Sistema muscular

El sistema muscular en la Tradición Taoísta se correlaciona también con el concepto de cuerpo alquímico. El sistema muscular, de hecho, representa todo el cuerpo. Hoy en día, este sistema está expuesto principalmente a un desarrollo no sistematizado e innecesario (en primer lugar para el sistema mismo) tanto de la gente que se involucra en un desarrollo físico, como de los que no lo hacen.

En ambos casos se alteran los enlaces en los músculos y como resultado (dado que este sistema es el más grande en nuestro cuerpo) caemos en dependencia de las alteraciones provocadas. Y es muy fácil entender por qué esto es así.

El ser humano está compuesto de agua. Resulta fácil entender que el agua puede llenar tanto un volumen correcto como uno incorrecto. Precisamente por esta razón, la Proporción está relacionada, en primer lugar, con el concepto de los músculos o con el Cuerpo de volumen y el Cuerpo de rotación que representa este sistema.

En realidad, en nuestro cuerpo no existe nada superfluo y no debemos ser indiferentes a ningún músculo. Se ha de saber modelar el cuerpo. Existen muchas funciones que se construyen a través de los músculos y su tarea es la de vincular el cuerpo. Precisamente por este principio está creada la estructura del tejido conectivo de los músculos.

La segunda tarea de los músculos es de alimentar el tejido del tendón. Cualquier desarrollo no controlado de los músculos lleva a desviar energía de los tendones. La posición de los músculos en nuestro cuerpo corresponde muy estrictamente al espacio tridimensional, dividiendo los músculos en tejidos orientados verticalmente, orientados horizontalmente y orientados diagonalmente. Pero independientemente de la orientación de los músculos, lo más importante es su conexión con la vagina sinovial, la fascia (tejido conectivo) y la bolsa sinovial, a través de los que los músculos también alimentan los huesos y la piel.

En otras palabras, el desarrollo de los músculos debe ser comprendido desde el punto de vista de todo el sistema muscular y no desde el punto de vista de las funciones de ciertos músculos. Cualquier desarrollo abusivo lleva a alteraciones en el sistema sanguíneo que cambia conforme al peso total del cuerpo y su densidad.

Indudablemente, la actitud hacia los músculos debe ser construida de acuerdo con la edad y según la actividad que puedan tener los músculos en uno u otro período de la vida del ser humano. Es importante entender que después de los 32 años los músculos, conforme a la naturaleza humana, empiezan a morir. Cualquier desarrollo no controlado de los músculos después de los 32 años toma energía de otros sistemas del cuerpo. Y, además de eso, si nuestro grupo muscular no está construido correctamente, nos privamos de la fuente (la orientación de las fibras musculares) y esto lleva a muchos problemas.

Mientras estamos creciendo, los músculos se desarrollan a través de energía básica. Cuando esta energía deja de producirse, los músculos ya no pueden desarrollarse sin tomar de nosotros la energía más fina, de calidad. Por los músculos empezamos a tomar energía de otros sistemas del cuerpo, desarrollando un sistema que, en general, desde el punto de vista del desarrollo, es innecesario y de hecho, muerto.

Por supuesto, para hacer una conclusión definitiva es necesario considerar la condición primordial de la persona y, lo más importante, hasta qué grado ha alterado el funcionamiento de su grupo muscular en el proceso de la vida.

En general, 90% de los que entrenan algún deporte son personas que se destruyen a sí mismas. ¿Por qué 90% y no 100%? Porque 10% de esta gente por naturaleza tiene una estructura tan perfecta que cualquier actividad suya está subordinada a esta estructura.

Por ejemplo, si examinamos a los deportistas destacados, veremos que no se entrenaron día y noche para lograr altos resultados. Estas son personas que han nacido para ser campeones olímpicos. Los que entrenaban día y noche: o ya son inválidos o están muertos. Simplemente han quemado su última energía.

Pueden preguntar: ¿por qué, entonces, tanta gente se siente atraída por el entrenamiento físico e incluso depende de él? La respuesta es muy simple. Es que cada músculo es un volumen de energía lo suficientemente grande como para poder vivir según la Ley de la energía larga (transformación) o corta (inyección) y provocan ciertas vivencias emocionales. Desde el punto de vista de la Alquimia Taoísta, los músculos son importantes, pero se debe saber cómo desarrollarlos correctamente para que sean congruentes con la energía más fina y para que no se conviertan en una fuente de quema de energía.

La gente que ha aprendido a quemar rápidamente su energía, produce un proceso de oxidación activo y con ello recibe una inyección emocional muy fuerte que tiene un efecto temporal. Imagínense una situación: estamos cerca de un fuego que apenas arde y no nos calienta mucho, pero podemos estar cerca de él un día, dos, tres, una semana y él de alguna manera nos calentará y conservará nuestra vida. O echamos nafta en el fuego y ¡bum! Tenemos calor, nos sentimos muy bien, pero luego se acaba y volvemos a tener frio. Lo mismo pasa con nuestros músculos.

