La Matriz de la Danza

La danza es un estado de vivencia, que está determinada por diferentes tareas y expresada en una forma mental. La danza tiene una propiedad que está en reposo (si el estado del cuerpo es estático) o en movimiento (si el estado del cuerpo es dinámico). La danza se caracteriza precisamente por las posiciones y los movimientos expresos y no puede ser considerada desde el punto de vista de posiciones espontáneas y casuales, ya que esta ordenada por cierto trabajo mental. Ella siempre representa una unidad y en esta unidad se apoya en una determinada matriz.

La comprensión y el estudio de la danza, debe empezar con sus tareas intrínsecas, si no, uno se puede perder en las características sensuales y estéticas, lo que llevó a las danzas egipcias, asirias y tracias al concepto de una “orgía”, donde el baile dejó de cumplir con sus tareas y comenzó a servir directamente al bailarín. Como resultado, el contenido de la danza fue sustituido por la reacción a ella. En este contexto, resulta difícil si quiera examinarla desde la posición de un Arte.

Una danza sin tareas ya no es un ritual, no tiene la construcción mental estricta y se pierde el “por qué” del baile. Sin esto en la danza es difícil desarrollar la consciencia y sin el desarrollo de la consciencia es difícil experimentar toda esta acción. La danza es una ciencia del ritmo y cuando hablo del ritual, me refiero a un cierto algoritmo de comprensión, que fue usado en determinados períodos de la historia. Pero, la diferencia más notoria, está relacionada precisamente con el trabajo mental, es decir, qué conocimientos posee la danza, en el movimiento o en el reposo.

Todo lo que se caracteriza y se determina por el ritmo, está incluido en el concepto de la danza, ya sea poesía, música o movimiento. Cada cultura y cada lugar introduce su propio ritmo. Al principio se sintonizaba con el hábitat, luego se convirtió en una tarea a cargo del Egrégor.

Sin embargo, refiriéndose a la antigua imagen de los bailarines, se puede considerar que al principio, la danza era estática. Su tarea consistía en acumular energía o unirse con ella, por lo tanto, había unas leyes geométricas determinadas, sobre las cuales se estaba construyendo la postura. A fin de cuentas, podemos decir que cinco mil años atrás, percibían lo que hoy llamamos “danza” precisamente de esta manera. Y el jeroglífico egipcio para la danza representa un nudo, una cohesión de la energía, algo que debería producirse dentro de la persona.

Estas posiciones o fórmulas se podían combinar. Así, la danza se compuso de fórmulas, que produjeron sus secuencias. Cada secuencia, de hecho, expresaba un cierto grado de tensión.

El baile, al principio se definía como un sistema de movimientos femeninos. El hombre, al moverse, es un formato bastante diferente. En cualquier caso, la danza estaba relacionada con la mujer y la idea de la acumulación de energía. Este proceso era sagrado y de ninguna manera estaba orientada a lo espectacular.

La espectacularidad apareció con el nacimiento del teatro, cuando el baile dejó de cumplir con tareas internas y sí lo hizo con las externas. De hecho, a partir de ese momento, el desarrollo de la danza se volvió incontrolable, ya que empezó a expresar la reacción de las masas a la vida, del comportamiento o simplemente de la autoexpresión del bailarín, donde el conocimiento fundamental fue sustituido por la expresión espontánea. Esto ocurrió, principalmente, debido a las masas pobres y un ejemplo típico de ello en la danza, es el flamenco.

Este proceso fue denominado, posteriormente, orgía. No sólo los movimiento de las personas llegaron a ser erráticos, sino también su comportamiento. Pero, en cuanto a la danza, ella se dividió en episodios que empezaron a depender del estado de los bailarines, lo que predeterminó la incontrolabilidad de los movimientos en la danza.

