Fundamentos de la moral interna y externa: RARA AVIS – las leyes morales de la civilización moderna

La Ética (del gr. ēthiká, de ēthos - costumbre, modales, carácter) es una ciencia filosófica, cuyo objeto de estudio es la moralidad, como una forma de conciencia social, uno de los aspectos más importantes de la vida de la persona y ç un fenómeno socio-histórico. La Ética muestra el lugar de la moral en el sistema de las relaciones sociales, analiza su naturaleza y estructura interna, estudia su origen y desarrollo histórico, justifica teóricamente sus distintos sistemas (“Diccionario Enciclopédico de Rusia”).

1.

Se cree, que en la tradición europea, el término “Ética” se utilizó por primera vez por Aristóteles, como designación de un área particular de estudio. Él situó esta área entre la ciencia del alma (psicología) y la ciencia del Estado (política), teniendo su base en la primera y sirviendo a la segunda, ya que su propósito es crear un ciudadano virtuoso del Estado. La pregunta lógica es: ¿qué hubo antes? ¿Existió la categoría de la Ética antes de que Aristóteles la creara y qué expresión tenía?

La Ética es un elemento de la relación entre la conciencia y la acción. Estudiándola en el ámbito de la ejecución de las actividades naturales o sociales, es necesario entender claramente la naturaleza de la Ética, de lo contrario se corre el riesgo de convertirla en un elemento de la moralidad convencional, que puede ser interpretado de diferentes maneras por diversas organizaciones sociales, en función de sus objetivos e intereses particulares. Sin embargo, incluso si acordamos unir todos los puntos de vista existentes por una especie de denominador común, por el principio que el concepto de “Ética” se basa objetivamente en la naturaleza social del orden y la creación, prácticamente cada individuo, va a interpretar y aplicar los conceptos de la Ética, a su propia manera.

La paradoja consiste en el hecho, que bajo la apariencia de un entendimiento común, la Ética tiene su propio sentido moral y en vigor entran leyes condicionales (estado) e incondicionales (naturales). Y si las leyes estatales requieren, ante todo, su aceptación completa (aun cuando la persona no los entienda), las leyes naturales requieren de la persona como mínimo una noción de su participación en la interacción con el entorno y en todos los procesos en curso.

En la antigüedad, la acción social del hombre y su posición moral, sin duda, se entendían de manera mucho más profunda. Y no se trata ni siquiera del ciudadano virtuoso, sino del ciudadano que el Estado necesitaba, el que podría realizarse en este Estado y esa realización individual era la principal garantía para el éxito del mismo Estado. Incluso la existencia obvia en el pasado de diferentes limitaciones sociales y niveles de estatus social, no creaban conflictos irreconciliables, no arruinaban la adecuación de la auto-percepción del hombre en relación con la acción, que lleva a cabo. Incluso me atrevería a decir, que la adecuación y la conciencia del hombre en relación a sus acciones, en los tiempos antiguos, eran muy superior que de hoy. En consecuencia, su actitud por los valores de su propia existencia era más cualitativa y seria. Es decir, la clave aquí está, no en la Ética en sí, sino en la Ética adecuada. La Ética, cuyas categorías no se conmensuran con las de la naturaleza, no puede ser incondicional y evidente, y por lo tanto, las normas y la moral de la conciencia pueden mutar fácilmente y convertirse en inmoral.

La Ética, en primer lugar, es un sujeto de las conexiones sensoriales y emocionales. Si estas no están reguladas y entendidas por la persona, la moralidad comienza a depender de una multitud de factores y por lo tanto, adquiere un carácter temporal y transitorio. Es como la distinción entre el bien y el mal: la racionalidad de esta evaluación siempre es condicional, ya que depende mucho de todo tipo de reacciones.

Es difícil de afirmar si los conceptos del bien y el mal en los tiempos antiguos, fueron los mismos que los de ahora. Pero es obvio el hecho de que la gente tenía la capacidad y el poder de predeterminar sus acciones. Hoy podemos darle diferentes nombres: humildad, compasión, simpatía; pero no podemos sentir realmente el ámbito de esta existencia. La vida es una experiencia que puede ser entendida o no. Si la experiencia no se entiende, entonces, ¿de qué Ética se puede hablar? Comprender y evaluar la situación es un Arte. Es necesario aceptar la idea de que cada situación es sujeto de ser producida y hasta cierto punto es dependiente. Construir las situaciones de la vida, bajo la medida de cualquier regla, es un peligro. Las circunstancias han de seguir, mientras que las reglas son, en primer lugar, disciplina. El hombre que no está tomando una ducha por la noche, ¿es inmoral o no? Si lo hace por pereza, sí. Si es porque no quiere usar agua de mala calidad, no.

