Libro de danzas de la gente antigua

Pie, talón, movimientos seguros y bruscos… Los dedos se mueven y se detienen… Ésta es una detención divina, que lleva el ritmo a la patria sagrada de los antepasados.

Es increíble como todo fue bien pensado en los lugares sagrados de México, Guatemala, Belice y Honduras, aquellas zonas donde la danza fue libro, mejor dicho, códice de manejo del ritmo en el espacio. La danza de Maya no es un espacio cerrado. Por lo tanto, son peligrosos los errores. La danza debe ser completamente determinada por la danza, es decir debe comprenderse como códice del baile, que se expresa por el apoyo del movimiento como sintonización espacial de la danza.

Se trata de cierto sistema de medición, donde el cuerpo y la mente tienen su valor en la forma de ritmo y dirección, es decir orientación. La danza no debe ser percibida primitivamente como lo hacen hoy en día, cuando en el mejor de los casos podemos hablar de estética que a menudo cierran y llevan de la vivencia a la emoción, no sólo al bailarín, sino que además al espectador. Esto esclaviza al bailador provocándole determinadas sensaciones y no al revés. En realidad, el baile debe leerse y conocerse con cada movimiento.

El estatus de la danza Maya es muy grande: es búsqueda de poder, de conversación, de la clave para el Cielo Decimotercero, que fue mostrado a los indígenas, por Quetzalcóatl.

De esta manera, el baile genera condiciones de existencia tanto en el espacio presente, como en el más perfecto, a través del cambio de la frecuencia.

La danza Maya es sobre todo, jeroglífico y el jeroglífico Maya es ritmo. Fueron tiempos cuando la vibración predeterminaba el proceso de interacción y era importante precisamente la frecuencia de resonancia y no simplemente la expresión de ciertos modelos energéticos del ritmo. Esto significa que la danza fue un volumen a través del que pasaba el bailarín. El baile es proceso de abundancia de vivencias. Está obligatoriamente inscrito en modelo cúbico que es condición para la existencia de las vivencias descritas por los glifos.

Podemos decir que Maya determinó 20 tipos de vivencias y esto ya se puede comparar con el concepto de la danza, dado que el baile y la vivencia son indivisibles en la comprensión maya.

Desde luego, podemos dividir las vivencias de Maya en vivencias del mundo subterráneo, de los sacrificios, de la belicosidad o de la súper-consciencia, pero en este caso no se trata de esto. Ante todo, es importante el hecho de que las 20 vivencias forma una “escalera” de 13 características de frecuencia, en la que pasamos los modelos de vivencia del tiempo, el espacio y el ritmo. El tiempo posee dos vivencias (lineales) y la vivencia del espacio – cuatro (inscritos en la forma de cubo). La vivencia del ritmo posee siete estados.

De esta manera obtenemos 13 vivencias. Luego se realiza la combinación del ritmo y el espacio lo que nos da 7 vivencias más o 7 estados súper-conscientes del Cielo Decimotercero.

De mayor interés son las siete zonas limítrofes, siete estados limítrofes que son el verdadero secreto de la danza Maya.

Si uno no ha conocido por lo menos un estado limítrofe de maya, entonces será imposible revelar el secreto de la danza Maya. Todo esto está codificado en 20 glifos sagrados de los Maya, descrito figurativamente en Tzolkin. De esta manera, podemos decir que la danza Maya es una realidad estructurada.

07 mayo 2011

Preguntar al autor


Sólo usuarios registrados pueden postear preguntas. Iniciar sesión.

Para registrarse click aquí..



400

Enviar a un amigo


Share |
Nombre:
E-mail:
Nombre del amigo:
Mail a un amigo:
Mensaje:
Ingresar símbolos en la imagen:
Ingresar símbolos en la imagen

Imprimir
top