La cultura del consumo de agua

Y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas...
Biblia

Disfrutan de ti, sin saber lo que eres...
Antoine de Saint-Exupery

Los conocimientos más profundos de la arquitectura están escondidos

en la cualidad del agua que toma la población de la ciudad
Vitrubio

Nuestra base molecular es el agua. No existe ni un solo sistema del cuerpo que no depende de ella, en realidad ¾ del ser humano está compuesto de agua. De la cualidad de los líquidos corporales de nuestro organismo, dependen todos los procesos bioquímicos, depende la reacción de una persona al mundo que la rodea y al final, depende el tiempo de nuestra vida. Y el conocimiento del agua es uno de los artes básicos y tarea principal, que la humanidad hoy en día tiene planteada. Si queremos mantener nuestro cuerpo sano, si queremos desarrollarnos bajo todos los aspectos, entonces debemos fortalecernos, fortalecer nuestra estructura acuática, tenerla en el debido orden. Y hay que empezar con lo pequeño: simplemente actuar cuidadosamente con el agua que se consume.


Y Dios creó...

Una vez en el universo surgieron condiciones en las se condensó y después se materializó nuestro plantea. La vida en la Tierra surgió cuando ya era capaz de generar por sí misma energía. Pero antes de pasar eso, en el Universo debería aparecer una estructura cristalina que luego fuera capaz de materializar sustancias más densas. Y, en primer lugar, en el Universo caótico se agruparon unas partículas pequeñas de agua, las que nuestro Universo condensó. Hablando en lenguaje religioso, al principio Dios creó el agua. Y la presencia del agua, permitió al Universo crear.

El agua generó el metal. El metal produjo el fuego, el fuego generó la tierra, la tierra generó las plantas, capaces de generar energía. Al principio, la energía se recogía para que se conectaran todos estos elementos. Cuando pasó eso, se formó un cuerpo íntegro, que posteriormente era nombrado por la gente, Tierra. Al alcanzar una determinada densidad, la Tierra empezó a dar, en vez de tomar y el aire empezó a formarse.

El agua creaba el movimiento, en el agua se formaron las rocas, ella cubrió la materia primordial viva en la Tierra. Estas formaciones, al principio, crearon la corteza terrestre, compuesta, tal vez, de basalto. En realidad, algo similar también pasó y sigue pasando no solo con la Tierra. Y en algún lugar en el Universo, debería haber una vida, puesto que las leyes de la proporción son iguales para todo el Universo.

Después de que el agua obtuvo un cuerpo (de hecho, algo similar pasa con el ser humano), tuvo la posibilidad de cristalizar y desarrollarse. Es muy difícil describir todos estos procesos físico-químicos profundos, pero es importante una cosa: debe estar presente obligatoriamente una estructura y forma. Esto posibilitó llegar a lo más importante para nosotros: fotodisociación, es decir la obtención del hidrógeno y el oxígeno. Los vapores del agua crearon otros elementos importantes: nitrógeno, fósforo y azufre. Esto es, por así decirlo, el mínimo necesario para el mantenimiento de la estructura. Luego todo depende del llenado, que, de hecho, está representado en toda la tabla periódica.

Todo lo dicho hasta ahora, no se distingue casi con nada de la ciencia oficial, según cuyas teorías la Tierra originalmente era una esfera de fuego, que transformaba todo. Simplemente la única diferencia es que originalmente no era una roca de fuego, sino que de agua. De lo contrario, no podría recoger y concentrar fuerzas que influyeran en la materialización. Pues, tal destilación peculiar ha pasado en la naturaleza, en cuyo resultado fue credo el ser humano. Así que, los humanos están compuestos de los mismos elementos que han generado la tierra y de la misma manera depende del agua.