Aquí también existe un problema relacionado con el hecho de que el hombre que actúa y él que evalúa sus acciones, no siempre utilizan la misma escala de evaluación. Esto significa que no hay y no puede haber una relación entre el uno y los actos del otro. Sin embargo, si comoquiera existe la tarea de evaluar las acciones de una otra persona, entonces, en general, todos saben cuál es el resultado más frecuente. ¿Podría en la antigüedad haber una situación así? Con toda probabilidad, si ocurría, menos se asemejaba a una evaluación, ya que la percepción del mundo y la sensación de aquella gente eran mucho más profundas y más serias.

Sin embargo, esta cuestión plantea el problema del enfoque del hombre a relación con los valores de la vida, no en el nivel de la persona misma, sino con respecto a la relación individuo - sociedad. Existe una relación directa: cuanto más consumidores hay en una sociedad, tanto más probable y posible es que sean engañados. ¿Cómo se puede apelar a la moral a alguien, que es sólo un consumidor? La Ética declarada, sin una comprensión adecuada, es inmoral y está en conflicto con el ritmo natural de la vida. (A menos, por supuesto, si no está en un proceso de funcionamiento constante en un caso particular, por ejemplo, la Ética de las relaciones en un grupo empresarial o el código de Ética de un restaurante, etc.).

Aristóteles, tratando de introducir el concepto “Ética” como una ética objetiva, construida sobre la base de las relaciones, la condenó a la subjetividad de la percepción y el juicio, que dependiendo de la naturaleza del sistema de clases, política y religión de la sociedad han creado su Ética formativa. La Ética formativa es una Ética formal, lista de subordinarse a la naturaleza de la moralidad, pero ajena a las relaciones reales. Y, paradójicamente, la responsable de eso es la conciencia, que dependiendo de la calidad de su educación, predetermina la actitud de la persona a la Ética. Dejando de ser la naturaleza del conocimiento, la Ética se ha convertido en naturaleza de la información. Cargada de esta manera con un sentido materialista, la Ética fue condenada a convertirse en una subdivisión de la psicología aplicada, que influye a ciertas relaciones y acciones de la persona, aunque debería ser todo lo contrario.

Incluso me atrevería a decir que la moral y la Ética, en nuestros días se convierten en un objeto de negociación. Después de haber perdido el mecanismo natural de regulación de la Ética, que en los tiempos antiguos era primordial, la gente que tenía el derecho de imponer las normas éticas, empezó a utilizarla en términos que les resultaban más favorables a ellos (face control). Renunciando de esta manera de la relación espiritual con el mundo, la Ética se ha convertido en un objeto de conocimiento, sobre la base de las condiciones del entorno en el que este conocimiento es aplicable. Es decir, hoy en día, las categorías de la Ética, en una gran medida, se han convertido en reguladores.

2.

¿Se puede hablar de categorías éticas en los ámbitos de las sociedades primitiva, esclavista y feudal? ¿Es tan directa la relación entre el surgimiento de la organización social y de la necesidad de regular las cuestiones éticas en ella?

Aquí la cuestión es de primacía y de prioridades: ¿qué era principal para la gente de la antigüedad y qué es para la gente de la modernidad? Para el hombre de hoy lo principal es lo que tiene en el exterior, por eso depende, en gran medida, de las condiciones externas, esclavizado por las tareas de un atesoramiento permanente. Para el hombre de la antigüedad primaria era la fuerza interna, que le ayudaba no sólo para sobrevivir y soportar las dificultades de la sociedad primitiva o el esclavismo, sino también para mantener el contacto con el tótem y los antepasados.

Consciente de la predestinación y la temporalidad de su estancia aquí en la Tierra, el hombre de la antigüedad no podía aferrarse a los objetos externos. E incluso la forma de su existencia que para nosotros puede parecer avarienta (me refiero, por ejemplo, los procesos de sometimiento y conquista), no fue un intento de obtener riqueza material, como lo presenta hoy la historia moderna. La definición de estos procesos sería más correcto dar a través del prisma de la búsqueda espiritual, dirigida a fortalecer el poder interno. Cualquier gobernante era visto como representante de los poderes superiores en la Tierra y su objetivo principal era mantener la esencia de su origen sobrenatural. Cabe señalar, por un lado la búsqueda de reforzar su fuerza y poder, por el otro, de mantener la idea o probar a sí mismo y a los otros su propia exclusividad. Basándose en el conocimiento de los sacerdotes, astrónomos y otros predictores, la guerra era, en primer lugar, una campaña para adquisición de fuerza.

