El Alumno

“Alumno”, en primer lugar, es una condición para el desarrollo y en segundo, la definición de una persona que pueda considerar de sí mismo que posee las cualidades de un aprendiz. Pero si el primero es independiente o depende poco de la persona, la segunda condición es elaborada, en ella se funden la experiencia de aprendizaje y la capacidad de aprender.

Finalmente, podemos decir que existen condiciones prenatales y postnatales, que dan forma al concepto del Alumno.

Las Condiciones prenatales

La primera y más importante condición, sin duda, consiste en las cualidades con las que la persona está dotada de nacimiento. Pero a pesar de que estas condiciones son importantes, su verdadera función comienza a expresarse sólo después de los 32 años para los hombres y los 24 años para las mujeres, cuando la energía primaria generalmente ya está gastada en la construcción del físico.

Precisamente a los 24 años para las mujeres y a los 32 años para los hombres termina la formación del cerebro y a partir de este momento comienza a ser evidente la influencia prenatal. Este es el caso, si no hay desviaciones importantes, por los que la energía prenatal podría estar bloqueando el desarrollo normal (por ejemplo, si al niño se le ha privado de los padres antes de tiempo, lo que también puede afectar su estado prenatal). En cualquier caso, si se produce un tal bloque, primero debe ser considerada la recuperación de la persona, no el aprendizaje. La rehabilitación y la formación son cosas diferentes, sin embargo, la segunda depende de la primera.

Por nacimiento, aproximadamente dos tercios de las personas pueden tener la cualidad de ser un Alumno. La expresión de esta cualidad se determina, en el primer lugar, por los padres o más bien por las condiciones que pueden crear los padres y en las que ellos mismos, de hecho, se encuentran. Aquí también podemos hablar sobre el choque de las condiciones postnatales de los padres con las condiciones prenatales de los niños.

Los Padres

El niño es un volumen en la creación del que los padres juegan el papel de mediadores. Pero esto sólo ocurre si ellos entienden realmente la naturaleza del nacimiento y no son un producto principalmente de las propiedades postnatales, cuando la persona se encuentra en la experiencia de formas, definiciones y acciones acumuladas y no ha aceptado el papel de Alumno.

Para los padres que son inmaduros, el hijo es una reacción que revela la inmadurez y deficiencia. En este estado, los padres a menudo trastornan a sus hijos, porque son incapaces de comprender la naturaleza de las experiencias de la infancia y ven las cosas desde la perspectiva de sus reacciones.

El niño se convierte en un juguete y todo comienza a depender de una variedad de circunstancias. Como resultado, los padres se convierten en una circunstancia muy grave, en la que el niño puede desarrollar hábitos reactivos que impiden el proceso de aprendizaje y él será limitado en la repetición de estos hábitos o los desarrollara más, repitiendo los errores de sus padres.

Las Circunstancias

El siguiente factor de la formación del Alumno son las circunstancias o el grado de las funciones de regulación de la conducta humana. Las circunstancias forman la actividad de conducta o hasta donde la participación de la persona en el proceso será mayor de sus reacciones a este proceso. Aquí se produce una distribución entre su contenido interior y lo exterior.

Del grado hasta el que el niño conserva la cualidad de “estar dentro de sí”, en el futuro depende su percepción del espacio. La capacidad de interactuar con el espacio o reaccionar a él determina lo más importante: la relación del hombre con sus propias acciones, con la gente alrededor y en el futuro, la capacidad de evaluar, ¡de dar una evaluación razonable! Darse cuenta de la utilidad de sí mismo para sí mismo. Si una persona no aprende esta evaluación, él no sólo será inútil para sí mismo, sino también ser inútil incluso para los demás. Las circunstancias eventualmente forman el espacio en el que la persona vive y se apoya.

El espacio

Definir el espacio es muy simple: es el conjunto del Tótem y el Egrégor. La fuerza de la Tierra siempre moldea las tradiciones y el comportamiento (la cultura) del ser humano, le proporciona una cierta vibración y guía a la humanidad.

