En los albores de la civilización: la cultura del vino de Mesopotamia

La historia de la vid ya tiene 15 millones de años. Pero el primer lugar donde el vino llegó a tomar parte importante de la vida social, es Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates en la zona de Irak actual. La región a la que llaman “la cuna de la civilización”, se convirtió en la cuna de la cultura del vino. ¿Acaso la civilización se inició con el vino?...

Hoy en día resulta difícil decir, cómo y qué hacían de la vid los habitantes de la antigua Mesopotamia, pero podemos destacar el aspecto social, su fundamento, en la cultura del vino más antigua. Juzgando por los restos de vasijas de barro encontrados en la valle de Tigris, que datan de III siglo a.C., los habitantes de Mesopotamia preparaban mezcla de vino con cerveza, miel y jugo de manzana.

Es posible que las uvas para los vinos más antiguos, fueron traídos desde la cadena montañosa Zagros (desde el Kurdistán hasta el estrecho de Ormuz al sur de Irán), según las indicaciones de Heródoto. Sin embargo, las botellas selladas con corcho con marca de firma, que se practicaba en Mesopotamia, nos hace pensar que hubo vides también en esa tierra. Lo que significa que Mesopotamia no es simplemente un lugar donde se formó la primera cultura del vino, sino que es posible que aquí podamos encontrar la primera vid.

La historia de las civilizaciones más antiguas conocidas por la ciencia, data por ejemplo a partir de siglo IV a. C, cuando en la región del río Éufrates se fundaron las primeras colonizaciones sumerias. El lenguaje de los sumerios, quienes fueron los primeros que inventaron la escritura, no tiene ningún lazo de parentesco con alguna lengua moderna. Probablemente, los sumerios pertenecen a la raza mediterránea antigua, pero al mismo tiempo se sabe que antes este pueblo vivía en las montañas, hecho indicado por muchos factores.

Por ejemplo, en aquel momento o un poco más tarde, en Mesopotamia aparecen los semitas que vienen de Arabia: acadios, asirios, etc. Las raíces de estos proto-árabes pertenecen al grupo afro-asiático más antiguo del que provienen también gran parte de pueblos africanos de Egipto y Chad, hasta Tanzania y Camerún.

Cronología del vino

Aun en los principios del siglo III a. C, las tribus sueltas, formadas por clanes luchan por las fuentes y la tierra de Mesopotamia sin tener establecido algún sistema cosmológico o religioso. Entre las deidades primarias sumerias, destaca el dios de la sabiduría y el poder Enki, quien se considera como el dios que une el mundo de los humanos con el mundo de los muertos y además el dios de los líquidos. Precisamente con su nombre se relaciona la aparición del acto consciente de conocer los líquidos fermentados y la formación de la cultura del vino y la cerveza.

La recolección y el recogimiento del vino en una capacidad es el primer intento de manejar el volumen del conjunto de diferentes parámetros energéticos. Prácticamente, de tal manera se forma también la escritura sumeria, que al principio también posee carácter colectivo y, por así decirlo, “fue puesta en macetas”, que posteriormente toma la forma de escritura cuneiforme que más tarde obtiene área bien amplia de distribución, tanto geográficamente, como étnicamente. De esta manera, la cultura del vino y la escritura tienen una misma base y, tal vez, se desarrollaron paralelamente.

Para 1500 años de desarrollo de su cultura, los sumerios forman una estructura horizontal-vertical muy interesante de percepción del espacio, a que consideran vertical, horizontal y diagonalmente. Las formas y los fenómenos relacionados con la vertical son los planetas y las estrellas posicionados desde arriba hacia abajo por la frecuencia de la percepción. Estas frecuencias son siete y la frecuencia más alta es An, o sea el dios An.

La horizontal está relacionada con el agua, incluyendo la subterránea. Precisamente el agua lleva en sí las fuerzas reales que entran al trigo y la vid. Estas fuerzas están personificadas en la imagen de las deidades antiguas, los cónyuges Ennugi y su esposa Jadala (expresa la fuerza de la creación y el nacimiento).