La regulación de las normas éticas en cada régimen social en el pasado se hacía realmente más bien en el nivel de las predicciones, que sólo por las definiciones. La cognición en las sociedades antiguas era relacionada con la fuerza: no hay fuerza - no hay manera de apoyar no sólo relaciones externas, sino también la conexión interior consigo mismo. Todo estaba subordinado a la generación de fuerza interna y lo más interesante – el medio principal para eso era el sufrimiento. El sufrimiento (como una función de la abnegación, la autorrealización y la humildad frente a la fuerza externa, por una parte y la labor de fortalecimiento interior - por otra), en realidad, convertía cada esclavo en un luchador por su independencia espiritual. Incluso se podría decir, que esto ocurría en un cierto nivel de reflejo incondicional.

Hoy, por supuesto, es difícil percibir objetivamente la psicología del esclavismo o de una persona con moralidad espiritual “esclava” de aquella época. Pero vamos a pensar, ¿con qué un esclavo es diferente de una persona actual? ¿Acaso una persona que se ha ganado un montón de dinero o toma una cierta posición en la sociedad, es menos esclava que aquel que vivió hace dos mil años? ¡Más bien es como el esclavo: esclavizado por el tiempo, por la aceleración en la toma de decisiones, por las responsabilidades y por un montón de cosas más! Cada día, le quita un trozo de la vida, porque no tiene el poder suficiente para la auto-recuperación, la orientación, etc. Él es incapaz de moderar sus acciones y por lo tanto, depende enteramente de su entorno. Por lo tanto, podemos decir que los esclavos actuales están en una clase aún más baja que los esclavos antiguos. Para el esclavo antiguo lo primordial era conservar su espíritu, aún en las condiciones en las que existía. El esclavo actual ni siquiera tiene tiempo para pensar en ello y el objeto de la fe es simplemente una especie de juego, que permite proteger su ego de la opresión de su propia importancia.

La falta de entendimiento de toda la importancia y fuerza del espíritu, hace que la motivación de la vida sea una tarea abstracta y en primer plano pasan las instituciones sociales, que regulan esta abstracción de su propia manera. Es decir, en nuestro tiempo, las instituciones sociales están involucradas en la determinación de los valores de la persona. En consecuencia, mientras más compleja y ramificada es la organización social, más claro prescribe las reglas. La cuestión aquí no es si estas reglas son buenas o malas, sino el hecho de que el hombre se convierte en su ejecutor pasivo, realizando la Ética más en el nivel de información y reglas, que a nivel de su conciencia cultural. Los deseos determinan los intereses del hombre, porque hoy los deseos han sustituido las necesidades.

En la era de la sociedad primitiva (e incluso la feudal) la gente vivía principalmente según las necesidades, su cerebro no producía exceso de energía y por lo tanto, no desarrollaba deseos innecesarios. El egoísmo se correlacionaba con es estado espiritual y mental, pero no con el físico, eso se determinaba por las condiciones de vida y las actividades de la gente de aquella época. En consecuencia, la persona tenia construido y desarrollado un protocolo de actuación en el primer lugar en relación a sí mismo y sólo después, en relación con las condiciones en las que se encontraba. Por lo tanto, aún que la dependencia del hombre de las condiciones de vida parezca fuerte, él se conmensuraba principalmente con el apoyo en sí mismo y no con su predestinación.
Desde luego, podemos decir que la Ética y la etiqueta tomaron existencia desde el momento cuando el hombre dio definición de sí mismo, en relación con el Cielo, consigo y con la Tierra. La Etiqueta se consideraba sólo desde el punto de vista del conocimiento, del cumplimiento de las tareas y del estudio de los medios para la ejecución de las tareas. Al aprender a llegar a consenso y armonía en sus acciones, el hombre comenzó a aprender a llegar a acuerdo con la otra gente, que es la base de la existencia de cualquier Estado. En este campo viene ya la cuestión del acuerdo entre el individuo y el Estado. Este acuerdo es la etiqueta básica, lo que implica que la persona comienza a sacrificar ciertas libertades y acciones para cumplir con la forma de comportamiento adoptada por una comunidad en particular. Es decir, se crea un cierto ritual, que se basa en los fundamentos de la sociedad.