En el proceso de interacción entre sí, la gente ha aprendido a establecer vínculos que poseen una fuerza inherente, que expresa el interés, la “manifestación” de la gente o incluso de una sola persona, si su fuerza le permite regular las relaciones. Así se forma el Egrégor. La fórmula “El Egrégor, multiplicado por el Tótem” es la que determina las propiedades del espacio.

Si una persona no es capaz de entender esta propiedad (y para ello es necesario contar con una fuerza proporcional a la fuerza de la fórmula), nunca puede llegar a ser un Alumno. Y si hace algo, que no está inscrito en el Egrégor donde vive, tanto más valido es que sin fuerza es inútil pensar que puede hacer algo que no encaja con los fundamentos de este Egrégor

Y entonces la siguiente pregunta es: ¿hay alguien que va a enseñarle al futuro Alumno cómo adquirir una fuerza comparable con la fuerza del Egrégor y el Tótem? De lo contrario, perderá su última fuerza defendiéndose o del espacio, o del aprendizaje, que en realidad consume la fuerza y no la da. Y aquí en primer plano viene la edad, es decir, ¿en qué momento?, ¿de qué manera? y ¿por qué? se involucró la persona.

La Edad

Por supuesto, cualquier realización depende de la experiencia. Pero hay experiencia consciente e inconsciente. La experiencia inconsciente es la más peligrosa, ya que en ella están acumuladas reacciones y están formadas condiciones del desarrollo del cuerpo, la energía y la mente. Y si a uno le formaron de manera incorrecta (es decir, la educación no fue adecuada a su naturaleza) y sobre todo, si su naturaleza fue suprimida (por ejemplo, el desarrolló muscular errado), entonces su circulación de energía fue alterada y se ha producido una percepción de la vida, que no coincide con la cualidad de Alumno.

Así que en realidad, el desarrollo y por lo tanto el aprendizaje para la mujer puede comenzar no antes de los 21 y para el hombre no antes de los 32 años, cuando la mente está por fin capaz de depender realmente de la energía regulada. Antes de esta edad, uno no puede considerarse Alumno, si no está dentro de una Tradición.

Antes de este período, independientemente de las capacidades, se desarrollan sólo parte de las funciones relacionadas con el Conocimiento. Ellas pueden formar base para el aprendizaje o por el contrario, expulsar la persona lejos de él.

Tomemos de ejemplo una gimnasta de 14 años. Puede ser una campeona del mundo perfectamente entrenada, sin embargo puede ser completamente alejada del concepto del Alumno. Incluso puede ser portadora de una Tradición y ser capaz de repetir sobre otros el mismo experimento que hicieron con ella.

Lo más complicado es que hasta los 25 o 30 años, el hombre no puede ni siquiera comparar la posición correcta con la innecesaria, porque vive en los conceptos de “bueno y malo”. El Alumno no puede vivir en los conceptos de “malo” o “bueno”. Su único concepto es “necesario” o “no necesario”.

Como resultado, en función de la experiencia que proviene no sólo de la edad de la persona, sino también del tiempo de lo que él estudio, se desarrolla un algoritmo de acciones, que para él ya tiene alguna constancia, que es comparable con los objetivos de la Tradición.

La Tradición

Por supuesto, hoy en día hay que hablar de la Tradición con precaución. Se crearon demasiados puntos de partida sobre la comprensión de este concepto. Por ejemplo, imagínese un intérprete de chino, que describe la Tradición de “La Escuela Taoísta de los Maestros Celestes”, no siendo envuelto en las prácticas de esta escuela. Él sobrepone sus propias reflexiones sobre la Tradición y luego los que entran en contacto con su trabajo, creen que esto es la Tradición. Pero, ¿para qué hablar de las traducciones?, si los conocimientos canónicos, la misma Biblia, fueron reescritos muchas veces o las enseñanzas budistas, complementadas con comentarios y juicios de seguidores, que hablan en nombre de Buda, sobre lo que él presuntamente tenía en mente. Por supuesto, cuando Maestros avanzados y con una percepción profunda expresan algo, vale la pena tomar atención, pero, en general, ¿dónde están aquellos que entienden su verdadero significado?

