La Medida del Sonido

El sonido es la medida más vieja utilizadas en todas las culturas antiguas. A base de esta medida predecían y evaluaban las cosas y lo más interesante, crearon el sistema de medidas más preciso. Por ejemplo, ya en la época Shang (1600-1027 a.C.) en China el sonido se correlacionaba con la medida que define el espíritu Shen, es decir, la sustancia más fina del hombre.

También fue una herramienta de interacción directa con el espíritu. Semejante relación encontramos en los Egipcios, los Sumerios y los Celtas. Es decir, el sonido generó un sistema que se puede reproducir a través de la forma, el material y la orientación (el eje).

El sistema, que dividió el sonido en una escala fue la música, que expresó las tonalidades particulares y como resultado, su correspondencia a diversas formas espaciales. Encontrar la armonía interna significa ser capaz de expresarse. Toda persona suena con una característica de sonido propia que se determina por su código personal. Por lo tanto, somos capaces de medir al hombre, a su energía, a su alma.

Esta comprensión es la base para todos los ritos, en este sentido se destaca sobre todo África occidental. Este fue el lugar de donde se propagó la doctrina sobre el sonido, que hoy es de gran importancia cosmológica para los seguidores del candomblé, el vudú, la santería. Cómo centro de estudio de la música, debemos considerar los países como Dahomey, Benin, Ife (o más bien, el sistema de conocimiento relacionado con la cultura Yoruba, que se desarrolló en la costa occidental de África).

En esta zona, el sonido originalmente tenía la función de reunificación. Algo semejante encontramos en los Sufíes y también fue recibido por los pueblos de Nigeria, rápidamente asimilados por la tribu Hausa, que produjo la escritura árabe. Este sistema de escritura es en sí misma una medida del sonido más que una medida de la narrativa. La medida del sonido ya es un esfuerzo que tiene su aplicación física (tensar un arco en un codo). Esta fue la aplicación de los primeros instrumentos musicales, que están clasificados: por el esfuerzo del sonido (la flauta), por el esfuerzo del estiramiento (el arpa, la lira) y por el esfuerzo aplicado (la batería).

Aquí tenemos presentes tres tipos de esfuerzo humano asociados con: la respiración, el cuerpo y el esfuerzo mental (tensión). Luego viene la combinación de las medidas. Inicialmente, ella no podía exceder de cuatro condiciones (la organización de una figura en el espacio), sujeto a la percepción del volumen. Pero lo clásico son tres condiciones.

La división entre cinco (como en la retención y recogida) y siete (como el crecimiento), debe considerarse como una separación en planos: en el primer caso, el horizontal, que para nosotros es de cinco dimensiones y en el segundo es el tangente, de siete dimensiones. Hay también de nueve que es vertical, pero en este caso es necesario entender los ángulos de transición de la espiral. Para la de cinco dimensiones él es 30 grados, para la tangente es de 45 grados, para la vertical es de 60 grados, donde el ángulo tiende al despliegue y no a la reunión.

De esta manera, vemos lo que fue la profundidad de interacción con el espacio ya 5.000 años atrás (la época en que se inventaron los primeros instrumentos musicales). En este sentido, por supuesto, se destaca la arpa como el primer instrumento que representaba el espacio (o mejor dicho, su vibración), convirtiéndose en el instrumento nacional y símbolo de los celtas.

Sin embargo, es importante entender que el arpa moderna ya no representa la idea de cinco octavas o la idea de cuadratura resonante. Lo más importante es que he perdido la arpa moderna es el conocimiento de los tres esfuerzos de presión, ya que la geometría del arpa moderna está alterada.

En este sentido, la lira es más afortunada, así que los seguidores de Orfeo todavía logran mantener el conocimiento sagrado de la fisicalidad del sonido. La comprensión cosmológica de la música es la comprensión de la medida de las características del sonido, percibiendo las relaciones de las vibraciones o lo que forma el espacio.

Y de hecho, el primer conocimiento de todos los pueblos fue el conocimiento de las vibraciones. Para los chinos es Li Ji (el Libro de los Ritos), para los hindúes es la Sutra del Diamante. A este conocimiento también se pueden clasificar la Rigveda, la Mahabharata, la Ramayana, el Popol Vuh, el Libro de Enoc y el Avesta (el libro sagrado de los zoroástricos).

Después de todo, lo que destruye y conduce a la muerte, es la inconsistencia de las vibraciones, que crea un efecto devastador sobre el ser humano.

 

Preguntas y Respuestas

El hecho que la disonancia es una vibración destructiva se siente aún en el ejemplo del oído musical, cuando los tonos falsos causan un "malestar" casi físico... Resulta que todas las personas son como acordes de siete notas. Algunos son de modalidad menor, otros de modalidad mayor, algunos con séptima e incluso con bemol... Y para que uno pueda escuchar el sonido envolvente de los sistemas de su cuerpo (donde los oídos probablemente no importan) debe ser capaz de percibir las siete vibraciones. Y probablemente, ¿ su propio centro? Pero esto, ¿sonará probablemente también de manera “terrestre”? Después de todo, son siete notas y en el espacio siguen siendo siete notas, siete vibraciones... A pesar que el sonido de modo menor parece que no corresponde al poder del espacio...
Las siete notas son una matriz del sonido, la idea de la naturaleza vibratoria. Lo importante es la resonancia. Por pobre que sea el sonido, hasta que no nos sintonizamos con él, este pasará a nuestro lado. Al sólo prestarle atención, ya estamos resonando y eso ya es otra historia. Por así decirlo, el esquema no resonante es una cosa, la resonante es otra.

 

01 febrero 2013

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