 

El Código de la vida

Nuestra vida será tan profunda, como comprendemos la naturaleza de nuestro surgimiento. Nuestra base molecular es el agua. En ella se esconde nuestro código, que se expresa en las leyes del ritmo interno. Y esto es nada más que nuestra respiración. Nosotros tenemos inherente un determinado tipo de respiración que es justo el código de nuestra vida, de nuestra personalidad.

La respiración forma la personalidad. Si es superficial la respiración, será superficial la personalidad. Con la ayuda y a través de la respiración, formamos todos nuestros sentimientos y emociones. Nuestra habla, vista, sabor: todo esto es consecuencia de la respiración. Lo primero y lo último que hace el ser humano en la tierra, es la inhalación y la exhalación. Y todo esto forma un ambiente líquido.

También, el desarrollo de nuestro espíritu, nuestra alma depende de si vamos a lograr cristalizar nuestra respiración. Pero antes de cristalizar la respiración, debemos estructurar el líquido. Dicho en otras palabras, tenemos dos fórmulas fundamentales: la fórmula del agua y la fórmula de la respiración. La fórmula del agua es con lo que vivimos ahora y la fórmula de la respiración es con lo que hemos venido y con lo que nos iremos.

De nosotros se exige únicamente estructurar, “construir” nuestro cuerpo y luego alimentarlo un poco, echarlo un poco de agua y todo el resto se construirá por sí mismo. Hablamos mucho de algunos principios espirituales, pero lo importante incluso no es tanto su comprensión o sonorización, como las condiciones en las que pueden mostrarse. Estas condiciones caracterizan nuestra forma, nuestra cristalización.

Y si alguien de verdad está interesado en su desarrollo, entonces debe perfeccionar su fórmula natural independientemente del potencial inherente. Por muy extraño que parezca, debemos empezar con la determinación de la alimentación de nuestro cuerpo y nuestro cerebro y recién después de nuestro espíritu. ¿Cómo podemos alimentar nuestro espíritu, si nuestro cerebro no está alimentado? Y, si nuestro cerebro no está alimentado, entonces, ¿de dónde tomar energía para el fortalecimiento de la consciencia, de la Concentración? Sin la Concentración no podremos comprender qué es nuestra alma. Tenemos inherente de la naturaleza todo, excepto una cosa: la Concentración. Y la tarea principal de la humanidad es desarrollarla. Y ya la concentración determina, a su vez, el desarrollo de los conocimientos en el nivel de todo el cuerpo.

De lo contrario, ¿cómo comprender nuestro código, ritmo? Sin esto, no podemos disfrutar de las capacidades inherentes a nuestra naturaleza. Y podemos sólo reaccionar a ellas. En esto consiste la diferencia entre el éxtasis y la Vivencia extática. La Vivencia extática es la vida en un cuerpo estructurado, que constantemente se enriquece de distintas formas de energía, incluso de la solar. Lo que recibimos de nuestros padres es únicamente una forma, a la que es inherente el ritmo de la respiración. Su conservación y desarrollo depende de la estructuración de nuestro cuerpo. Todo esto implica, en primer lugar, una comprensión clara de los procesos que pasan en nuestro cuerpo.

 

Hombre-agua

Nuestro cuerpo está compuesto por 70 - 75% de agua. No existe ni un solo sistema en el organismo que no dependa del agua. La sangre, los músculos, los huesos determinan el volumen de la energía, el desarrollo de nuestro organismo. La sangre crea la circulación de la energía en el cuerpo, los músculos determinan la alimentación y los huesos el apoyo. Todo lo demás depende de la calidad de los líquidos corporales. Esto es especialmente importante para los huesos, donde la cantidad del agua es menor, en total alrededor de 25%. Pero la importancia de la cualidad de esta agua es bastante grande, dado que el agua contenida en los huesos alimenta el cerebro.