En la etapa actual es muy difícil de dar una evaluación clara de la Ética, ya que aún desarrollado un modelo, no significa que en realidad este corresponde a la ideología o a la religión de un grupo en particular. Hay que reconocer, que además de las manifestaciones externas de la Ética, existen también internas y si la persona se siente incómoda o no está de acuerdo con las normas y leyes éticas que utiliza, sus acciones no pueden considerarse éticamente correctas. Esas discrepancias que se manifestaban claramente en las sociedades primitivas y en las primeras sociedades divididas en clases, siguen existiendo en nuestra sociedad, de manera oculta, produciendo en cierto momento conflictos, que hoy en día es mucho más difícil de predecir, que verlos en su manifestación en el pasado. En cierto momento resulta, que reglas de la conducta humana aparentemente estables y generalmente aceptadas, generan una profunda contradicción, lo que lleva a una crisis, cuando el conflicto de la persona con respecto a sí misma se transforma en conflicto con todos a su alrededor.
La solución de este problema se podría relacionar con la educación, pero si nos fijamos bien en el sistema de educación moderna, veremos que también es en gran medida una cuestión de Ética, lo que predetermina la actitud de la persona hacia el conocimiento. Resulta que no importa qué estudia - física, medicina o la misma Ética, lo que importa es cómo se enseña, si el proceso de aprendizaje se sintoniza con el estado interior de la persona, con su posición respecto a la materia o es sólo manera de adquirir una profesión. ¿Podría un hombre en la antigüedad hacer acciones incomprensibles e innecesarias? Lo más probablemente no. Así que incluso cualquier conflicto externo (con la naturaleza u otros grupos étnicos) tenía para él una justificación Ética, es decir, conscientemente determinada, no accidental.

Según esto, la misma esclavitud o cualquier guerra en la antigüedad eran, en primer lugar, un elemento del orden mundial y no un conflicto en sí. Sólo la mente y la distracción del hombre de sí mismo y de su naturaleza, lo lanza en la lucha de clases. En la sociedad antigua, la cuestión de la moralidad o la inmoralidad no podía tener una posición significativa, puesto que la subordinación a los poderes superiores y las fuerzas de la naturaleza era primaria. El hombre no tenía derecho a tomar decisiones: la toma de decisiones era prerrogativa de los que podrían representar a un poder natural o divino (el gobernante o el sacerdote).

Una vez más, podemos decir que la fuerza siempre a priori predeterminaba la calidad. El hombre fuerte, el hombre que tiene ciertas propiedades, era menos un esclavo y más un vínculo con el espacio, con las fuerzas que le rodeaban. Este punto de vista aplicado al hombre moderno significa, que una persona que no tiene la fuerza y las cualidades necesarias, que tampoco es capaz de desarrollarlos, automáticamente es inmoral. En consecuencia, no necesita ninguna Ética, ya que está esclavizado por su incompetencia y falta de integridad.
Poniendo exigencias a una persona, que no es capaz de cumplir cualquier demanda, en primer lugar, hacía sí mismo, nosotros, como individuos y como nación en conjunto, estamos creando en él sólo ciertos patrones de conducta que le mantienen en un determinado campo de acción o incluso a una cierta distancia de él. En consecuencia, la Ética de las relaciones, determina el Estado como fuerte o débil. El Estado se hace fuerte en el caso de que eduque a la gente exigir, en primer lugar, de sí misma y se hace débil cuando les educa a exigir de los demás. En el segundo caso, la persona está incluida en el ámbito de la moral, ya que supone el derecho a determinar y juzgar a los demás sin antes haber aprendido a juzgarse a sí mismo.

En este caso, para el hombre, la educación y el trabajo se convierten en una carga pesada, no en un proceso de desarrollo. Él comienza a buscar la verdad afuera, entregando el derecho de decisión a los que tienen el poder. Podemos decir que en cierto sentido él es profundamente religioso, pero su religión no tiene referencia, ya que no puede entender y captar la institución de esta fe.

Sin duda, en las sociedades donde la religión y el Estado son uno, es más fácil para la persona, pero en este caso resulta que las características de la Ética se cruzan con las características de los mandamientos religiosos y aquí la capacidad de percibir la fe es aún más importante que la percepción de cualquier conocimiento secular, porque en el primer plano empieza a actuar una fuerza invisible. Y si en el mundo antiguo, esta fuerza era más bien obvia que invisible (que determinaba la relación del hombre con su entorno), en la sociedad actual es muy grande el peligro de la manipulación de la fe. Hoy en día, la moral, la Ética y la etiqueta representan un nuevo conocimiento sincrético, la definición del que no se ha determinado, si no consideramos este conocimiento o enseñanza como tecnocrático.

3.

¿Hubo alguna vez “Edad de Oro” en la historia de la humanidad, cuando las costumbres sociales y la forma de vida no eran contradictorias a las normas éticas de la misma y permitían a la persona encontrar armoniosamente su realización en este ámbito?

Cada edad, sea de la piedra, bronce o nuclear, tiene su “medio de oro”. “La Edad de Oro” es una condición en la cual la persona puede estar en armonía consigo mismo y que determina su orientación. Cómo sucede esto y por qué, ya es otra cuestión, pero en cualquier edad, existieron los que encontraban muy armoniosas las condiciones de su existencia. Para estas personas, en cualquier segmento de cada período histórico existía la posibilidad de vivir en una “Edad de Oro”, otra pregunta es el sentido de esta armonía y la comprensión de la “Edad de Oro”.

