lóbulos frontales, es esquizofrénico en diversos grados (en este contexto son interesantes las obras del psiquiatra italiano Silvano Arieti).

Todas estas figuras del siglo XX expresaban en sus obras la etapa transitoria de la existencia de los lóbulos frontales, cuando el ritmo de la existencia humana todavía lo conectaba con la naturaleza y con alguna naturalidad. De hecho, son los últimos que nos han mostrado el análisis en términos de ritmo, donde operar con nuestro cerebro era un proceso natural (hoy ya no está disponible para la conciencia). Y no podemos hablar sobre la base de la estructura geométrica de la conciencia, que viene de los tiempos de la tradición gnóstica de Plotino.

Así, la agrupación del material por los lóbulos frontales o por el Palacio del Gran Señor es una situación potencial de excesivo desarrollo de la energía Qi, por lo que ella debe vincularse con la creación del Palacio del Campo de Cinabrio (en el centro de la cabeza).

Cada área del cerebro tiene sus respectivas propiedades y estas propiedades definen a las experiencias. Las experiencias pueden estar relacionadas con la actividad vital y entonces, podemos hablar de bio-experiencias. Ellas pueden ser provocadas por la presencia de la "gran razón" y, entonces, hablamos de las experiencias de la noosfera. Pero incluso si algún Palacio no funciona en nosotros, igual estamos en dependencia de las formas superiores o inferiores de la experiencia.

Este es precisamente el problema: algunas experiencias no pueden ponerse en acuerdo con las otras. Sólo pueden madurar, saliendo una de la otra. De lo contrario, procedemos en condiciones de simples asociaciones, dependiendo de los objetos externos y de las influencias, sobre las cuales reacciona el Palacio del Gran Señor. Aquí aparece una de las más graves enfermedades de la humanidad – el retrasar sus acciones para más tarde. El punto es que la conciencia no sólo ya no sabe cómo operar con la información, simplemente no la contiene. Esto lleva a la pérdida del principio de coherencia y en consecuencia, lleva a la pérdida del principio de coherencia con el ritmo.

Después se pierde la orientación y la posibilidad de determinar la elección. La elección misma se aumenta, pero la capacidad de elegir, así como la orientación en la elección, se pierde o se rompe. A continuación se rompe la orientación en los eventos y aparece dependencia de lo que crea una reacción. Si al mismo tiempo en esta persona existe aún suficiente energía se puede entrar en estado de perseverancia, cuando la conciencia está tratando de apoyarse sobre cualquier vinculo consciente e incluso impone (no sólo a si mismo, sino también al otro) su propio sistema de conceptos o mejor dicho, de "incomprensión".

El cerebro se bloquea o se atasca en la geometría de las acciones, que proporcionan alguna circulación de energía. Esto, por cierto, llevó a la gente hacia una idea utópica de la existencia del objetivo, en la cual se adhieren millones de personas, como las brochetas del shashli sobre el pincho.

Yo estoy seguro que la humanidad hace muchas cosas, pero esto es muy peligroso porque genera una reacción: el retraso. Por lo tanto no se trabaja un esfuerzo diario y sólo se explota el cerebro. Entonces al ser humano le queda hacer suposiciones o reaccionar sobre otras, partiendo de los problemas internos del presente. En este estado se elabora la figura de la conducta, que cementa todo el sistema nervioso del ser humano. Esta situación se asemeja a  persona que introduciéndose  adentro un producto empieza a depender comienza a depender de él y después resulta imposible poder hacer algo con ella, sólo se requiere hospitalización.



Y todos estos estados se juntan en el Palacio del Gran Señor, si en él no se rompe la geometría. Pero si este Palacio deja de funcionar, el hombre cae en la dependencia absoluta del Palacio de la Cueva sagrada (es decir, de características dadas por el nacimiento), que utiliza al ser humano y lo deja sin los restos de la voluntad humana. Y la voluntad humana es aquella que posee una voluntad donde hay un esfuerzo consciente, de lo contrario se trata de la voluntad animal.

Como regla general, hoy a los 35-40 años las personas todavía mantienen la capacidad del desarrollo, aunque después de 2-3 años esta cifra (de edad) se reducirá en dos veces. Esto esta relacionado con la configuración de frecuencias en las cuales nace la gente moderna. Las personas nacen, no sólo sin pensar, sino sin que nadie las ubique  en la correcta geometría del desarrollo y con todo esto se forma el modelo utópico de cualquier país o estado.

El Palacio mismo priva a una persona de la experiencia personal, si en ella se rompe la geometría y con ella se rompen los enlaces de la conciencia y actividad. E incluso el proceso de maduración física, sin orientación, sin el método y conocimientos necesarios, todo adquiere el carácter casual. Esto significa que cualquier experiencia razonable o divina recibida casualmente se pierde y se va, porque no hay condiciones para su desarrollo.