Todos los procesos bioquímicos dependen de la calidad de nuestro medio acuático. De la calidad del agua depende también la reacción del ser humano hacia el mundo que lo rodea. Para tener un estado cualitativo del cuerpo, es necesario no simplemente contener un agua estructurada en el cuerpo, sino lo importante es que no haya una incoherencia entre las estructuras de las distintas partes del cuerpo. De lo contrario, podremos obtener distintos esfuerzos en la mano, en el pie, en el cuerpo y en la cabeza, los que luego se contradirán uno a otro.

Si no miramos por la estructuración del agua que consumimos, entonces alteraremos la estructuración del cuerpo, que se dividirá en pequeñas partes que no interactúan entre sí. Un ejemplo para esto es la formación de las piedras en los riñones, vesícula biliar y, de hecho, en todos los órganos en los que se produce un estancamiento de la energía. Este estancamiento está provocado, en primer lugar, por el consumo incorrecto de los líquidos y el esfuerzo no simétrico del medio acuático en nuestro cuerpo.

El agua que consumimos se asimila, sobre todo, por los riñones, la piel y las articulaciones. Y esta es una dependencia del cuerpo directa del consumo del agua. Por eso, si queremos hablar de un estilo de vida saludable, entonces, ante todo, debemos pensar en lo que bebemos. Por supuesto, cualesquiera tipos de acciones que sustentan la vida, por ejemplo, hacer ejercicios, quitan de nosotros los problemas temporales, pero generan otros problemas de más larga duración. Mientras corremos y saltamos, simplemente nos sacudimos, pero nuestra estructura acuática en este caso no se mejorará, solo se produce el cambio de agua más primitivo, dirigido al mantenimiento de la fisiología del cuerpo.

A fin de cuentas, nos destruimos tanto, que la única forma de existencia que nos queda, es el sacudimiento de nosotros mismos. Y tan pronto como termine todo esto, empieza la destrucción completa. Así que, si de verdad estamos interesados en nuestra salud, entonces debemos pensar no solo en qué tipo de agua tomamos, sino que también, en la medida de lo posible, mantener la estructuración, lo que no pasará en un instante. Debemos acostumbrarnos a tomar agua de calidad y comprender cómo combinarla.

 

Vida en el cuerpo estructurado

Si queremos mantener nuestro cuerpo (teóricamente se puede hacer esto sin fin, existen varios ejemplos y casos prácticos), entonces nuestro objetivo debe ser construir una estructura y mantener el esfuerzo necesario en ella. Y hay que comenzar con la cosa pequeña: hay que prestar mucha atención sobre lo que bebemos y cómo lo hacemos.

Para nuestra vitalidad es necesario tomar agua estructurada, entonces podremos cuidar y mejorar nuestra naturaleza propia. En realidad, el tomar agua es una de los artes básicos y actualmente el objetivo principal para la humanidad. El ser humano debe beber agua que pueda mantener su movimiento interno. Lo que lo determina depende de la conexión de la energía del agua y de la respiración y a este proceso contribuye solamente el agua estructurada. También es importante bañarse y tomar baños en fuentes naturales o cambiar el contenido del agua en la bañera con la ayuda de diferentes sales. Es mejor y más rápido también, poner en el agua las hojas del té, de la yerba mate, de la vid.

El agua que puede ser nombrada como estructurada (con los vínculos equilibrados) tiene naturaleza informativa. El hecho de que los científicos no pueden entender la absorción de los iones, nos habla del que el agua tiene un comportamiento mucho más difícil de comprender del que se suponía. Según la estructuración del agua se puede decir qué información contiene, cuál es su memoria genética, cuál es su capacidad de transmitir la información.

De hecho, las plantas que toman agua a través de los minerales y los bajos niveles de la tierra (por ejemplo la vid) también reciben la información del lugar. Las plantas pasan esa información al ser humano junto con el agua y el alimento sólido. Entonces vemos que el agua puede cambiar no solamente la estructura en nuestro cuerpo, sino que también puede modificar su información. Lo mismo ocurre con el crecimiento.