Hoy no puede existir ninguna Tradición por una causa sencilla: en el corazón de la Tradición es su ritmo. La Tradición sólo puede vivir en un ritmo natural. En nuestros días, cuando con las computadoras y los teléfonos, la mente no se mantiene en ritmo, las personas no son capaces de estar en la Tradición.

Se puede decir que este es el estado normal y natural. La respuesta es muy simple: el poder de concentración e incluso la fuerza de la energía no son capaces de mantener su cuerpo y mente en un estado de concentración. Así que, desde la perspectiva de una enseñanza seria, no están las condiciones para aprender. E incluso, si estar enfermo se considera natural, de todos modos (de acuerdo con las leyes de la evolución) no puede ser considerado una Tradición. Así que la única cosa con la que podemos reemplazar la Tradición es el Método. El Método es un marco que explica y guía la persona, en primer lugar, a la naturalidad y al desarrollo de la fuerza. Aquí una vez más la cuestión de la capacidad de operar con el cerebro es lo más importante. Luego tenemos que comparar el Método y la Tradición, es decir, determinar qué predomina en nuestra enseñanza, lo racional o lo irracional.

La Cultura

Este es el primer y más importante factor para la comparación de las Tradiciones. No siempre podemos aplicar el Método en la realidad cultural en la que estamos. Y por lo tanto, aquí uno puede ser Alumno sólo continuando con el trabajo, por así decirlo, de los padres y los abuelos. Es un hecho y no vamos a comentarlo.

El posicionamiento externo

Haciendo cualquier cosa, tenemos que entender que el desarrollo y por lo tanto, la función de Alumno tiene origen en propiedades reales: el desarrollo de la fuerza interior, la concentración y la comprensión. Y esto es, sobre todo, un proceso interno. Y si todavía no se han desarrollado, la tarea del Alumno es estar en servicio de lo que le lleva a este estado. Si uno está preocupado acerca del posicionamiento externo, la posición social y el poder, entonces no tiene nada de ver con el concepto del Alumno, ya que la tarea del Alumno es invertir su tiempo a lo máximo en sí mismo. Aquí está también la cuestión a relación del dinero.

El cambio interno

El Alumno comprende el Método o la Tradición y sigue el Algoritmo de desarrollo. El Algoritmo de desarrollo es su tarea única e importante. No debe depender de placeres externos y debe entender la diferencia entre la satisfacción y el placer. Esto debe ser enseñado o por la Tradición o por el Método.

La Educación

La educación, en efecto, es el factor principal que forma el Alumno como tal. Y aquí el criterio más importante es la capacidad de aprender. Sólo cuando alguien le enseña a uno la habilidad de aprender y él la alcanza, se puede reconocer que él que enseña es Profesor y el mismo Profesor puede reconocer a alguien como Alumno.

Si el Profesor considera alguien como Alumno, pero el Alumno no ha dominado el arte de aprender, entonces tenemos dos ovejas perdidas. Aunque, por supuesto, si considera de Alumnos sus niños, es su derecho de padre, con todas las consecuencias resultantes. La habilidad más importante en un aprendizaje es el manejo del estado de la mente. La capacidad de aprender es la base de la conciencia centrada. El Alumno no puede desear ser un Alumno, él o puede serlo y mantenerlo en todas sus acciones, o sólo demuestra un papel. La tarea del Profesor es distanciarse de los que demuestran características de juego en Alumno, de lo contrario, no sólo será perjudicial para la persona que se considera a sí mismo un Alumno, sino también para el mismo Profesor.

En conclusión, el Alumno puede ser formado como tal, sólo a través de una mente bien preparada. Es en este estado, donde el conocimiento comienza a formarse y se asimila, cuando se logra la capacidad de hacer preguntas, en primer lugar a sí mismo y se encuentran o toman sus respuestas. Para el Profesor, la persona que no puede aprender, tampoco puede oír, ver, sentir o hablar.