La “Edad de Oro” representa el orden y la armonía. Por lo tanto, la gente en esta época no tiene la necesidad de enojarse y jugar al hipócrita uno delante del otro, que a su vez, naturalmente, fortalece aún más el orden y la armonía. Hoy en día, la esencia de esta cuestión para nosotros está relacionada con el estudio del procedimiento alquímico y por lo tanto no puede ser completamente precisa y clara. Esto da una buena razón para definir el concepto de la “Edad de Oro” del punto de vista de la imaginación, que tiene el que da la definición. Resulta que, existió o no, esta famosa “Edad”, en general no tiene ninguna importancia, ya que la verdadera fuerza que dirige nuestro tiempo es la manera cómo vemos nuestra propia armonía y la posibilidad de su desarrollo.

Si no tratamos de llegar a un acuerdo o por lo menos a un compromiso con nosotros mismos y nuestras acciones, condenamos nuestra razón a una existencia incontrolable. Nuestros puntos de vista no coinciden, incluso en relación con los mismos elementos. Confundimos nuestro acuerdo con lo que sabemos de él. Es decir, nuestro conocimiento está en un nivel de “estar de acuerdo o no”. Sin embargo, así no se comportan, ni siquiera los aborígenes de Australia, que los británicos deliberadamente acostumbraron a beber, de modo que no interfieran a la conquista de sus tierras.

¿Qué normas éticas pueden ocultar el hecho de que al principio cometemos actos inmorales y luego nos conformamos y encontramos una justificación para ellos? ¿Cuándo creemos en la publicidad de propiedades que no existen en un producto? ¿Cuándo un comercial propone a gotear un aceite para hacer el vello a desaparecer y otro comercial, ofrece aplicar el mismo aceite para hacer el cabello crecer milagrosamente? ¿Dónde está nuestra ética de escuchar, de entender? Nos estamos convirtiendo cada vez más en consumidores, sin embargo la “Edad de Oro”, sobre todo, necesita los ejecutores.

La base psicológica de todas las personas es intrínsecamente igual, pero en el proceso del crecimiento, la educación y la maduración, podemos experimentar ciertos cambios, a veces a muy gran escala. Si se cambia esta base, como resultado cambian tradiciones enteras. El hombre moderno todavía prefiere culpar a las tormentas y los eclipses, pero no a sí mismo. Sin embargo, hasta que no nos situamos en la experiencia, en la acción, en el conocimiento de su propia existencia, no podemos dar una evaluación objetiva de todo esto. ¡Paradójicamente, esto es en lo que está la mayoría! Creando, por lo tanto, una gran cantidad de problemas individuales y sociales.

La conciencia del hombre actual simplemente no tiene el tiempo para ejercer sus tareas básicas -pensar, reflexionar, analizar, etc. Ya usa nada más lo que alguien otro ha pensado y dicho. Todas las actividades y esfuerzos de la conciencia van en función de la adaptación y la protección, debido a las condiciones caóticas de existencia, ya que si no lo hace, la persona caería enferma, incapaz de soportar las cargas y presiones externas. Es decir, resulta que la gente inconscientemente todavía sigue luchando por su lugar, pero esta lucha no tiene que ver con su desarrollo y no lleva al camino de la autorrealización. La causa de esta situación es la falta de armonía en la existencia del hombre en relación consigo mismo y con el entorno. Esto provoca el desarrollo de los instintos que definimos como primitivos, porque se basan en el miedo, la agresión y la ira.
Si es que participamos directamente en la creación del ambiente destructivo, ¿cómo podemos estar éticos en él? Así que uno debe mantenerse en el desarrollo, independientemente de su condición, posición social, edad, etc., o se verá obligado a ajustarse y adaptarse constantemente. El desarrollo, la cultura y la fe no pueden ser abstractos: o existen, o no. Al hacer del desarrollo un producto comercial, en resultado no tenemos conocimiento, sino un espectáculo. Hoy en día, el Estado es un espectáculo, la cultura es un espectáculo y la religión es un espectáculo. Este modo no requiere un proceso profundo de conocimiento interno y se convierte en un simple medio de existencia, produciendo sentimientos y emociones superficiales como recurso de ejercicios específicos para la auto-satisfacción. Ya que, si no hacemos esto, nos quedaríamos cara a cara con el miedo de la nada.