Del trigo y la uva se prepara bebida que nutre al ser humano con fuerzas. Precisamente con esta bebida nos encontramos más tarde en la época del rey sumerio (ensi, en sumerio), con el nombre de Bilgamés o en su versión acadia (semita) — la época de Gilgamés, formado completamente hasta los fines del siglo III a. C.

Con el nombre de este rey de la ciudad-estado de Uruk, está relacionada la búsqueda de la inmortalidad en la lucha con la diosa Inanna (Ishtar, en acadio) y el dios An, quienes son símbolos de la estructura espacial de la vida. De esta manera, el camino hacia la inmortalidad consiste en el conocimiento de esta estructura y poder expresados por ella.

En relación a la interacción de Gilgamés con Ishtar, se menciona el proceso de la búsqueda de la bebida de la vida, que, obviamente, es el vino. Y las tablas de barro halladas en las excavaciones del templo de Ishtar en Uruk (alrededor del año 3000 a. C.) nos muestran este hecho. Durante esa época, el culto hacia Ishtar todavía está en proceso de desarrollo. De hecho, la fuerza del vino se expresa por los sumerios, en la imagen de la diosa Ngeshtin-ana (la vid del cielo, en sumerio).

Los rituales con vino llegan a ser descubrimiento de los sumerios y los asirios. A través del ritual, cumplen con dos tareas. La primera es de hacer pasar al espíritu del muerto al reino de los muertos y la segunda, la principal, es la conexión con los poderes divinos. Con ese fin, los sumerios crean formas que tienen el estatus y las funciones de vincular el mundo de las formas de los elementos, con el mundo de las formas enteras.

Para que la gente antigua pueda entrar en conexión con determinada frecuencia de esta estructura, su ritmo, necesitan construcción espacial, expresada en el culto a la fertilidad. Este culto permite a los sumerios y los asirios llenarse de fuerzas divinas, sentir el dios y además expresar su poder a través del consumo de esta bebida.

Todo lo demás: himnos, poesía, es algo externo y posee valor práctico. En realidad, la primera poesía de vino pertenece al período de la formación de la ciudad sumeria Uruk, donde reina el dios del cielo Anu y gobierna Gilgamés. La segunda fuerza importante aquí es la diosa Ninhursag a la que posteriormente Hammurabi, el rey legendario sumerio-acadio de babilonia, considera como su madre.

En ese período más antiguo, el vino se considera como bebida sagrada y su consumo es privilegio sólo de personas especiales. Según una de las versiones alternativas, el vino más antiguo se elabora de dátil.

Bebida de tótem

Aproximadamente entre los siglos XXVI-XXV a. C. en Mesopotamia se forma la cultura del vino que lleva sus raíces desde el culto a la fertilidad. Hasta ese momento, los sumerios conocen la cerveza que según sus funciones se percibe igual que posteriormente, el vino. Con el surgimiento del vino, surge también nuevo tipo de tradición: el seguimiento del período vegetativo de la maduración del poder y la formación de la astrología.

Hasta el reinado de Meskalamdug (siglo XXIV a. C.), el rey de la ciudad sumeria de Ur, el vino se percibe como personificación de los poderes superiores, cierta sustancia materializada, siendo fuerza idéntica a la naturaleza y, más bien, lo adoran que darle alguna definición.

Los intentos de definir las funciones del vino, se inician con la era de la aparición de Meskalamdug. Una de estas funciones es de dar al vino la fuerza del tótem. El vino empieza a expresar no simplemente la fuerza, sino que la fuerza del lugar concreto con todas sus características. Durante el período de la aparición de Meskalamdug, surge el primer símbolo de la vid, el toro, que es el animal del tótem y simboliza también la fuerza fértil. De hecho, la fusión del culto a la adoración al toro con el culto de adoración al vino, son los primeros intentos de determinar las cualidades de terroir, su suelo y la correlación de la fuerza del lugar con los principios cósmicos.