Por eso si alguna etnia permanece mucho tiempo en estado negativo, entonces el agua acumula esa información, especialmente el agua que está a mucha profundidad en la tierra. Esa información se cristaliza y ya tenemos una mezcla. Entonces la gente puede influir sobre el surgimiento de desastres naturales, construyendo una tensión informativa dentro de la tierra. Opuestamente a ello, de la misma manera, se puede “tranquilizar” la tierra.

El ser humano por naturaleza recibe un cuerpo estructurado que posee su propia respiración interna. En la Alquimia Taoísta (yoga) eso se llama respiración energética. En otras palabras, nosotros nacemos yoguis y después, en el proceso de la vida, nos convertimos en algo indefinido. Lo peor es cuando quitamos el agua estructurada de nuestro ADN y perdemos la posibilidad de sentir nuestro cuerpo de manera diferente y tomar conciencia sobre él.

Podemos decir que el problema principal del ser humano moderno consiste en que no siente el agua y no entiende su propia naturaleza. El cuerpo ya perdió su estructura y no da la posibilidad para el ser humano de desarrollar el sentido del gusto. Hay que entender que de la calidad del agua depende no solamente la vitalidad dentro de nuestro organismo, sino que también el tiempo de nuestra vida.

 

Tipos y calidad del agua

Alrededor de 30% de nuestra ración diaria puede constar de cualquier tipo de agua. Pero los 70% restantes, deben constar únicamente de agua de calidad. Nuestro cuerpo necesita, sobre todo, no agua, sino que estructura. Existe una gran variedad de aguas, pero su influencia sobre el ser humano se determina por la cristalización, el campo magnético de la Tierra, la saturación energética natural (saturación de minerales, energía solar, oxígeno).

Un agua que contiene, por así decirlo, más energía solar es más provechosa para nosotros. Esta agua se forma en las plantas que “contienen sol”: la remolacha, caña, maíz, cactus, y por supuesto, las uvas. Desde luego, no todos los líquidos elaborados por una fuente que “contiene sol”, poseen esta fuerza y poder que necesitamos y debemos saber obtener el agua en, por así decirlo, su estado más armónico, cuando sus enlaces aún son fuertes. Por eso, el portador de energía más fuerte aquí es el vino. Pero bajo este concepto se comprende en este caso, un tipo de agua equilibrada, llena de enlaces que son capaces de mantener la energía solar. No todos los vinos corresponden con este valor si lo percibimos según este esquema.

El agua secretora: es un líquido, generado dentro del cuerpo y nos da los elementos necesarios que pueden ser absorbidos sólo si nuestra base general líquida es estructurada.

El agua clorada: es un tipo de agua creada por el ser humano. La obtenemos de la cañería. Tal tipo de agua, en el mejor de los casos, cumple con la función de agua nutritiva o sirve de saciar la sed (si se ha congelado y luego descongelado o calentado a ebullición). Su volumen en el organismo más de 30% de la norma diaria, lleva a la alteración de los enlaces estructurales.

El agua mineral: es un agua que obtiene micro-elementos de las fuentes subterráneas. Tal tipo de agua se divide en clases según el nivel de la acidez y la mineralización. Por lo tanto, ella puede ser tanto curativa, como también nutritiva y estructurada. Un ejemplo de agua estructurada de este tipo, es el agua de “Selters”.

Agua de vino: un tipo de agua formada a través de la reacción de los enlaces de las fuentes termales (a través de las raíces de la uva), la síntesis solar, a través de las hojas y el tallo, del enriquecimiento de oxígeno. Es un agua estructurada si no se han alterado todos los procesos mencionados.

El agua limpia: es un agua natural, que no contiene impurezas y es apta para tomar. Se usa para saciar la sed. No es recomendable su consumo más de 30% de las necesidades diarias.

El agua destilada: es un agua limpiada, que no contiene ningún tipo de mezclas y conexiones, se considera como medicinal. A este tipo de agua se refieren también todos los tipos de productos alcohólicos, obtenidos a través de una destilación y limpieza, pero no madurados.