Un ser humano que No está Creando, no tiene nada, y para no estar a solas con la comprensión de su inutilidad, comienza distraerse con espectáculos y otras actividades innecesarias, creando la ilusión de que está haciendo algo y así haciendo de la amenaza algo simbólico. Sin embargo, la amenaza es real, muy real. El control del hombre antiguo sobre su naturaleza animal estaba en un nivel más alto que el control que tiene el hombre hoy en día. A pesar de que no poseía el nivel de nuestra comprensión de las cosas, él actuaba en estricta conformidad con las sensaciones y sentimientos que determinaban su estado mental o, si quiere, espiritual. Hoy en día, el hombre sabe, pero no actúa. ¿Cómo nombrar esto? ¿Ética de la inactividad? Esto, resulta en un acto voluntario de sacrificio, puesto que la persona inactiva pierde su naturaleza, lo que significa que se sacrifica.

En esta situación, independientemente de si el lector está de acuerdo conmigo o no, la esencia de la cuestión está en el método de determinación de la verdad y no en su definición. “El medio de oro” es importante aquí, pero siempre ha sido una condición de tiempo y el resultado de un cierto esfuerzo. Al no aplicar este esfuerzo, no tenemos derecho a dar respuestas positivas o negativas. La falta de acción a relación de sí mismo puede convertirse en una forma permanente de etiqueta, que enseña a vivir sin estar en la vida.

4.

Históricamente, en el pensamiento oriental la Ética estuvo fusionada con la filosofía y el derecho, tenía sobre todo carácter de una moral práctica, enseñando la higiene vital, corporal y mental. En la tradición europea, empezando con los estoicos, se difundió la tradicional división de la filosofía en tres ramas distintas: la lógica, la física (incluyendo la metafísica) y la Ética. Esta división pasó a través de la Edad Media, fue aceptada por la filosofía del Renacimiento del siglo 17 y luego sólo siguió afirmándose en un modo más formal. La Ética se ha convertido en un tema aparte y a menudo se ve en forma aislada de las otras ciencias. ¿Por qué en la tradición cultural europea la Ética ha dejado de ser una disciplina normativa aplicada y se ha convertido en una ciencia “pura”? ¿Cuáles son los pros y los contras?

Parece bastante difícil mantener esta división, pero si usamos la misma lógica (es decir, el razonamiento), es necesario primero determinar cuál es la fuente del pensamiento correcto y si sería posible crear formas y determinar los métodos de cognición, utilizando sólo el lenguaje verbal. Al crear las condiciones previas para el análisis o la solución del problema, no debemos tratar de simplificar los conocimientos.

La lógica como tal nació del arte de la comprensión de los procesos naturales. Y de hecho, todas las ciencias deben su origen, en el primer lugar, a la posibilidad de análisis y reflexión. Resulta que con el fin de estudiar una ciencia en particular, primero se deben dominar los mecanismos de la contemplación y la reflexión. Y para dominar estas habilidades, a su vez, hay que aprender a concentrarse. Hoy en día a menudo se produce la situación: alguien, esforzándose sobre su propio ser, se concentra, crea una enseñanza, escribe un artículo o un libro, pero el otro dice: “Sabe, esto está escrito en un lenguaje demasiado complejo por mí, hay que hacerlo más sencillo.” ¿Pero a dónde lleva esta simplificación, si no a la destrucción completa de las capacidades cognitivas humanas?

Así mismo y en la pregunta que hacemos: por un lado, contiene un argumento coherente sobre el tema del cambio evolutivo en la percepción y la entrega de conocimientos y por el otro, una enumeración formal de las etapas de la transformación ética. Para aquellos que saben cómo pensar y concentrarse, este tema incluye muchos sub-temas y los que no pueden, sólo piensan en ello como en un hecho.

Cualquier palabra o acción, en la antigüedad, se percibía de manera no ordinaria, se puede decir, desde la perspectiva de alguna higiene física o mental. Esta era la manera natural. Hoy en día, para nosotros la capacidad de pensar ya es un arte que necesita ser enseñado. Incluso se podría decir, que en cierta medida por capacidades mentales nos acercamos a la sociedad primitiva, donde el pensamiento no era necesario. Sin embargo, en aquel entonces la causa era el modo especial de existencia mental, física y energética (es decir, las condiciones externas e internas), mientras que hoy la conciencia depende del entorno emocional y sensual, que simplemente a “aflojado” la actividad psíquica del hombre moderno, con lo que el arte de pensar para él se ha convertido en una carga emocional.

Los intentos de cubrirse con las definiciones de progreso evolutivo no tienen valor alguno para el pensamiento. Sí, el hombre ha formado de verdad en sí mismo la capacidad de adquirir y usar el conocimiento y llamamos esto inteligencia. Pero, independientemente de si una persona puede aprender las operaciones lógicas básicas o no, su actividad intelectual sigue dependiendo en gran medida de la naturaleza de su cuerpo físico y energético. Y en este sentido, la comprensión del hombre moderno está en el nivel de la sociedad primitiva, cuando las capacidades cognitivas humanas obedecían completamente a la percepción sensorial del mundo.

