El Desarrollo

El Desarrollo es un proceso que está asociado al aumento del esfuerzo consciente, que determina no sólo la posibilidad o imposibilidad de estar en la vía del conocimiento, sino también la habilidad de operar con este. El Desarrollo puede considerarse como tal, sólo cuando se conoce el algoritmo del mejoramiento, que no sólo es una consecuencia del Desarrollo, sino también es su factor. El control consciente del proceso no sólo mejora el proceso, sino que al mismo tiempo también mejora a la conciencia misma.

El Desarrollo es una condición que no puede tener un límite. Si el Desarrollo por su naturaleza es finito, no puede ser considerado como tal. Ser finito es el resultado del hecho que la consciencia se ha subordinado a un proceso que  ha considerado como un Desarrollo, pero en realidad no ha tenido el control sobre éste. Por consiguiente, la conciencia fue desarrollada de manera falsa, que la llevó a una desviación en el propio Desarrollo. El resultado suele ser una violación de la geometría del cerebro, que no permite a la mente fortalecerse en el proceso de concentración.

Este trastorno suele estar relacionado con la incapacidad de aprender o la dependencia del proceso de estudiar de los estados afectivos, donde el Desarrollo en las propias experiencias se reduce o se vuelve dependiente de las formas inferiores de la vida humana.

Cualquier Desarrollo debe basarse en un esquema, para que el contenido no distraiga la persona de la posibilidad de estar en un constante esfuerzo. Así, en otras palabras, el esfuerzo o el proceso del Desarrollo debe ser siempre mayor que el objetivo de lograr algo en este Desarrollo. Esto es una condición esencial para preservar la posibilidad de encontrarse en el análisis de sus acciones y sobre todo, mantener el crecimiento, lo que conduce a la presencia de un algoritmo.

La única guía en el Desarrollo es siempre la medida de la cognición con base en las cualidades personales, la fuerza de la persona. Al mismo tiempo, antes de la propia conciencia está la Tarea de alcanzar no sólo la comprensión de esta fuerza, sino también la capacidad de cultivarla. Resulta, que el Desarrollo es imposible sin la operación apropiada de la conciencia.

La realidad de cualquier Desarrollo humano es el mejoramiento de la existencia humana en todas sus esferas. Nunca lo profesional debe desarrollarse a expensas de lo estético, lo externo a expensas de lo interno y lo interno a expensas de lo externo. Debido al hecho de que el resultado de cualquier Desarrollo es mejorar la experiencia y aumentar la vitalidad, en lugar de gastarla, el Desarrollo se debe entender, sobre todo en vista del método y sólo entonces en vista del conocimiento. El método del Desarrollo se basa siempre en parámetros humanos, naturales (temporales) y espaciales. No puede y no debe perjudicar a la simetría y debe emparejar con los actos, donde el Desarrollo se vuelve el indicador más importante de inversión para la persona, es decir, la inversión en sí mismo.

No se puede considerar como Desarrollo, aquello que no desarrolla en un hombre sus calidades humanas, por lo que el proceso debería tener puntos de referencia e indicadores claros para la mejora de las cualidades físicas, energéticas y mentales. Lo más peligroso aquí es ajustar el Desarrollo según los deseos y reacciones, es decir, bajo formas incontroladas y no reguladas de la existencia, donde la función comprensible se sustituye por una justificación de las acciones y las obras, en las que caemos bajo el influjo de los procesos afectivos y emocionales.

El Desarrollo debe educar a la gente, ayudarle a entender la diferencia entre las experiencias temporales y espaciales, para que la conciencia no tenga que inventar definiciones "adecuadas" para las acciones, que en realidad no llegan a ser entendidas. Esto significa que se necesita la habilidad de mirar a cualquiera de los actos, no de manera reactiva sino consciente y desde varias perspectivas.

El Desarrollo no es un proceso lineal, es una espiral, es un proceso en volumen, en el que los elementos activos no distraen a la mente de su posición intermedia en la comprensión. En este proceso volumétrico, partimos no desde la condición disponible, sino desde el mismo proceso, que está cambiando esta condición. El Desarrollo es, ante todo, un conjunto de condiciones que, o bien contribuyen para que nuestra conciencia, cuerpo y energía estén en un estado orientado o no.

