Las cinco formas especiales de la enseñanza de las prácticas

Usando cualquier formato de enseñar al hombre, debemos conservar en él la individualidad. Esto significa  dirigir al hombre en primer lugar hacia sí mismo. Para ello hay que  cuidar la forma de enfocar al discípulo en  la clase y  cómo éste se concentra.

Actualmente la enseñanza se limita a la mera individualidad o subjetividad, cuando las personas eligen por un sentir o por un indicio estético y espacial que les indica el  dónde, cómo y por qué quieren dedicarse a determinada cosa.

Nadie entiende claramente lo que enseña, ni cómo y por qué debe enseñarse. Hay pocas personas que poseen algún tipo experiencia en este trabajo pero muchas veces son víctimas de una tendencia  conservadora que no les permite crecer. Todo esto conforma un método rudimentario de enseñanza, y algunas veces ni los que enseñan pueden ver en ellos los brotes de su propio producto.

Los que aprenden deben recibir fuerza, racionalidad y concentración. A ello debe contribuir el espacio. Mientras la persona comparte los estudios y su vida, debe entender que el estudio para él es una estación de servicio racional, que le da la posibilidad de  conservar  la fuerza. La conclusión de cualquier estudio debe aportar a la persona una fuerza que le otorgue un especial potencial, es decir la posibilidad de crear y no, que  simplemente  salga a flote o desembarque, aunque tenga la sensación de haber adquirido algo.

El objetivo de la enseñanza como mínimo, es elevar el potencial de la persona, no solamente enseñarle ago y de alguna manera determinada, sino trasmitir los conocimientos sobre las características de la conducta correcta, la alimentación, etc.

Hasta ahora mucha gente no entiende por ejemplo, qué líquidos, cómo y por qué deben ser ingeridos y esto destruye todo el proceso de su  desarrollo. Podemos enseñar seriamente a un principiante, y luego cuando se retire, no tendrá el conocimiento para elegir correctamente qué líquidos debe ingerir, alterando de esa forma todas las uniones moleculares que hemos ajustado o reconstruido durante la práctica.

Esto se refiere especialmente a los que trabajan con jóvenes, sobre los que influye mucho más la publicidad y la cultura de consumo.

Para los niños actuales de 9-11 años, tomar Coca-Cola o Ice Tea es un reflejo condicionado. Esencialmente esto nos priva de la posibilidad de hacer algo con ellos, ya que con tales mezclas químicas destruyen su voluntad y conciencia y nos arroja como resultado el trabajar con “carne”, no con personas. Y si trabajamos con “carne”, entonces pues no habrá ningún destino al que arribar; será así imposible: esa “carne” no tiene la posibilidad de unión, se  “afloja” continuamente.

Actualmente la publicidad produce un reflejo condicionado, que no exige conciencia. Por ejemplo, si a alguien se le presentara  el Tai Chi bajo un modelo publicitario, para él en caso de seguirlo,  será un simple reflejo condicionado  moverse en alguna dirección lentamente.

Si aún ayer la práctica del Capoeira resultaba algo que llamaba la atención, hoy para  las personas que no la conocen, ni siquiera prestan atención o mueven cierta intención en dirección a  conocerla. Para algunas que la han conocido anteriormente esa  técnica, también se ha elaborado el reflejo condicional para practicarla, es decir alejado de la verdadera comprensión del sentido de dicha práctica.


Seminarios como  Eje de la enseñanza.

Los seminarios son una fuente real  de conocimientos, donde se aclara el objetivo, el volumen y los métodos de la enseñanza. Es un particular eje en el método de enseñanza. Justamente aquí, y no en las clases, deben presentarse y examinarse los conocimientos.

Es un instrumento importante de enseñanza, donde la persona debe recurrir por conocimientos y entender la diferencia entre los cinco modos de enseñanza. Es aquello por lo que hay que empezar. Los seminarios deben tener un carácter de programa y tener una determinada y estudiada dirección. Aquí no debe estar todo “amontonado”, todas las acciones deben tener una orientación predeterminada.


Clases individuales. El sentido de la Proporcionalidad.

Las clases individuales son un método de enseñanza, en el cual el discípulo debe elaborar solo la materia. El principio básico de la clase individual es la alineación de la geometría interna y el conocimiento a través de la misma de los demás cuatro niveles de enseñanza.

Justamente en las clases individuales la responsabilidad debe recaer por completo sobre el discípulo.  Debe traducir la información en conocimiento y perfeccionarlo en las condiciones existentes, las que debe mantener y conservar para sí mismo, donde la disciplina de la acción es primordial.


Clases grupales. El desarrollo del ritmo.

Las clases grupales son el formato de enseñaza más masivo. Los participantes deben entender que el proceso del desarrollo es el tiempo que ellos utilizan para sí. Para ello es necesario construir correctamente el espacio. El tiempo de la “guerrilla” ya pasó. La gente necesita la estética del espacio, digan lo que digan. Allí, donde se realizan las clases grupales, aquellos quienes las organizan, deben crear los esfuerzos máximos para el trabajo con el espacio mismo.

