La Regeneración celular

La tarea de la alimentación de energía es cambiar las leyes de transcripción y síntesis de las proteínas ARN (ácido ribonucleico). Las ARN contienen la información de la secuencia de aminoácidos en las proteínas.

El problema aquí es que el comportamiento de las células en el ser humano está limitado a dos vectores y predomina el denominado "vector terrestre" que define la resonancia de la energía de nuestro cuerpo en los niveles de vibración más bajos. Es decir, en el hábitat humano el proceso de deterioro es mayor que el proceso de crecimiento y si no creamos un esfuerzo destinado al cambio de esta resonancia, dependeremos de los parámetros del deterioro y la putrefacción (en otras palabras, de parámetros perecederos).

En este caso, el segundo vector (también conocido como vertical, o "celestial") está sometido y al servicio del primer. La célula, resulta estar cerrada, intercalada en la estructura del cuerpo, empezando a centrarse en las conexiones genéticas o en las definidas por los padres, o por la Tierra. No sintiendo y no sabiendo cómo manejar las células, dependiendo de los parámetros de la vibración del hábitat, la persona se vuelve dependiente de los parámetros lineales, impidiendo la expresión del volumen, porque el vector de alta frecuencia no funciona.

Y aunque la síntesis en la célula tiene volumen, la orientación de la rotación de su energía depende de la frecuencia. Es decir, el mismo ribosoma, que tiene una forma esférica, no la hace. Pero ya que de ella depende la reacción bioquímica, la biosíntesis y (como consecuencia) también qué tipo de energía genera la célula, nos volvemos dependientes de su llenado y orientación. Entonces, de la frecuencia energética de los alimentos que consumimos depende nuestra capacidad de sacar la ribosoma o no del estancamiento horizontal.

Así que, lo que introducimos en el cuerpo es lo que la célula va a procesar con la ayuda de los ribosomas. Aunque hay que decir que, la simplificación de la energía reduce la función de los ribosomas a un mínimo. Pero soporta dos funciones de las células: de recolección y de desarrollo. Aquí los alimentos energéticos introducen un esfuerzo dirigido a cambiar las características espaciales de la célula y ella, además de absorber energía y dividirse, inicia a generar energía (y en este caso la división se puede llamar mejora). Pero lo más importante para nosotros es su reorientación.

Es decir, cuando hablamos de la regeneración de las células, esto significa que le imponemos a mejorar su calidad. Al mismo tiempo, sin duda entre las células hay discordia y tenemos que estudiarlas en grupos de orientación.

Nuestro cuerpo en el 70% está compuesto de agua

  • En el cerebro (células orientadas horizontalmente) hay 85% de agua cristalizada.
  • En la sangre (células orientadas horizontalmente) hay 75-85% de agua.
  • En los músculos (células orientadas horizontalmente) hay 75-85% de agua.
  • En el hígado (células orientadas horizontalmente) hay 70-75% de agua.
  • En el riñón (células orientadas horizontalmente) hay 83% de agua.
  • En los pulmones (células orientadas horizontalmente) hay 80% de agua.
  • En el bazo (células orientadas horizontalmente) hay 80% de agua.
  • En el corazón (células orientadas horizontalmente) hay 75% de agua.
  • En los huesos (células de orientación vertical) hay 25% de agua cristalizada.
  • En la saliva (células de orientación diagonal) hay 99,5% de agua cristalizada.
  • En la grasa (células de orientación vertical) hay 15-20% de agua.
  • En los tendones (células de orientación diagonal) hay 80% de agua cristalizada.

Entonces, ¿qué ocurre? Resulta que si la plataforma del cuerpo no recibe alimentación para los huesos y los tendones, no es capaz de reparar o mantener nuestra orientación (y principalmente del cerebro). En consecuencia, la alimentación de energía debe ser vista a través del prisma de los sistemas del cuerpo y hasta que el cerebro no se orienta a través de la medula ósea, no podemos reorientar las células. Y ya que los sistemas principales, capaces de orientar nuestro cuerpo son el cerebro, la saliva, los huesos, los tendones, ellos constituyen la base de la alimentación de energía.

Esto está relacionado con la orientación de la célula (la dependencia de algún campo de resonancia) y con las mismas propiedades de las células. Cuanto más compleja es la estructura de la célula, tanto más importante es ella para nuestros cuerpos. Y, por supuesto, lo más importante aquí es cómo alimentamos nuestro cerebro, ya que es el más importante distribuidor resonante de energía y al mismo tiempo un generador de energía de alta frecuencia.

La membrana celular depende de los líquidos en general y en particular, para el desarrollo, de los líquidos de alta conductividad. Esto quiere decir que para la vida del cerebro necesitamos agua, sin embargo, para el desarrollo del cerebro, necesitaremos agua adecuada. El cerebro necesita estar constantemente hidroactivo, sino se pierde la integridad del control en nuestro cuerpo.

 

24 agosto 2012

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