Por supuesto, en cualquier caso, los sentimientos subordinados se presentan en los sentimientos superiores, pero no al revés (excepto fenómenos casuales). La ciencia sobre las experiencias, en todos los niveles y órdenes, trata del ámbito de este Palacio. Y la función más importante del Palacio del Gran Señor es la capacidad para determinar la interacción entre lo superior y lo inferior. La interacción entre lo superior y inferior es muy importante,  y no se trata de una comprensión separada de una u otra.

Cada centro se convierte en tal, si en él está presente la interacción en el nivel del esfuerzo de recopilación y apertura, lo que conduce a la comprensión de lo superior y lo inferior. Lo inferior aquí es visto no como una contraposición, sino como un complemento. Y dependiendo de las propiedades, la recopilación y la apertura pueden ser superiores. Este es el concepto de la más alta integridad, y es una característica de este Palacio.

Este Palacio es un principio del más alto nivel de organización, no sólo de nuestra conciencia, sino también de todos los procesos dentro de nuestro cuerpo. Se forma en cualquier persona educada, siendo una base de datos única. Sin embargo sin el Palacio del Campo de cinabrio, se vuelve un modelo ideológico, porque es capaz de estructurar la información y de hecho puede imponer a la conciencia un modelo que se forma sobre la base del desarrollo y las cualidades personales de la persona, de las cuales el ser humano no es conciente. 

Esencialmente, todos los modelos ofrecidos por grandes personas se basaron en la posibilidad de estructurar, donde la experiencia fue sustituida por el afecto. Son los campos estructurados de información que crean ciertos deseos  y en consecuencia dependencia, en la que la forma domina el eje. Aquí sólo necesitamos el Palacio de  la Verdad superior, que ayuda a evitar la dependencia de sistemas imperfectos, pero fuertes, y que alejan de señalar la toma de conciencia.

Y si no hay ningún trabajo en el Palacio del Campo de cinabrio, no podemos procesar esta estructuración en la adecuada profundidad y volumen (sin centro del esfuerzo de conciencia), que crea una determinada forma agresiva para la protección de sus sensaciones.

El desarrollo incorrecto conduce a  un excesivo  desarrollo de lo Pequeño, que primero comienza a dominar, sobre una persona concreta, y luego sobre su entorno.

Aquí es suficiente una simple mezcla de una cualidad que depende de la estructura energética que da energía y de un volumen demasiado desarrollado que se convierte en el modelo ideológico de la existencia de esta energía, y en este modelo una lucha de las energías no reguladas crea un caos en el comportamiento. En este estado toda la vida del ser humano no sólo no tiene objetivo, sino que también carece del desarrollo humano, es decir del recurso conciente.

Por lo tanto tenemos tres objetivos: el primero es la alimentación de los lóbulos, es decir, buscar alimentos capaces de mantener la geometría del Palacio. El segundo es tomar conciencia del Palacio como una unidad autosuficiente e importante en nuestro organismo. Y el tercer objetivo  es la comprensión de la unión entre el Palacio del Emperador de Jade (tálamo) y el Palacio del Campo de Cinabrio (el centro del cerebro).

Es un elemento importante el comprender cómo se puede alimentar a los lóbulos. Para eso los productos adecuados sólo pueden ser las esencias de cristal o energizantes con determinada frecuencia de energía. Debido a que este Palacio realiza muchas tareas temporales su alimentación es importante, de lo contrario el Palacio se apoya en sus propios recursos y ocurre su empobrecimiento. Desde el cerebro se quita uno de los programas y se rompe su estructura.

Ni hablar que una persona en este estado pueda moverse conscientemente y definir los objetivos. Y lo más importante es, que pueda  estar en una condición estable de la conciencia, lo que garantiza el Palacio del Gran Señor. Los lóbulos frontales permanecen en una frecuencia constante y dependen de la energía y la estructura. Si se rompe esta estructura del Palacio, éste se apoyará sobre esta energía destrozada, alejando se de la interacción con otras partes del cerebro. Entonces el ser humano simplemente se vuelve tonto.

Para el desarrollo real nuestro cerebro precisa una sincronización interna entre las divisiones del cerebro. También es importante sincronizar los lóbulos frontales. Se pone el énfasis entonces,  en el centro del cerebro en forma de lóbulos.

Este Palacio también sincroniza el hemisferio izquierdo y el derecho en la ausencia del centro del cerebro. Es decir, influye sobre la sincronización horizontal a través de los núcleos tálamos. Respectivamente, los órganos en par que dependen de la sincronización horizontal, determinan la reacción sobre diferentes sonidos (es decir, las orejas dependen del Palacio del Gran Señor). La sincronización vertical también tiene su par, son los ojos (por ellos responde el Palacio del Campo de Cinabrio).