Las Condiciones postnatales

Además de los indicadores anteriores, no se pueden olvidar las condiciones postnatales, es decir, aquellos que se desarrollan en el curso de nuestras vidas. En primer lugar son las acciones y los pensamientos incontrolables, que alteran muchos de nuestros procesos internos. Además, las alteraciones pueden ser tan graves, que se necesitarán muchos años para solucionarlos.

Por ejemplo, si el tendón estuvo excesivamente estirado y el músculo ha colgado, entonces el apoyo está alterado, tanto del movimiento externo, como también del interno (de la energía). Está cambiada la circulación de la energía y reducida la alimentación del cerebro o está perdida la simetría del cerebro, está cambiada la posición de los riñones. Dado que esto está ocurriendo en todas partes y que la gente no es capaz de localizar la causa de los cambios, aunque sólo por la debilidad de su concentración, ellos se convierten en unos híbridos de sensaciones caóticas.

Y uno de estos híbridos va donde alguien para aprender. Para el Profesor este es un mono subdesarrollado. Imagínese cuánto tiempo se necesitará para llevar este sujeto al entendimiento de lo que ha hecho consigo. Él, por ejemplo, tampoco tiene los puntos de referencia de sentido que tiene el Profesor. Entre los dos se debe hacer un convenio de colaboración, pero el Profesor no puede hacer más que esperar hasta que la conciencia se reconstruye en otro formato de percepción. Así que las condiciones posnatales son uno de los mayores escollos para los Alumnos falsos.

La percepción del Alumno

De hecho, es aquí donde se determina la realidad del Alumno. ¿Si la Enseñanza, para el Alumno, está superior a sus reacciones y juicios anteriormente establecidos o no? Si el Alumno reacciona negativamente a las palabras del Profesor, si lo analiza y evalúa, entonces comienza a evaluar los conocimientos y ponerse a sí mismo por encima del proceso de aprendizaje, creando reacción al Conocimiento. No el Conocimiento en sí, sino el reflejo, “Yo lo sé”.

Esta persona no puede considerarse Alumno. O alguien que ha crecido de él. La percepción del Alumno representa la capacidad de vivir el proceso de aprendizaje. Por supuesto, si él no lo puede, no está preparado para ser un Alumno y puede llamarse a sí mismo de cualquier manera sin una definición del derecho de hacerlo o no.

Lo más peligroso es jugar en Alumno o quedarse jugando en el campo de escuelas, tradiciones y maestros. Tenemos que aprender el arte de crear el Alumno adentro y no apresurarse a serlo, para no convertirse de un no-Alumno, en un no-Maestro o no-Profesor.

El nivel del Alumno

El Alumno en su discipulado debe pasar varios niveles. El primer nivel es el servicio exterior, cuando él debe hacer todo de manera impecable, pero es imposible estimar lo interior. Este es el momento más peligroso, cuando uno se tiene que abrir y tiene que desarrollar fuerza, de lo contrario es muy posible quedarse siendo parte de algo e incluso empeorar sus cualidades.

Dependiendo de la edad de la persona, este período es de 3 a 5 años. Y aquí hay que entender lo más importante: ¿Le considera el Profesor como un discípulo? Si él piensa que ve una oportunidad, debe hacerle Alumno en este periodo. Si uno considera que alguien es un Profesor, también debe asumir la responsabilidad de comprender las etapas del crecimiento, de lo contrario puede pasar 10, 15 o 30 años, sin lograr nada.

Si un Profesor determino alguien como Alumno, pero después de 3 años él todavía no entiende el Método y no puede evaluar los cambios que se han producido, entonces para este Profesor la persona no había sido discípulo o tal vez el Profesor no es un verdadero Profesor.

Recuerda la ley: si el Profesor le considera a alguien como Alumno, este debe tener una confianza absoluta en él, al mismo tiempo el Profesor es responsable de su Alumno. Si el Profesor le considera a alguien como Alumno, él debe ver y entender lo que tiene que hacer para realizar las cosas en el tiempo más corto. Si el Profesor le considera como Alumno a alguien que está preparándose con él por menos de 3 años, también hay algo incorrecto, porque el Alumno no ha acumulado experiencia en la interacción con el Profesor y tampoco ha sido preparado para el discipulado.