Agua descongelada: un agua, obtenida a través de la descongelación del hielo. Conserva los enlaces estructurales del hielo. Se considera como estructurada.

Agua dulce: es un agua con contenido mínimo de sal. Es un agua para saciar la sed. No se recomienda tomar más de 30% de las necesidades diarias.

Agua marina: es un tipo de agua específico, recomendado para alimentación a través de la piel. Posee densidad, que contribuye al enriquecimiento de la piel del cuerpo. Según la presencia de acidez, es comparable con el agua mineral curativa. El indicador de acidez (pH) en la medida es 8.

El agua artificial: diferentes tipos de bebidas gaseosas y endulzoradas, elaboradas a través de distintos tipos de compuestos químicos. Es posible usarlas sólo para el saciar la sed, pero no más de 10% de las necesidades diarias.

El agua nutritiva: jugo, algunos tipos de aguas minerales, el vino no estructurado, kvas, cerveza, refresco, sopa, etc. Es un agua en la que los componentes son los elementos provechosos para el organismo. Se recomienda el uso no más de 30% de las necesidades diarias en caso de una alimentación normal. En caso de la ausencia de tal alimentación, no más de 50%.

Pan líquido: cerveza, ale. Es agua para la alimentación del organismo. Se recomienda como un tipo de sustitución de la comida rústica.

Agua pesada: es un agua que contiene dos átomos de isótopo pesado de hidrógeno, el deuterio en vez del isótopo ligero de hidrógeno, el protio. El deuterio puede estar presente en diferentes proporciones en distintos tipos de aguas. Su importancia consiste en su naturaleza cristalina, que no se destruye. Esto permite fortalecer la influencia de las distintas aguas. Y a pesar de que este tipo de agua está descubierto hace poco tiempo, precisamente a ella los alquímicos intentaban obtener, considerando que de ella pueden materializar los distintos compuestos químicos. Es posible que la energía solar sea una manera de generar tal tipo de agua en la naturaleza. Aunque, en la naturaleza no es muy difundida. El agua pesada nos recuerda que el agua contiene en sí un montón de capacidades de transformación y que no es tan simple. Para el organismo, el agua pesada es perjudicial si la composición del agua del cuerpo no está estructurada, pero para los alquímicos jugaba un papel importante: podían descomponerla y obtener una fuente adicional de energía. Por otra parte, el agua pesada debe tener varios niveles, puesto que depende de las diferentes condiciones de cristalización y probablemente, incluso la inhalamos en una mínima escala.

El agua alquímica (agua muerta): es un agua, cambiada a través de su propia estructura. De hecho, tal tipo de agua es la condición de la experiencia o la transformación interna del ser humano. Obviamente, un agua similar obtuvo Jesucristo y la correlacionaron con el vino. En la naturaleza, este tipo de agua se parece más a vino tinto estructurado.

El agua de Tótem (agua superficial): es un agua, que se forma en la Tierra a través de diferentes maneras. El agua se determina por la actividad de los planetas y debe considerarse desde el punto de vista de la región, puesto que aquí es necesario tener en cuenta una gran cantidad de varios factores.

El agua mental: es un agua, que ha cambiado su calidad a través de un impacto mental sobre ella. A esta categoría de agua se refiere también el agua bendita. Los cambios en tal tipo de agua se producen en el nivel de las propiedades físicas y químicas. La fuerza de este tipo de agua, depende de la fuerza del esfuerzo concentrado. Ella ejerce influencia sobre el cerebro humano. Para una persona que posee un volumen estructurado, tal tipo de agua no es muy peligrosa. A los demás, no puede ni hacerlos daño, ni llevarlos beneficios. El agua mental se hace sólo de un agua no estructurada, por ejemplo de un arroyo de la montaña o de cualquier tipo de agua potable simple.