Aquí tocamos un aspecto importante de la función del cerebro, donde el mismo comienza a necesitar alimentación espiritual y depender menos de la energía Qi. La condición de sincronización implica una ideología de la existencia. En términos generales, el cerebro comienza a demandar alimentación en forma de ciertos sonidos, colores, iluminación, etc..

Si no hay sincronización, entonces pasa a depender de la alimentación básica, de los productos pesados, entonces ocurre la transición del estado consciente al estado inconsciente. Se da lugar al comienzo de una aflicción espiritual. Las principales características de la falla en la sincronización de los lóbulos son la depresión, la apatía, incluso el pensamiento plano. Se rompe la fórmula congénita de la felicidad, o el desánimo, o el excesivo llenado sin control en el cerebro.

Por lo que el Palacio del Gran Señor resulta muy peligroso en la organización del trabajo de los Palacios internos si se realiza de manera incorrecta, lo que puede conducir a la pérdida de armonización con el cerebro en general. No es que simplemente se suprime la voluntad del cerebro, sino que lo que ocurre es que hace que la persona se obsesione con ideas, y además da la fuerza para que se realicen. Esto es la obsesión de la orden superior, a diferencia de la obsesión de la orden más baja (relacionada con el Palacio de la Cuevas Sagradas), que influye sobre las conciencias simplificadas o estructuralmente similares.

Para entender este razonamiento es necesario comprender la diferencia entre el ancho, la longitud y la profundidad. Aquí se presenta el importante concepto Taoísta de " compás y ángulo". El compás es el indicador de la forma y el ángulo es el indicador de la profundidad, es decir, del ángulo del desarrollo y de la forma. Si este ángulo no es el suficiente no tendrá ninguna profundidad. Esto significa que la medida del tamaño debe coincidir con el ángulo del enrollamiento. Si una persona desarrolla este Palacio por la posición del tamaño, el ángulo de enrollamiento se pierde. Y a continuación su  gran tamaño creará en un gran problema.

De hecho, aquí llegamos a la noción de tres tipos de profundidad del Palacio: la profundidad Qi, la profundidad Jing y la profundidad Shen. Cada estructura tiene tres tipos más de profundidad. Así, el Palacio del Gran Señor tiene nueve tipos de profundidad. Si sólo lo llenamos con información, entonces se lo considera como la profundidad de la primera magnitud. Es la  profundidad de Qi-Qi, Qi-Jing y Qi-Shen (las tres energías primarias). La profundidad de la Qi-Shen se convierte en el modelo ideológico que puede dominar sobre las otras mentes poco profundas. Si consideramos que el 70% de la población vive en la profundidad de conciencia (desde la posición del trabajo de este Palacio) del nivel de Qi-Qi y Qi-Jing, se puede ver como el hombre con una profundidad de Qi-Shen puede manipular a los demás fácilmente; aunque consideremos que él ya se manipula a sí mismo.

Y si hay más profundidad se necesita menos espacio. La cuestión del volumen es una cuestión de orientación. Sólo el Palacio con profundidad equilibrada representa la verdadera orientación.

La orientación de cada Palacio es una condición esencial para la conexión con el espíritu del Palacio. El Palacio correctamente orientado es capaz de alimentar el espíritu. De hecho, estamos hablando aquí sobre los conceptos de profundidad vertical y horizontal. En el primer caso ocurre el intercambio de Qi, en el segundo – la nutrición de Shen. En esta medida la mente desarrollada está por encima del concepto de la vida en sí.

La mente desarrollada es una determinada cualidad en la vida, que lleva hacia una propiedad especial de la experiencia: el cultivo del espíritu. Pero la mente es autónoma y en esto está su peligro. Al recibir la experiencia de llenado, al disfrutar la mente, empezamos a depender de la mente y la mente se convierte en nuestro obispo Desde la posición de una construcción vertical de la mente pasamos a su construcción horizontal. Por lo tanto es grande aquel arte que no sólo desarrolla el conocimiento, sino que también lo pesa.

El desarrollo del Palacio del Gran Señor está determinado por nuestros objetivos intelectuales, donde los conocimientos deben tener orientación, es decir aplicación.


Más información sobre el Palacio del Gran Señor lee en el libro de Oleg Cherne  “El Cuerpo Taoísta”.