Probablemente, aquí podemos encontrar también la expresión de cierto ritmo, que es el santo más importante para los sumerios. El ritmo se relaciona con el rito sagrado de coito con las fuerzas fértiles de la tierra. Este ritual reproduce el vínculo mágico del rey con el toro o la tierra. En muchas culturas mesopotámicas, la fertilización del espacio está relacionada con la obtención de la inmortalidad, que se expresa en los símbolos del toro y el vino.

Y resulta difícil decir si tiene algún valor práctico, pero es interesante mencionar que el inicio de la Primera Guerra Mundial coincidió con el período de las excavaciones en Ur y directamente con hallazgo de la tumba de Meskalamdug y la reina Shubad.

La física de lo divino

El rey Sargón (Sharrum-kin, en acadio) juega con gran papel en la historia de Mesopotamia, al no fundar simplemente el Imperio acadio, sino que además al reunir todas las tribus semitas en el siglo XXIV a. C. Crea normas, ciudad-gobierno, que influyen en la comprensión de la fuente, el agua y la vid. Con el nombre de Sargón se relaciona la creación de la primera bodega que no es simplemente un lugar determinado para la conservación de vino, sino que también parte del templo o sea la parte adivinada de la ciudad. De esta manera, el vino empieza a asociarse con las formas expresadas.

Con la tarea de la colección de la fuerza, cumplen diferentes recipientes, capaces de aumentar la fuerza del lugar y, a fin de cuentas, fijarla. La personificación de estas formas es la estatua legendaria de Gudea (el gobernador de la ciudad sumeria Lagash en siglo XXII a. C.), dedicada al dios Ngirsu (el dios personal de Gudea), que expresa la conexión con las fuerzas divinas.

De esta manera, unos de los recipientes, a los que referimos también la ciudad, cumplen con la tarea de conservar, otros con la tarea de conectar. La estatua es cierta matriz entre el ser humano y la fuerza suprema y el objetivo básico consiste en su alimentación. Precisamente el empape con vino es el proceso básico de su alimentación. Los sumerios, de hecho, vivifican la estatua.

Estos procesos se refieren al siglo II a. C., cuando empieza a difundirse activamente el culto a Ishtar. El vino, igual que la diosa, empieza a personificarse con Venus, el planeta del estado extático. El proceso de formación del culto al vino como acción consciente, está estrechamente ligado a la imagen femenina. En la epopeya dedicada a Gilgamés, Ishtar va al país de los muertos y regresa a través del vino que la revive, o sea, el vino se asocia con el agua viva, que hace volver a la gente del mundo de los muertos. De esta manera el vino se convierte en proceso y no simplemente en fuerza.

No obstante, la búsqueda del agua viva a la que plasma el vino, es la base de casi todos los mitos sumerios. Por ejemplo, Gilgamés busca el secreto del conocimiento de la vida a través de la planta del Sol, que es la uva. Esta planta, como creen, es capaz de volver la vida.

Según una de las versiones, la diosa de Uruk fue mujer real, la esposa del rey. En el proceso de formación del gran estado se desarrolla también la percepción del vino, su papel en la vida de la gente, especialmente en el aspecto del desarrollo de los sentimientos. Los sumerios antiguos consideran el vino como producto que alimenta los sentimientos. Precisamente esto llega a ser para la gente en la antigüedad, revelación divina. El sentimiento se adivinó, poseía fuerza y esta fuerza creó el gran imperio. La animación de las estatuas del vino da fuerte impulso a la adoración del vino mismo. Empiezan a asociar el vino no tanto con deidades concretas, sino que comienzan a percibirlo como esencia divina.

En los proceso de “animación”, es interesante, por así decirlo, el mineral con el que el vino entra en interacción, es decir, en realidad se trata de la animación del arquetipo mental de la deidad. Actitud semejante hacia las deidades tiene argumentos científicos bien claros. El vino, el agua marina y el vinagre, dan corriente eléctrica constante de 5 mA (según el electrolito) y crea tensión en la zona de 0,5 B. Por lo tanto, en determinada construcción, se crea frecuencia de vibración y esta frecuencia puede ser ajustada en caso de tener presentes ciertos hábitos.