Vamos a verlo así: ahora tenemos una herramienta para el análisis, mientras que los antiguos tenían herramienta para respirar y herramienta para el movimiento. ¿Qué es mejor? La paradoja aquí es que estos conceptos no se pueden comparar, ya que para la gente antigua la metafísica era lo que para el hombre moderno es la ciencia. La metafísica ahora (para la mayor parte de la humanidad moderna) es un concepto de naturaleza ficticia. ¿Entonces, dónde está el pensamiento racional e irracional? Para nosotros, en efecto la lógica de los acontecimientos radica en su reconocimiento o en la comprensión formal de lo que está pasando.

Una vez más, si se recurre a las leyes de la lógica, el Renacimiento, por ejemplo, debe ser un paso adelante en comparación con la era de estancamiento. Sin embargo, al deducir una proposición de la otra, en todos modos, una y otra vez recurrimos a ciertas condiciones pre-especificadas. Es como subir a una cumbre: podemos construir un camino de forma lógica, pero al llegar a la cima, podemos encontrar que esto es sólo un paso a la verdadera cumbre. A esto se asemeja y la Ética separada de su verdadera cima o en condiciones de existencia artificialmente simuladas y cerradas. En general, me gustaría más poner preguntas, que dar respuestas que tienen una conclusión lógica.

5.

Se sabe que las leyes en la Tierra están creadas por la gente. Aquí se produce una sensación de contradicción irresistible, porque parece que en el plano de la Ética, un representante de un determinado sistema intenta establecer de manera oportunista las leyes de este sistema en el idioma del mismo sistema. En muchas ciencias existe la ley del meta-sistema: describir cualquier sistema se puede sólo yendo en el siguiente nivel más alto de percepción. Entonces, ¿son las leyes y los valores morales totalmente un “invento” de la humanidad o son algo que se dicta y ajusta por fuerzas superiores a nosotros?

¿Cómo es posible? Todas las leyes creadas por la gente, tarde o temprano dejan de existir si no cumplen con las leyes de la naturaleza. En la vida, las personas formulan ciertos principios, que tienen por objeto regular la existencia humana. Por supuesto, pueden ser llamados leyes, pero en realidad, estos son sólo unas condiciones. Por supuesto, si estos principios no sean incompatibles con la naturaleza del desarrollo humano, pueden inmediatamente ser considerados universales, es decir, sintonizados con las leyes del Cielo y la Tierra. En este caso las leyes son reales. Pero el hombre no puede vencer la Naturaleza y aunque la mayor parte de sus acciones se dirige contra ella, incluso si tiene éxito, este sólo es temporal.

Lo mismo con la Ética, si está relacionada con la naturaleza y la cultura de la comunidad, respecto de la cual fue establecida y funciona, se puede considerar como una ética legal, si no, entonces como una ética fundamental. Después de todo, la Ética debe representar a la persona, no debería ser impersonal. Todos los principios que no se refieran a la naturaleza personal del hombre, tienden a manipularla. Por supuesto, se puede decir que este es un problema de la persona, si él cede a esta influencia. Sin embargo, cuando el manipulado empieza a hacer leyes para los otros, ¿Cómo se explica esto? ¿Qué derecho tiene a determinar las acciones de los demás, una persona no es capaz de determinar sus propias?
Siendo únicamente un objeto de la vida subjetiva, la persona no puede ser portadora de ideas y sentido, no sólo del área de la vida de la que realmente está consciente, sino también del que sigue sin pensar y de forma inconsciente. En sentido estricto, esta persona no tiene otra opción, porque su personalidad no se basa en el principio de tomar las decisiones aquí y ahora, sino en términos de vivir con su decisión en el tiempo. El progreso es imposible sin la comprensión de la naturaleza del desarrollo. Y aunque aquí debemos adoptar la base de la metafísica, nos enfrentamos al problema, que esta ciencia no se toma en serio por la sociedad moderna, aunque todos viven de acuerdo con sus leyes, esperando la adquisición en el tiempo, no bajo las leyes del “hecho real de ahora”, sino por las leyes de los deseos, desproporcionados con sus necesidades y capacidades.

Respondiendo a esta pregunta, quisiera decir algunas palabras en defensa de la metafísica. Aunque, en general, es muy difícil de hacerlo, porque el recurso comparativo utilizado por la humanidad en este momento, no permite operar con los conceptos de la metafísica. Para algunos, son verdaderos y claros, para otros, falsos e infundados. La metafísica no necesita proteger sus conocimientos, ellos corresponden a la naturaleza de los fenómenos, por lo tanto, la moraleja es simple: parece que no está presente y al mismo tiempo, es muy suprior de la moral establecida hoy en día.