Lo interesante aquí es, que esta danza episódica llegó a ser dominante en la sociedad, ya que no requería ningún conocimiento o preparación especial ni, sobre todo, de la capacidad de controlarlos. La danza se ha convertido en un conjunto de elementos casuales en el movimiento, comenzando a plantear la idea de la espontaneidad. Se quitó, de hecho, la idea por la cual el principio estaba en la base del sistema de los movimientos, lo que incluía la concepción de su matriz.

Los intentos de prohibir este modo de la danza, tanto en Egipto como en Grecia no tuvieron éxito, puesto que el baile de entretenimiento ya era parte de la comunidad. Con la caída de las culturas antiguas, podemos decir que la danza se convirtió en una parte de los deseos humanos, dejando de expresar su verdadera esencia y su propósito especial, como era en la época de los asirios, fenicios, egipcios, zapotecas. Tiempos en los cuales, cualquier movimiento que ahora llamamos “danza”, constaban de ajustes a estados específicos y de conexiones particulares, presentados por ciertas fuerzas o Dioses, del pasado.

La danza ha sido siempre una especie de idea mitológica, o mejor dicho, una esencia mitológica. Es un elemento del desarrollo de uno u otro grupo de la comunidad, que se relacionaban o con ciertas ideas, o con el lugar o con las tareas. Por lo tanto, en primer lugar, debían representar al espacio y no al bailarín. La danza es una conexión y por lo tanto, se requiere un cierto estatus en el bailador, ya sea sacerdotal, de médium o de tótem, etc. Dentro de esta conexión obligatoriamente debe haber un esfuerzo. Este esfuerzo puede estar relacionado con una u otra parte del cuerpo, con una postura o contemplación.

Pero en general, sería mejor definir la naturaleza primordial de la danza, incluso, como un servicio. El servicio estaba dividido en clases de tareas, o mejor dicho en tonalidades, cada una de las cuales representaban una u otra fuerza, o uno u otro dios (Osiris, Hathor, Isis, etc.). Los egipcios temían 13 tonalidades. Por lo tanto, podemos hablar de 13 tipos de danzas.

De hecho, lo mismo puede ser aplicado a todas las culturas, o sea que según el número de tonalidades, podemos hablar del número de danzas. Esta es la matriz principal. En este caso, cada tonalidad tiene su forma geométrica y aquí estamos hablando de la matriz de la danza. Es la matriz, la que da la idea de la armonía, la que fuera la base del desarrollo en todos los pueblos antiguos.

Es la armonía, que se expresó en doctrinas como el orfismo y jugó un papel importante en la comprensión de la danza como una matriz, donde era importante ser capaz no sólo de escuchar el ritmo, sino también de expresarlo. Y para esto, es necesario comprender los esquemas y ser capaz de trabajar con ellos. Pero el apoyo del ritmo en las mujeres y en los hombres, es diferente, ya que la mujer es una estructura de matriz y el hombre de orientación. Es importante comprender esta diferencia, ya que precisamente la incapacidad de los hombres a mantener el ritmo interno, los hizo usar bebidas estimulantes especiales, reduciendo la frecuencia del cuerpo.

La incapacidad de controlar el proceso, hizo a la danza incontrolable y se convirtió en un simple palmoteo (como, los Griegos Coribantes y Hormos). La pérdida del apoyo, privó a la danza de cualquier desarrollo o mejor dicho, de profundización. Al no entender el apoyo del ritmo, no se puede entender el movimiento, mucho menos la función de las manos, los pies y los diferentes cambios en el cuerpo (incluso las mímicas.)

Hablando de la matriz de la danza, es necesario comprender su profundidad. Aquí no podemos dividir las danzas en religiosas, sociales, de entretenimiento, etc., ya que es la base o la profundidad, basada en la capacidad de acumular energía en el cuerpo y la mente para expresar tal tensión necesaria, la que indica un acto como danza. Si no, lo lanzamos hacia el concepto de bailoteo.

 

13 octubre 2012

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