Y debido a que detrás de la imagen de cada deidad está, como hemos mencionado al principio, determinada característica de frecuencia, los sumerios entran en interacción con esta frecuencia a través de ciertas modificaciones, relacionadas con el vino. Las diferentes características del vino son la clave para el alcance de la fuerza “divina”. De esta manera, el vino se considera por la gente en la antigüedad, como portador específico y resulta difícil determinar su destinación para los habitantes antiguos.

De hecho, eso significa que Mesopotamia es la región vinícola más antigua y el vino es el eslabón principal casi en todos los aspectos de la vida. No es de sorprender, que lo mezclan, hacen diferentes cocteles diferentes, experimentos con el vino.

El vino es el principio fundamental de la existencia, sin que es imposible establecer enlace con el dios. Y el vínculo con los poderes superiores predetermina la vida humana, por lo tanto, el vino de verdad se acepta como la verdad más elevada. Probablemente, el sabor del vino no tuvo gran significado, fueron importantes sus cualidades, puesto que precisamente las propiedades predeterminaban la actitud de la gente antigua.

Tal vez, la ciudad más antigua entre las conocidas en la tierra, Ganj Dareh (alrededor de 8500 a. C.), situada en las montañas de Zagros, fue construida también gracias al vino. Es una ciudad-recipiente, o dicho de otra manera, ciudad-terroir. Ante todo, esta ciudad debe cumplir con la tarea de conexión con las fuerzas de rango superior y no objetivos funcionales del lugar habitado por la gente. Es decir, la ciudad se inventa con el fin de concentrar, pero sobre todo determinada energía y no edificios para la población. Y las casas se construyen en relación a este eje energético. Podemos decir lo mismo, también para Jericó (Palestina) y Çayen (Anatolia, Turquía). Por lo tanto, la ciudad y el vino se fusionan en sus significados aun en los tiempos más remotos.

El templo de vino del rey Gudea

En el siglo XXII a. C. pasa un acontecimiento muy interesante, que queda desapercibido por muchos historiadores de vino: la correlación del vino con el mineral diorita, utilizado para la elaboración de estatuas. Suelen relacionar esta práctica con el gobierno del rey Gudea en la ciudad-estado Lagash, donde toda la vida humana se construye alrededor de los templos.

En este período significado principal obtiene la calidad de las estatuas que deben ser regadas con vino. También relacionan esto con la alimentación de cierto país del que uno no puede regresar. Es decir, observamos intentos de mejorar no tanto el vino, como aquello con que interactúa. Actitud de similar carácter vemos también en las tribus grandes de América precolombina: anasazi, hohokam, quienes alimentaban su Ciudad Astral con metal solar.

Durante el reinado de Gudea, uno de los templos más interesantes de Mesopotamia, es el templo del dios Ningirsu, dedicado al agua sagrada, bajo cuyo concepto, más bien, se entiende el vino. Durante la construcción del templo, Gudea recibe ayuda “por muchos dioses”, permaneciendo en la frecuencia de aquellas esferas que deberían entrelazarse con el templo. Las notas de Gudea sobre las estatuas y los recipientes nos dicen que mucho obedecía a fuerza desconocida.

En este proceso el vino juega gran papel: todo, desde vasos de cobre templares y cestas sagradas, hasta la determinada forma del ladrillo, se llena con barro empapado de vino. De hecho podemos hablar de cierta herramienta de construcción de vino, especialmente tomando en cuenta el hecho de que el vino se percibía no como líquido, sino que como mineral.

La orientación al Sol y la relación del templo con el Sol explica mucho. Existen varias versiones acerca de por qué el templo fue forrado con revestimiento grueso igual a dos manos que, en realidad, cubre las rocas de vino del Sol. Debido a que el templo fue revestido, no queda completamente claro cómo y por qué debería aparecer el Agua Sagrada. Tal vez, aquí vemos el origen de la bodega, construida conforme a las proporciones divinas, que fue proceso de la transformación interna del vino.