Tenemos los músculos para crear una condición para el apoyo de ciertos sistemas de cuerpo, pero lo más importante es que los músculos son un elemento nutritivo para el resto de los sistemas del cuerpo. La tarea de los músculos consiste, de hecho, en la alimentación y el fortalecimiento de todos los sistemas del cuerpo. Es muy peligroso desarrollar el grupo muscular incorrectamente antes de tener 30 años. Se debe entender que, desarrollando el sistema muscular incorrectamente, se toma energía de otros sistemas del cuerpo. Esto es muy peligroso, ya que en este caso se toma energía de los tendones. Y los tendones son el sistema de más larga vida en nuestro cuerpo. Por ejemplo, si uno ha perdido su flexibilidad y elasticidad, esto es el primer indicador de que los músculos han tomado energía de los tendones.

Por eso debemos considerar los músculos no desde el punto de vista del desarrollo de los tríceps o bíceps, sino desde el punto de vista del análisis de qué es lo que alimenta a los grupos musculares. Este es un aspecto muy importante que debe ser bien comprendido si estudiamos el cuerpo desde la óptica de la Alquimia Taoísta.

El primer error en el desarrollo de los músculos consiste en que al no regular el trabajo de los meridianos, empezamos a desarrollar los músculos. De esta manera, éstos se convierten en un objeto independiente, dentro del que se forma energía y ella vive su propia vida. Resulta que no somos nosotros los que llenamos los músculos desde adentro, sino que ellos mismos se llenan como quieren. Todo este sistema empieza a crecer independientemente de la persona y ella cae en dependencia de los músculos. Y salir de tal dependencia no resulta tan fácil, puesto que esta alteración está presente ya no sólo en los músculos, sino en todos los sistemas del cuerpo.

Pero lo más importante es que esto lleva a una alteración de la energía del espíritu, relacionada con la energía básica del hígado o, mejor dicho, la persona empieza a quemar su voluntad. Como resultado, pierde su espíritu y teniendo 40 años ya se ha convertido en nada. Cuando las alteraciones se producen en el nivel del espíritu, para el ser humano es muy difícil volver; por eso muchos de los que viven hoy en día ya no expresan ni voluntad ni la posición humana y son incapaces de expresarlas por definición.

La verdadera fuerza del ser humano no está en los músculos, sino en los tendones, ya que éste es el sistema más fuerte y que vive más tiempo. Los músculos son el elemento nutritivo más grande para nuestros tendones. Y si los músculos se desarrollan descontrolada e ignorantemente, nos aproximaremos a la destrucción de todo el cuerpo. Esto también altera el trabajo del sistema sanguíneo. Fíjense: así se aumenta el volumen de un sistema sanguíneo no controlado.

De esta manera, el mantenimiento del sistema muscular y la capacidad de desarrollarlo es no sólo el Arte más importante. Es una cuestión global que se refiere a nuestra conservación como seres humanos. En vez de tomar el eslogan “desarrollemos los músculos”, debemos tomar el eslogan “liberémonos de ellos”, es decir es importante no dejar a los músculos comer nuestro cuerpo y cerebro. Para nosotros debe ser importante no tanto el desarrollo de los músculos como su mantenimiento en el tono correcto.

Cualquier movimiento, cualquier ejercicio, debería ser una alimentación de nuestro cuerpo a cuenta de los músculos y no su desarrollo. Nosotros no desarrollamos los músculos, sino que los estructuramos. Es como si recogiéramos el cuerpo y lo ajustáramos en una forma. Debemos ser “proporcionados” por dentro y no “etiquetados” por fuera.

En el Yoga Taoísta, el Arte del desarrollo de los músculos está incluido en el concepto de la enseñanza de la Proporción. No debemos hacer de nosotros pedazos de carne que durante mucho tiempo estarán colgando y sólo molestarán. Es decir, esto es un placer que dura diez años y que, por supuesto provoca ciertas emociones, pero es igual que el fuego; deberíamos plantearnos la cuestión: pasar así diez años y quemar nuestro espíritu… o adquirir una verdadera fuerza. No debemos olvidar que la tarea principal es la recuperación o la mejora de nuestra naturaleza primordial que podría desarrollarse infinitamente.

El tiempo más peligroso de interacción del ser humano con los músculos son, por así decirlo, los primeros dos períodos “musculares”, cuando uno crece a través de los músculos. El primer período dura hasta los 14 años. Este es el tiempo en el que los padres destruyen a su hijo, porque el niño vive según las ideas de sus padres. El segundo problema se crea entre los 14 y 22 años, cuando la persona vive según las ideas del espacio. Es especialmente peligroso para los jóvenes, ya que su consciencia se encuentra en formación hasta los 28 años. Igualmente para las jóvenes, cuya consciencia se forma casi completamente a los 21 años, que muy a menudo se convierten en “víctimas” del desarrollo muscular con todas las consecuencias que conlleva (trastornos de la menstruación y alteración del funcionamiento normal del útero).

Pero, por supuesto, el sistema muscular incorrectamente construido crea problemas muy graves en la vida del ser humano, le priva de la capacidad de pensar normalmente, quitándole una de las funciones supremas de la vivencia relacionada con el análisis. Cuanto más cosas no controladas tenemos en nuestro cuerpo, tanto menos controlada es la inyección de sangre en nuestro cerebro.

 

23 marzo 2012

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