 

Preguntas y respuestas

Sus acentos en este artículo sugieren conclusiones interesantes. Entonces resulta que Jing es el eje tangencial entre Qi y Shen. Al principio se conecta con Qi y estira su forma en el plano horizontal. ¡De modo que de esto surge que la esfera de la forma es generalmente bidimensional (en el espacio de la energía)! A continuación, Jing se concatena con Shen y la extiende (también por la energía Qi) en el plano vertical, con lo que abre la estructura arriba del plano y especifica el ángulo del desarrollo. Pero luego resulta que si el proceso de estructurar la forma ocurre concientemente debido a los esfuerzos de vinculación (lanzamiento de la circulación), realmente visibles y tangibles físicamente, de los centros y nodos creados en el cuerpo, entonces el proceso de estructurar el espíritu es condicionalmente consciente, porque el proceso de su acumulación y cristalización está perdido, pero es totalmente desconocido que figura va a manifestarse.

Debido a la incertidumbre de la geometría del espíritu esta promoción depende del destino y es fatal (por que la conciencia no ve referencias tangibles). Y como la estructura de la geometría del espíritu está oculta en el prenatal (¿código?), entonces primero hay que conocer el Palacio de la Cueva Sagrada, que por cierto, a diferencia de los Palacios centrales formados, ya existe desde el principio  (aunque para entrar en él  igual se requiere un esfuerzo consciente de Niwan Gong, al cual todavía hay que formarlo). Pero la búsqueda del código llevará de todas maneras a ángulos pequeños e inexactos, que deben aumentarse. Y  la geometría del espíritu está estrictamente limitada por cinco figuras (se siente la "mano desde arriba"). Todo esto lleva al menos a dos conclusiones: 1. en primer lugar, es necesario conocer el propio código. 2. la esencia del proceso de conversión está más en la inmersión (náutica espectoral) que en la creación, porque aquí se puede elegir sólo entre cinco (y probablemente menos)…

Sí, Usted tiene su pensamiento en la dirección correcta. Pero aquí hay otro punto importante que es el ciclo, cuando empezamos a configurar este Palacio. Es decir, el truco para trabajar con él está en la configuración.

 

¿Para crear una imagen necesaria, podría explicar cómo se siente un Palacio estructurado? ¿Como una estructura visible y tangible del cuerpo?  ¿Y las sensaciones, captan este volumen de la forma del cuerpo o esto ocurre en un espacio diferente?

En primer lugar se deben sentir las glándulas frontales. Después hay que sincronizarlas. Pero es importante entender que existe el Niwan Gong. Sin él se puede encontrar con el tálamo, pero a continuación, la conciencia superior puede excluirle a usted del proceso.

 

Tengo pesadez en el área de la frente, en  la izquierda. Según entiendo, esto es el Palacio del Gran Señor. Siento esa parte dormida, parece que el ojo izquierdo ve peor, y esto dura ya aproximadamente una semana y media. El 16 de mayo me golpeé en el área del riñón izquierdo. El cuerpo duele, no pasa el dolor en la zona del riñón, ni en la frente. Al principio tenía sentimientos depresivos, miedo. A continuación, cambió a indiferencia, constantemente quiero comer y dormir, tengo obsesión de comer pan. No logro realizar un simple análisis o aprender algo. Tengo pereza. Todo parece ser una labor titánica. Mientras hago el Arte de la alcoba esa sensación va hacia el lado derecho de la frente. Cuando practico Bagua este dolor pasa para otras áreas. Pero luego, unas horas después, otra vez comienza a tirar el lado izquierdo de la frente. Lo mismo ocurre cuando me despierto. Es muy difícil levantarse a la mañana. 

Sí, se desplazó y se llenó demasiado la división del Gran Señor. Es importante liberar tensión y presión en la cabeza. Lleve todo el esfuerzo para trabajar con el útero y el vientre.

 

De modo que el centro de la forma (el Campo de Cinabrio  inferior) alimenta al Campo de Cinabrio superior sólo como una fuente y no participa directamente en la formación de su estructura y de los Palacios. La construcción y unión de los Palacios la implementa Niwan Gong. Me surgen dos preguntas:

 1.  ¿Se juntan los centros Niwan Gong y del Campo de Cinabrio superior? ¿Y si es así, hay que separarlos?

2. ¿Cómo están el  Niwan Gong y el Palacio de la Cuevas Sagrada entre sí: sus volúmenes se reemplazan mutuamente uno al otro, o el Palacio de la Cueva Sagrada está situado a la derecha según el plano horizontal  y entonces rompe la simetría del cerebro y distorsiona la circulación? (porqué el Niwan Gong en cualquier caso debería ubicarse en la posición central y simétrica)

La tarea del campo de cinabrio inferior es manejar la Qi básica y juntar Jing. Pero no procesarla. La procesa el Palacio del Campo de cinabrio. Niwan Gong es el centro del Palacio del Campo de cinabrio. No hay necesidad de separarlos, esto ocurre naturalmente con la formación de Niwan Gong. El Palacio de la Cueva sagrada se encuentra en la parte posterior, hacía abajo desde el Palacio del Campo de cinabrio.


 

29 mayo 2011

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