Aquí ya encontramos inscripción acerca de la fuerza vital de Shulshagan, que fue hijo de Gatumdu, hija de la deidad suprema de An. Cabe tomar en consideración el que el mismo rey Gudea es nacido por sacerdotisa y llama a Gatumdu su madre. Obviamente en el proceso de la concepción, se le han dotado a la sacerdotisa de cualidades divinas. Uno de los nombres de Gatumdu, la veladora de Lagash, es la “Vaca Sagrada”, que indica la conexión con el tótem más antiguo, el toro y el vino.

El vino – acto de confirmación de la voluntad

La formación definitiva de la cultura del vino en Mesopotamia, está relacionada con un período bastante complejo de los gutis, tribu de Zagros, familiares de los daguestanos contemporáneos. La invasión de los gutis lleva a la decadencia del Imperio acadio, pero al mismo tiempo vemos la difusión universal de la cultura del vino en Mesopotamia, que obtiene diferentes rasgos según la tarea determinada por los diferentes grupos de tribus.

En este período se consolida la posición del vino, la actitud hacia él. Precisamente la actitud hacia el vino empieza a atraer a los nomos, a diferentes tribus que aspiran a conseguir lugar relacionado con el culto al vino como lugar poseedor de determinado poder. Debemos tener en cuenta que cualquier guerra y destrucción de santuarios en este período no tiene carácter bárbaro, sino que son destrucciones concebidas de vínculos, que según la creencia antigua, alimentan ciertos estados, ciertos gobernadores.

Así que una cosa es constatar hechos y otra, diferente es tratar de comprender el sentido de las acciones. Así, por ejemplo, si los reyes acadios alimentan principalmente las estatuas, pues las tribus de los gutis de los que se sabe que poseían gran poder, buscan la capacidad de fortalecer esta fuerza. Se sabe que los gobernadores de Lagash, Ur-bau y Gudea, no sólo pagan su deber a los gutis con vino, sino que además con su ayuda aumentan la construcción de complejos de templos.

Por eso, la caída de los sumerios y como consecuencia del reino acadio, no ejerce ninguna influencia en la actitud de la gente hacia el vino. Independientemente de los reinos que aparecen en el territorio de Mesopotamia, el factor básico para el fortalecimiento y el desarrollo, son los nomos, ciudades-estados, construidos según determinadas proporciones que permiten absorber la fuerza.

Después del período de alimentar símbolos y estatuas con vino, empiezan a servir la bebida a gobernadores, representantes de las fuerzas celestes en la tierra. La toma de vino simboliza la identificación de la voluntad humana, que debe ser nutrida. Es poco probable que el vino tenga tal significado antes, dado que es muy grande voluntad de la adoración y el reconocimiento del rango superior sobre el inferior, que representa de hecho el ser humano.

De esta manera podemos decir que en el período entre los siglos XXIV-XXII a. C., comienzan a tomar el vino como acto de voluntad consciente, acto de desarrollo controlado por el ser humano, que posteriormente caracteriza la cultura del vino.

En el siglo XVIII a. C., en el mundo aparece el gran rey de Babilonia, Hammurabi (1792-1750 a. C.), el conquistador de toda Mesopotamia. Aparece su famosa bóveda de leyes, que alegra tanto al corazón de Ishtar, cuya puerta, que se conservó hasta hoy en día, es adorno para la gran ciudad. Los arios que sustituyen a los babilonios, solo confsolidan todo lo que fue desarrollado con el vino hasta su llegada.

Y hasta el final del siglo II a. C., cuando los asirios empiezan a dominar en la región de Mesopotamia, podemos hablar de influencia fuerte del culto al vino. Hasta el siglo VII a. C. el vino sigue siendo dote de los ricos, pero a partir de ese momento en Mesopotamia se inicia la nueva historia, llegan nuevos tiempos. La posición dominante en la zona, toma el Imperio Neo-babilónica de los caldeos, en la escena entran los hititas, frigios, lidios, luvians, hurritas, carios, persas, medos, partos, escitas... Se inicia un nuevo capítulo en el desarrollo de la cultura del vino.

07 diciembre 2009

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