El proceso del Desarrollo es, en primer lugar, lo que alimenta nuestra consciencia. Por lo tanto, hay que entender las condiciones de existencia de nuestro cuerpo y energía. El fortalecimiento y el perfeccionamiento de las propiedades naturales del ser humano sólo puede ir a través del prisma del Desarrollo de la conciencia, que no sólo pone ciertas demandas para nuestra energía y cuerpo, pero lo más importante, los regula.

No podemos mejorarnos, sin aumentar nuestras propiedades naturales. De éstas también dependerá la calidad de nuestro esfuerzo, la capacidad de crecer, seguir o depender de las formas desarrolladas o expresadas. El Desarrollo es imposible sin el esfuerzo, pero más imposible aún es sustituir una experiencia por otra sin cambiar el esfuerzo de nuestra existencia. No se puede aumentar, mejorar o cambiar nada, sin cambiar el esfuerzo aplicado al cerebro o al cuerpo.

El Desarrollo no debe ser dividido en mental, energético y físico, ellos son aspectos de una unidad. Nunca la cultura mental se desarrollará con eficacia sin la comprensión de la cultura física y viceversa, porque una alimenta a la otra.

Sin los esfuerzos, fácilmente nos encontramos propensos a caer en estados fuera de control y este estado es una violación del algoritmo de Desarrollo. Si no se logra la posibilidad del crecimiento permanente, entonces no hay ningún algoritmo. En consecuencia, esto no puede ser considerado como un Desarrollo. Cualquiera que sea la Tarea que tenemos antes de nosotros, esta debe ser parte del proceso único y no desviarnos fuera de lo que hemos adquirido de manera permanente. El Desarrollo debe guiarse por Tareas (lo que nos permitirá estar en este mismo Desarrollo), en lugar de metas, que nos distraen de la constancia. Y es importante entender la misma idea de que significa Tarea y que significa meta, para no poner en uso cosas no comprendidas.

La meta nunca puede ser entendida, porque es una condición aplazada. La Tarea es una condición constantemente expresada. Si no existe esta constante, entonces tampoco existe la Tarea. Y si la hay, entonces un Tarea crea otra y en el resultado se materializa también la Tarea aplazada, que sustituye a nuestra idea de una meta. El conocimiento de ésta debe estar en el plano del Desarrollo, no en el plano del deseo. Lo más peligroso en el Desarrollo es quedar como rehén de una meta, comenzando a depender de un mañana no manifestado, que forma en nosotros un hoy no manifestado. Y de hecho, el deseo de determinarse en el día de mañana, sin aprender a vivir en el día de hoy, es la formación de una pseudo-vida, que de hecho, nunca vendrá.

El Desarrollo debe retirar la mente humana de la dualidad y llevarla a la multiplicidad. Pero la multiplicidad se debe basar en el centro, que la nutre y controla. La multiplicidad sin un centro siempre es una desviación. Que es, de hecho, la multiplicidad? Se trata de un esquema. Si la multiplicidad no está ligada a un esquema, entonces es un caos. La habilidad de atar la multiplicidad en un esquema es la capacidad de operar con su conciencia (o mejor dicho, la capacidad de apoyarse en ella.)

Trabajo, educación, vida personal, todo debe estar subordinado al esquema, o sea, a la conciencia. La vida no puede ser espontánea si es consciente. La espontaneidad es un caos, que se necesita para un cerebro no sumergido en la vida, privando la persona no sólo de la voluntad, sino también de la capacidad de manejar su propia vida. En este caso las vivencias alcanzadas no provienen de la integridad de la existencia.

No es posible manejar la parcialidad, se puede manejar la integridad. Si estamos utilizando la parcialidad, significa que también la parcialidad nos utiliza, porque la parcialidad es siempre una existencia deficiente, un control deficiente. Sólo es posible desarrollarse de manera integral, de lo contrario, mediante el Desarrollo de una cosa, agravamos otra. Llevarse a uno mismo a esta integridad es el objetivo de un verdadero Desarrollo.

15 septiembre 2012

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| Instituto de Desarrollo del Ser Humano

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