La clase grupal, es, en primer término, el ritmo que produce una nueva experiencia, donde les enseñamos a respirar de una nueva forma, vivir, trasladarse, existir. El ritmo es muy importante. No conviene permitirles a los principiantes clases grupales de un nivel elevado, hay que generar con ellos conversaciones y mejor aún, que hubiesen pasado por un seminario o una clase magistrales antes de su ingreso al grupo. Caso contrario, pueden romper el ritmo del grupo y entonces se afecta la idea misma de la clase grupal.


Clases magistrales. La concentración

La clase magistral es una herramienta especialmente direccionada  al examen de unas u otras determinadas bases de la práctica.

En ellas se examina en la profundidad  algo que no se entiende, o en particular  puntos más vulnerables o fallidos en  la prácticas de los participantes que el Instructor ha seleccionado especialmente para este tipo de herramienta. Es el producto de un exámen particular del Instructor y se utiliza bajo este estricto estilo de selección y elaboración del material a entregar.

El objetivo básico es enfocar, concentrar a la gente sobre sus errores, también lo es el de  sostener o bien continuar con  la orientación o el eje de trabajo  que se propone en los seminarios y se desarrolla  en las clases.


Encuentros. El sentido del llenado. 

En los encuentros se convocan practicantes  de niveles completamente diferentes.  Ese tipo de enseñanza está dirigido al conocimiento del volumen, de la cantidad: los participantes se introducen en un gran espectro de actividades y conocimientos enseñados, en los que las explicaciones se reducen al mínimo y es más difícil mantener el ritmo de la clase. En realidad, los encuentros para los diferentes grupos son la posibilidad de llenarse, de adquirir conocimientos, tanto en el plano físico, como energético o mental. Los encuentros son también una condición para la adquisición de una nueva experiencia, una posibilidad de mirar la vida propia desde afuera.

La persona debe entender los diferentes formatos de la enseñanza: si aprende individualmente, es una cosa, si viene a un seminario donde recibe conocimientos, es otra cosa completamente distinta. Si estudia en un grupo donde debe mantener el ritmo, es una tercera variante.

Si no vamos a mantener los cinco métodos básicos descriptos, no vamos a conservar a las personas dentro del proceso de enseñanza. Sin embargo, eso no significa que cada persona debe obligatoriamente viajar a los encuentros y asistir a todos los seminarios, ir a los grupos y además estudiar individualmente. Antes que nada, debe entender la diferencia entre los formatos de enseñanza.

Debemos aprender a conversar con las personas en un lenguaje comprensible para ellos y ofrecerles la posibilidad de utilizar ese idioma. Si la persona viaja y no piensa en las clases, eso significa que se perderá. Entrará en otro campo, otro espacio, porque es caótico y no es íntegro. Hay que entender esta diferencia, porque es un elemento muy importante del método. El método de enseñanza debe ser preciso, debe estar conformado por las posiciones de tiempo, espacio y ritmo, incluso si la gente no lo entiende o tarde en comprender.

Existe también la noción de atemporalidad. Por ejemplo hay personas que vienen a estudiar, se ubican entre el tiempo, el espacio y el ritmo, o sea está en un caos. No en un determinado lugar, sino en un espacio intermedio.

El objetivo de la enseñanza no radica simplemente en el desarrollo de la persona, sino en la formación de una fuerza determinada. A veces sucede así: alguien se acerca a un grupo de estudio, pero allí no hay la fuerza, ni la compostura, ni contenido suficiente como para albergar correctamente a los practicantes.

Es necesario buscar la combinación y la armonía. No es tan importante el esfuerzo que creamos en las clases, sino si este esfuerzo es entendido, conservado y mantenido por los que aprenden. Y si no es conservado, hay que indicarles que su conciencia no está en condiciones de seguir el proceso.

Cuanto más intelectual sea el discípulo, tanto más probabilidades habrá de que siga desarrollándose, incluso si no es con ustedes como instructores. Si la persona se va, pero sigue dedicándose a algo, entonces cumplimos con aquél mínimo que se nos exigía. En cualquier caso es un logro. ¡Alguien debe hacerlo! En realidad, también puede venir a nosotros una persona que empezó a estudiar en algún lugar, donde también le inculcaron la necesidad de desarrollo. Al principio en ningún caso debemos permitir en la gente irritación o rechazo, por eso es tan importante si es posible admitir a uno u otra persona en las clases.

También es necesario tener en cuenta otro parámetro: cómo son las condiciones de la ciudad. La persona debe apreciar de tal forma el espacio que se forma en el proceso de las clases, que se escape del espacio donde se encuentra viviendo. Y no pueden realizarse clases desde la posición de que “Agradezcanme que estoy aquí, para enseñarles…” Aunque esto no significa que debe estar persiguiendo a todos para complacerlos. Simplemente el que dirige, debe estar constantemente movilizado. Es necesario respetar no solamente el espacio, sino también ese pequeño esfuerzo que la gente mantuvo viniendo a la clase.

16 febrero 2011

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