La persona que no puede estar en armonía consigo mismo, por su naturaleza es inmoral y enfermo. Algo le molesta y no le permite darse cuenta de su destino. En la antigüedad, la persona así recibía tratamiento para curarse. Así que, si la moralización de la sociedad es un “invento” o no, no es importante, lo importante es funciona o no. La vida cotidiana es un arte. Sin tener el intento y la fuerza necesarios para aprender este arte, la persona comienza a vivir episodios, en espera de un episodio de su vida, luego de otro. Tal vida episódica con el tiempo comienza a oprimir al hombre, ya que todo lo que le sucede, no tiene ningún valor real para la creación, aun cuando surgen momentos esporádicos de creatividad.

El espíritu está en desarrollo sólo cuando se sigue en término diario, de lo contrario, se desvanece. Por supuesto, se puede crear un ambiente de alegría de un carnaval permanente, pero entonces mejor será hablar de la Ética como un arte de carnaval. Sin haber conocido y construido sus propios intereses, la persona a menudo está en prisa poniéndolos en diferentes formas, perdiendo de manera definitiva la oportunidad de llegar a una percepción adecuada. La existencia del hombre está determinada por la conciencia y la fuerza de la conciencia da lugar a la existencia, es decir, estas categorías deben interactuar y apoyarse mutuamente.

Hoy en día, necesitamos métodos y condiciones para salir de la situación, en lugar de las verdades prescritas y la regulación formal. Desde hace tiempo esto no funciona y sólo causa ataques sin sentido de un grupo de personas y el rechazo del otro. Al crear fronteras, la humanidad ha comenzado a construir puentes, pero ya que no todo sale bien, el resultado es una realidad artificial que afecta a la motivación de la conducta humana, cambiándola en gran escala. No siendo capaz de estar en un ritmo constante de aprendizaje, la persona pierde el contacto con el conocimiento de que recibe. Para él, el conocimiento llega a ser un objeto de información o en el mejor caso, fragmentos parcialmente comprensibles. Además, el mismo proceso de aprendizaje parece más bien un sermón, ya que aquellos que enseñan el conocimiento, lo han obtenido de la misma manera. Así que el oportunismo en nuestro tiempo es tanto, que con él no se puede hacer nada. Hasta que no alcance una masa crítica y no se autodestruye, no se puede detener, ni siquiera vale la pena perder el tiempo en eso. Hoy en día, todo lo positivo, más bien molesta a la gente, debido a su incapacidad de producirlo por sí misma (con su propio esfuerzo), y todo lo incomprendido se convierte en objeto de burlas. Esto es, si quiere, la Ética moderna de la definición y comprensión del conocimiento.

¿Cómo interpretar correctamente las normas morales establecidas en las escrituras canónicas de todas las religiones, ya que a menudo se contradicen, implícita o explícitamente? ¿A qué se deben estas diferencias: al factor subjetivo humano o a otras leyes, más objetivas?

Desafortunadamente, la corrupción y la depravación moral a menudo determinan el surgimiento natural de cierta ética y moral de cualquier camino social o religioso. La fundamentación o no de las leyes de la moral se apoya en la capacidad de llevar estas normas a la gente o preparar la gente para aceptarlas. Así que contradicciones se pueden encontrar en cualquier texto escrito, en función del grado de agresión de la escritura y del lector en determinado periodo de tiempo. Si la persona es capaz de analizar lo que está leyendo, no importa qué tan falso o verdadero sea. Si no puede, entonces viene la cuestión de la fe.

Preguntas y Respuestas

¿Cómo determinar las acciones del hombre que no quiere convertirse en un ejecutor pasivo de reglas, sacrificando ciertas libertades y acciones para cumplir con la forma aceptada de conducta establecida por personas manipuladas, cumplir con las leyes que han creado? ¿Se puede decir, que una de las tareas de las instituciones sociales modernas es la selección de tales personas?

Hoy las instituciones sociales son unos mecanismos inerciales del pasado. Al crear las leyes, no han tomado en cuenta la progresión de los cambios y ahora ellos mismos se convierten en víctimas de lo que han creado. En la era de la pérdida de la racionalidad, junto con el aumento de las tecnologías de altas frecuencias, la persona pierde el control de su vida. ¿Cuál es la diferencia, qué moralidad tiene la persona, si no cumple con las tareas de la conducta humana? Y naturalmente para estos antropomorfos se produce una nueva forma de existencia, en la que las partes que tratan de pensar no se sienten cómodas.

¿A que llevará esto, dará lugar a las reformas o el ser humano dejará de existir?

La respuesta se está formando en el Universo ahora. No está claro si el universo va a querer mantener la forma humana o no.

30 abril 2007

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