El agua estructurada: es un agua, obtenida por métodos de laboratorio. El ejemplo más famoso es el agua basada en los micro-cristales del doctor Flanagan. Además de esto, existe una máquina Pi, que crea un agua estructurado con la ayuda de magnitos, agua granulada, agua turca, la máquina centrífuga de agua en forma ovoide de Walter Baumgartner y otros aparatos, dirigidos a la estructuración del agua. La peculiaridad de todos ellos, consiste en que en la base del proceso no está la estructuración natural, por lo tanto, no puede servir a todo el mundo.

Agua-fórmula: un agua específica estructurada y enriquecida por minerales y otros productos. Las propiedades de esta agua pueden fortalecer ciertas partes del cuerpo, órganos o procesos fisiológicos en el organismo en general.

 

Distribución del agua a lo largo del día

Para saciar la sed, son necesarios no más de 15 – 30% del volumen total del agua, en la toma media de una persona por día. Ésta es agua “simple”. El agua-fórmula debería ser no más de 30% por día. El agua estructurada tampoco no más de 30% por día, es decir, en total no menos de 60% del volumen diario del agua. De esta manera, el agua debe considerarse como un tipo de alimentación y hay que encontrar los correspondientes líquidos de calidad no químicos necesarios. Ellos pueden ser jugo, kvas, cerveza, sopa, etc.

Debemos consumir el agua-fórmula para recuperar las distintas zonas de nuestro cuerpo, donde las células están destruidas. Y aquí no podemos prescindir del uso de combinaciones. Tal tipo de agua, puede ser el té, vino, café. Es importante comprender que aquí se trata, sobre todo, del agua. Pero no de agua para hacer té, sino de la función del té que pueda mejorar el agua. Hay que saber fermentar el agua, para que sea como mínimo nutritiva y como máximo íntegra.

El cambio en la composición del agua, se realiza a través de la fermentación. Un agua fermentada puede ser por ejemplo el kumís o también ayran. Y, al final, el agua estructurada es la que está obtenida de manera natural a unos 70%. Los 30% restantes admiten únicamente suplementos naturales. Tal tipo de agua puede ser cualquier vino elaborado de variedades especiales de uvas, dejado madurar no menos de 5 años, lo que señala el proceso que se desarrolla por sí mismo en el vino. Un ejemplo de tal agua balanceada es: “Apollinaris”.

Clasificación de los líquidos consumidos:

  • Agua para saciar la sed
  • Agua para nutrición
  • Agua medicinal
  • Agua-fórmula
  • Agua estructurada

Únicamente al consumir constantemente el agua necesaria para nuestro organismo, podremos comprender su esencia, mineralización, armonía, su naturaleza. Así que, no simplemente necesitamos el sabor amargo del sulfato, la salinidad de los cloruros, la acidez del manganeso y los cloruros de hierro, sino que también la comprensión de cómo podemos trabajar con ellos.

Dada la forma en que hoy en día vive el ser humano, no vale le pena hablar de la estructuración de su entorno de agua y, como resultado, de su cuerpo. A nuestro alrededor existe un montón de agua no estructurada, que daña incluso las zonas estructuradas de una persona. De hecho, se trata o de una célula estructurada que posee, como mínimo, un recurso más grande y como máximum un recurso inagotable, o se trata de una célula que muere. La determinación científica de esto es: la falta de electrones en el agua no estructurada. Lo que significa, que en este caso no tenemos la posibilidad de construir los enlaces. Mientras que a nosotros nos interesan no simplemente los enlaces, sino que además su funcionamiento, o sea la adhesión que nos dan estas conexiones.

Debemos mantener nuestro medio líquido en un estado ordenado. De esta manera, nuestra tarea será: del estado caótico ir al ordenado, determinando la Concentración como la condición obligatoria para este proceso. Entonces podremos separar energía simplemente de la presente calidad del cuerpo. Debemos hacer al cuerpo separar la energía interna para aumentar el potencial personal.

 

12 mayo 2009

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