La idea que el Profesor ve todo y tiene habilidades sobrenaturales mágicas, esto es una historia de amor, donde uno pasa felizmente la luna de miel y luego será reemplazado por otro (u otra).

¿Qué se necesita?

Siendo un Alumno, es necesario recordar la formula “permanencia, responsabilidad, seguimiento”. Si uno no mantiene esta fórmula en su mente, entonces no puedes ser un Alumno.

Lo aceptado

Es importante que la persona entienda ¿qué está aceptando en su posición de Alumno? De hecho, el Conocimiento o el Profesor le imponen no sólo un sistema de aprendizaje, sino también de comportamiento. Si uno toma del Profesor una cosa y otra no, entonces no puede considerar que tiene una relación interna de Alumno con Profesor.

El Profesor está obligado a dar, a enseñar más de lo que uno tiene. Es decir, mejorarlo, crear de él algo más que con lo que nació. Por un cierto tiempo, el Profesor debe estar por encima de todo.

Para el Alumno no puede existir la fe en el Profesor. Él puede tener fe en el Conocimiento, pero no en el Profesor. El Alumno ha aprendido el Método y en él no cabe ninguna duda del el Profesor. Para un Alumno y la menor duda es imposible. Puede ir a entrenarse con alguien y tener todas las dudas que quiere, pero si uno se considera Alumno y el Profesor le considera Alumno, no se permite ninguna duda.

Lo que es cambiante

El período del aprendizaje es muy variado. El discípulo debe evaluar constantemente el grado de conocimiento y cambio. No se permiten las expectativas. Si no hay cambios, esto significa que hay una brecha en la comunicación entre Profesor y Alumno.

Por supuesto, puede existir y la situación en la que el Alumno ha alcanzado a su Profesor y en este caso debe terminar el aprendizaje con este Profesor. En este caso, el Profesor debe permanecer en la consciencia del Alumno como un Profesor, si le ha llevado a un nivel más alto, pero él no debe y no tiene derecho de retener el Alumno.

Sin embargo, aquí es muy importante la transición, que muchos que se consideran Alumnos hacen de manera ignorante y alteran su propia posición prenatal. Esto debe tenerse en cuenta. Por lo regular esto suele suceder allí, donde el Maestro o Profesor ha dejado de ser Alumno. Si el Maestro es real, el muestra un otro nivel de discipulado. Lo mismo con el Profesor. Así que si su Profesor se considera un Alumno, nunca debe compararse con él, porque el Profesor desde un principio se pone en el lugar de uno.

De lo qué se puede cobrar conciencia

Una vez más volvemos a la noción de Tradición y de Método. La cuestión es que la Tradición en el primer lugar requiere servicio. Este es su problema. Por ello, muchos progenitores de Maestros, siguiendo la tradición y alcanzando el nivel de Maestro hasta los 15 o 20 años, luego pierden todo, vencidos por el espacio con el que se encuentran. Esto significa, de hecho, que cambian un ritmo por otro, pero no saben cómo conducirse o posicionarse en él. Por lo tanto hoy el método es la función más importante con el fin de seguir siendo un Alumno. Lo más importante en este contexto es cobrar conciencia del proceso de aprendizaje, lo que permite seguir siendo Alumno independientemente del hecho de ser Maestro.

La corrección

Cualquier criterio de crecimiento refleja la satisfacción de las acciones que realizamos. Para ello tenemos que entender que el Alumno es él que apoya a la comprensión geométrica y aritmética de la educación, es decir, solo crece con un aumento gradual.

Al Alumno no puede que le guste o no le guste el Aprendizaje. Él se guía por la satisfacción que aumenta sus cualidades de percibir y experimentar, cuando cada día siquiera en lo más mínimo, pero es mejor que el anterior.

La corrección aquí ya está en la constancia que ha creado y que se basa en una fuerza real caracterizada por la calidad de la energía. Es decir, el verdadero Alumno es alguien, que entiende y sabe cómo alimentar y desarrollar la energía, no el que hace algunas técnicas o pertenece en alguna escuela.

 

10 febrero 2012

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